Alaska Me desperté temprano con Princesa acurrucada a mi lado, su calorcito y su respiración lenta eran lo único que me calmaba un poco, aunque apenas pude pegar el ojo por culpa de la amenaza del profesor que aún rondaba mi mente como un mal presagio. De repente, Amaya irrumpió en la habitación corriendo, sus ojos abiertos y brillantes delataban la urgencia en su paso apresurado. —Ali, no tienes idea de lo que ha pasado… —dijo entre jadeos, apenas logrando articular las palabras—. Ha muerto la familia del profesor White. —No puede ser… ¿cuándo…? —indagué, mi voz temblando, tratando de procesar lo que me contaba. —Anoche… —continuó, tomando aire, su rostro pálido—. Dicen que mataron a la esposa, la madre y a los niños, y a él lo torturaron de forma horrible, lo mutilaron y le sacaron

