Aquella noche nos declaramos nuestro amor y sin más tuvimos sexo toda la noche incluso al despertar continuamos con lo que el cansancio nos hizo parar.
Por la mañana...
-Buenos días princesa mia - dijo besando mi espalda, ya que yo estaba recostada boca abajo y el tenía su cabeza sobre la curva de mi espalda usándola como almohada.
-Buenos días amor mío
-¡Amor! - dijo en un suspiro - Podría acostumbrarme a eso.
-Oye!!! es muy tarde para que vayas al trabajo - dije levantandome apresuradamente
-La jefa me dio un día de descanso - dijo jalándome de nuevo a la cama
-Debes tener una jefa muy generosa
-Asi es y, ¿te digo un secreto?
-Dime, juro que no le diré a nadie.
-Ella es mi amante
-Humm.. Creo que ella y yo tendremos un serio problema - el ruido de mis tripas nos hizo perder el hilo de nuestro juego.
- Pediré el desayuno a la cama - dijo decidido.
Aquel día fue uno de los mejores a su lado, después del desayuno compartimos cosas que solo me gustan a mí y eso me encantó, el hecho de que el sugiriera hacer cosas como si no supiera que me gustan.
Fuimos al jardín y me hizo toda clase de preguntas sobre mis plantas y las que estoy por plantar, después fuimos a la alberca y tomamos el sol juntos leyendo un libro.
Por la tarde hicimos un picnic en el jardín, claro, el no quería que saliera demasiado, ya que no quería que fuésemos a encontrarnos con Charly. Y para cerrar el día cenamos a la luz de la luna, velas, flores y todo como cena romántica.
Era perfecto, pero siempre lo bueno en algún momento tiene que acabar.
1 MES DESPUÉS
Comenzé a hacer Yoga y empecé a interesarme por la defensa personal, nunca se sabe cuándo podría ser útil.
Además estaba el hecho de que tenía al mejor maestro para ello, no se si eran las clases o la manera violenta que me tomaba lo cual descubrí más tarde que podría ser bueno utilizar en la cama. No me juzguen ni yo sabía que me estaba pasando, era un cambio de personalidad muy drástico.
Una noche se reunieron de nuevo todos los de la corte aquellos de la última vez.
Mi trabajo era sencillo ese día, saludar y sonreír y agradezco que hubiera sido todo, aquel día sentía que algo iba a pasar, me sentía incómoda, sudorosa y me faltaba el aire, así que comenzé a buscar a mi marido.
-Hola oye, disculpa que te interrumpa, ¿Tienes un segundo? - dije apenas, ya que respiraba con dificultad.
-Claro - dijo mirándome de arriba a abajo como si me hubiese lastimado
- Iré a recostarme¿Está bien?
-Vamos iré contigo.
-No te preocupes, estoy bien solo estoy cansada, llamaré a lidia para que me acompañe.
-¿Segura?
-Si -dije parandome en el primer escalón de la escalera para darle un suave beso en los labios.
-Te alcanzaré en un momento cielo -dijo con la voz temblorosa pero aún así me dio un suave beso en la frente.
-No te preocupes atiende a tus invitados.
Subí muuuuy despacio la escalera ya que conforme avanzaba todo aceleraba su movimiento, cuando por fin logré subir, la fuerza de mis piernas me abandono y termine por resbalarme, pero ahí estaba Charlie, él apenas alcanzo a tomarme por la cintura...
-Ya sueltame!!! -le grite.
-No te sientes bien, déjame acompañarte - me susurró al oído. -Aunque tal vez debería hacer lo que me hicieron.
-No digas estupideces y sueltame ya vendrá Lidia por mi. - dije mientras me recargaba en la pared y me deslizaba lentamente hacia el suelo.
Todo me daba mil vueltas y aún más cuando sentí como unos brazos me elevaron por el aire. Sentía mi cuerpo muy pesado tanto que no podía moverme, ni siquiera abrir los ojos.
Cuando al fin pude recobrar la conciencia desperté en mi antigua habitación o en la que tenía cuando vivía con Charlie, ¡Demonios que hago aquí! pensé levantandome de la cama, al dar un par de pasos me tropecé con ¿Charlie?
Era tan perfecto mientras dormía, estuve a punto de tocar su rostro para comprobar que esto no fuera un sueño, pero no pude ya que el abrió los ojos.
-¿Giselle? Mi amor...- dijo mientras me miraba con los ojos llenos de lágrimas
-¿Qué estoy haciendo aquí?
- Yo te traje, así como te robaron de mi lado, yo hice lo mismo.
-Nadie me robo de tú lado, esto fue elección mía además tú te quedaste con Charlotte ¿No es así?
-Sabes que debía casarme con alguien y al saber que habías muerto era mi deber tomar obligaciones como jefe de la familia.
-¿Muerto? Muerto te creí por mucho tiempo hasta que apareciste o creí haberte visto en mi balcón aquella noche. - le grite.
-Si lo entiendo mi amor hubo muchas personas de por medio, pero ahora podemos estar juntos.
-Y ¿Cuál es tu plan? ¿Qué le dirás a tu esposa? ¿Qué pasará con Max? No puedes tenerme aquí para siempre y menos esconderme, él me encontrará.
-¿Porque ahora te importa tanto Max?
-Es mi esposo y tengo responsabilidades con él.
-No sabes mentir.
-No importa lo que digas Charlie, es demasiado tarde para nosotros. - le dije caminando hacia la puerta dispuesta a irme
-No mi amor espera, no me digas eso aún podemos ser felices muy lejos de aquí, lejos de nuestras familias -dijo sujetantome por los tobillos como un niño pequeño haciendo berrinche.
-Sueltame por favor déjame ir antes de que desates una guerra.
-Bien, quieres hacerlo por las malas - me tomo del brazo y me empujo contra el piso con mucha fuerza, pero no la suficiente como para matarme.
- Volverás a amarme, te lo juro -dijo antes de cerrar la puerta. Corrí rápidamente hacia la puerta sin ningún sentido ya que jamás la podría abrir.
-¡Auxiliooooo! - por tres días me la pasé gritando con todas mis fuerzas, varias veces intenté escapar por el balcón pero no pude, él siempre estaba ahí para detenerme.
Un día escuché como discutían Charlie y Charlotte, nunca se escuchaba ella en la casa.
-¿A dónde llevas esa charola de comida mi amor? - pude escuchar decir a Charlotte
-Quiero desayunar arriba. -le decía Charlie quitado de la pena, pero yo sabía bien que esa charola era para mí.
-Entonces es cierto. ¿Ella está aquí? - le gritó Charlotte
-No se de que hablas.
-No te hagas tonto ¿Giselle está aquí?
- Estás loca
-Sabes que si la encuentran aquí, nos matarán, Max está como loco matando a todos de los que sospecha.
-No la encontrara porque tú no se lo vas a decir y si lo haces te mataré yo.
- Él loco eres tú, mira como estás por ella.
- Lárgate si lo deseas.
-¿Qué está pasando aquí? - pude escuchar a John
- No te metas hermano.
- Charlie tiene a Giselle escondida en esta casa y gracias a eso harán que nos maten.
- ¿Qué? - gritó John
-Ya te dije que no te metas o podría olvidarme de que eres mi hermano.
-Pues lo olvidarás si terminamos todos muertos, Max no tendrá piedad de nosotros.
- Moriré por ella si es necesario. - dijo Charlie
- Estoy harta de esto iré a verlo y le pediré piedad.- dijo Charlotte
- No irás a ninguna parte - le gritó Charlie y se escuchó un golpe muy fuerte con el que al parecer rompieron algo.
- Basta hermano, necesito verla, quiero ver qué esté bien, te atreviste a golpear a tu esposa, no quiero ni imaginar que le haz hecho a ella - gritó John
- Jamás la lastimaría ella está aquí porque quiere
-Te exijo verla - volvió a gritar John
-De acuerdo pero debes prometer que no le dirás a Max
-Si hermano, lo que digas - dijo John más tranquilo
Vi la puerta abrirse lentamente y pude ver a John entrar y cerrar la puerta tras de él.
-¿Giselle? ¿Estás bien? - dijo mirando mi aspecto, supongo que me veía horrible no había comido desde que llegué a mi prisión.
-Quiero irme a casa John, no quiero que los maten yo le explicaré a Max pero porfavor déjame ir - dije llorando.
-Tranquila, no puedo sacarte ahora porque mi hermano parece poseído, probablemente te mataría antes de regresarte con Max.
- Ayudame - dije en un susurró.
-Dejame pensar que haré.
-Listo hermano termino tu tiempo- gritó Charlie al otro lado de la puerta
- Debo irme pero te juro que volveré.
Y si sin más se fue, más tarde entro Charlie con flores para mí.
- Mira mi amor tus favoritas.
-Muchas gracias mi amor son lindas, crees que podría salir hoy al jardín quisiera que me dé un poco de aire. - trate de que me creyera que lo amaba de nuevo.
-¿Escaparás?
-No lo haré, te amo y quiero estar aquí, contigo.
-De acuerdo arreglaré todo para que puedas bajar.
-Bien...
Se fue como por dos horas más o menos y subió por mi, me vendó los ojos y cuando estábamos a punto de salir pude escuchar la voz de Max, había venido por mi.
-Max mi amor estoy aquí - grite lo más fuerte que pude.
Pero sentí como Charlie me arrojó de nuevo al suelo y me golpeé con algo que no pude ver debido a la venda que me había puesto en los ojos. Gracias al golpe creo que se me rompió una costilla, me costaba respirar y aún así seguía gritando con las pocas fuerzas que tenía, Charlie me miró y me golpeó el estómago para sofocarme.
Pero me dio un espasmo muy fuerte y pude sentir un sangrado salir de mis partes.
- Ella no está aquí - escuchaba gritar a Charlie
-Ya lo se todo, porque mientes tu hermano y tú esposa fueron a mí
-Bien pero ¿Te dijeron que ella está aquí porque me ama? - hubo un largo silencio que me hizo creer que Max le había creído "No le creas mi amor yo te amo" pensé.
- De acuerdo esperaré a que ella me lo diga en mi cara.
- Bien pero ella no está aquí.
- Déjame pasar o te irá muy mal.
Escuché la puerta como se convirtio en mil pedazos.
-No puede ser Mi Amor ¿Estás bien? ¿Esto es sangre? - dijo llevandome en brazos al auto y Charlie aún en negación le gritaba que no podía llevarme.
-Llevenselo aún no termino con él. - le dijo a sus hombres.
Cuando desperté estaba en el hospital pero estaba muy sedada abira y cerraba los ojos como si parpadeara muy rapido, entre sueños pude escuchar al doctor decir que tenía una anemia muy avanzada, que necesitaba tratamiento y tener mucho reposo.
-Y... él.. ¿Bebé? - escuché decir a Max. ¿Bebé? Estoy em.. embarazada de haberlo sabido no habría dejado de comer.
- Es un bebé muy fuerte se aferra con todas sus fuerzas a la vida, pero aún no sabemos si se salve, la señora está sufriendo mucho ya que se le dificulta respirar por las costillas rotas y aún falta ver qué pare el sangrado con el medicamento que le dimos.
Para asegurarnos de que el bebé esté bien primero debe estar bien la mamá.
- Gracias Doctor.
-Estoy a sus órdenes.
-¿Cómo que se les escapó? Quiero que lo encuentren porque lo voy a matar con mis propias manos haré que sufra lo que está sufriendo Giselle en estos momentos. -lo escuché gritar lo más seguro es que estuviera hablando por teléfono ya que no escuchaba que le respondieran.
Sentí su cálida mano sobre la mía y lo que parecían ser lágrimas, nunca lo había visto llorar.
-Tienes que estar bien mi amor, por mi, si es cierto lo que dijo ese maldito te juro que te dejo libre, pero quiero que te recuperes.
No quería que se sintiera así, reuní todas mis fuerzas para apretar su mano y abrir mis ojos. No podía hablar y decirle lo mucho que lo amaba porque tenía un tubo en la garganta.
-Giss, estás despierta.
Asentí débilmente con la cabeza.
-Vamos a ser papás mi amor.
Volví a asentir, pero está vez rodaron lagrimas por mis mejillas.
-No llores mi amor, es verdad lo que dije antes si quieres irte no te detendré.
Esta vez le negué moviendo mi cabeza de un lado a otro.
-Descanza ya habrá tiempo para hablar de eso. - me beso en la frente y volví a dormir, ya estaba más tranquila de saber que Max sabía que no quería estar con Charlie y de saber de mi bebé, que ilucion me hacía saber que tendría un bebé del hombre que amo.