¿Enamorada?

2443 Words
Pasaron cuatro meses desde la boda y me puedo dar el lujo de decir que Max había aguantado mucho, había veces en que me sacaba de mis casillas y tenia que soportar mis rechazos hacia él y mis estados bipolares, también el hecho de dormir juntos y no tener intimidad. No puedo decir que no nos hemos besado porque estaria mintiendo pero sexo aún no teníamos lo cual tenía al borde del suicidio a mi padre ya que era el principal interesado en que tuviésemos un hijo. De Charlie no había escuchado nada y la verdad me daba miedo preguntarle a Max ahora que me daba más libertad, ya podía salir a los jardines y ver a John y a Erik y ninguno de los dos me decía nada de él siempre que trataba de tocar el tema se salían por la tangente, también podía tratar a Lidia como mi amiga sin que el se molestará porque no la trataba como una sirvienta, la cual tampoco sabía nada de Charlie. Las cosas empezaban a parecer normales, aunque en unos pocos días me coronarian como reina del linaje de los hombres lobo y ahí comenzarían las responsabilidades. Pero ningún día, deje de pensar en Charlie, no podía, me sentía culpable, quería por lo menos explicarle porque hice lo que hice. -Buenos días mi amor - ya era una costumbre entre Max y yo desayunar y cenar juntos todos los días. -Buenos días guapo -le dije -¿Qué planes hay para hoy? - me dijo demasiado alegre, desde que dejamos de lado lo que quisiera mi padre y el hecho de que Max dejo de ser malo conmigo y era dulce y tierno aunque cuando peleabamos volvía su ser oscuro al igual que el mío, tal ves por eso nos llevábamos tan bien. -Tenia planeado salir a dar un paseo al jardín y a ver cómo van mis nuevas rosas en el vivero - el cual había mandado a construir para mí -Pues... -¿Pasa algo? -Quiero invitarte a comer hoy por la tarde. -¿De verdad? - me emocionaba mucho salir, tenía estos cuatro meses sin salir al exterior. - Sólo si tú quieres, pero debes salir con guardaespaldas, eh investigado y al parecer mi padre se ah ido. Pero no debemos bajar la guardia -Sí, será como tú me pidas - corrí a su lado pero al momento de acercarme tropecé y caí en su regazo, nos quedamos mirándonos por un pequeño momento y no lo soporte lo besé, y fue un beso que nunca le había dado, uno de esos que sientes como, si electricidad corriera por tu cuerpo y el me tomo por la cintura pero sabía que si lo permitía sucedería algo más, algo para lo que aún no sentia que estaba lista. Nos separamos lentamente y me fui con la excusa de arreglarme a lo que asintió. Al ir de camino a mi habitación pensé en lo mucho que me había gustado ese beso y en qué probablemente ya estuviese lista para darle una oportunidad más allá. Al dar las tres de la tarde me avisó Lidia que mi escolta me estaba esperando para salir, me arregle sentí que muy linda me ondule el cabello, y llevaba un vestido blanco un poco transparente, de tirantes, era corto pero de vuelo y unas zapatillas de tacón con listones que se ataban casi hasta las rodillas. Subí al auto pero no vi a Max. -¿Y Max? - pregunté al chófer -El amo Alfa la espera en su oficina mi lady -¿Su oficina? - susurré, jamás había ido a su oficina. Salimos en camino hacia allá, adelante de nosotros iba un auto con cuatro escoltas en medio iba mi camioneta, la cual en la que Max había ido a mi antigua casa y detrás venía otro auto con cinco escoltas más . -Creo que Max exagera mucho con la seguridad ¿No? -Su seguridad siempre será lo más importante para nosotros y aún más para el amo mi lady, es una persona que ah pasado por mucho pero se ve que el amor por usted es el más puro que puede existir. - dijo estacionandose frente a un edificio como de diez pisos. -El amo pidió que fuera a su oficina para tratar un asunto con usted señorita - me dijo un guardaespaldas al abrir la puerta. De camino a la entrada del lugar vi como se enfilaban los demás guardaespaldas y se ponían a vigilar puertas y cada esquina que pudiera tener ese edificio. Conmigo en el ascensor subieron dos escoltas y como sospeché su oficina estaba en el último piso. Al llegar ahí estaba el frente a un enorme escritorio de color n***o y a su lado estaba su ¿Secretaria? ¿Asistente? o no sabría cómo llamarla me distraía mucho la ropa que llevaba puesta, ya que no parecía de su talla, la blusa le quedaba tan entallada que parecía que se le saldrían los pechos al momento de inclinarse a explicarle unos documentos a mi esposo y la falda parecía que no podía caminar con ella de tan arriba y tan apretada que la llevaba. La chica al verme camino hacia mi lo más rápido que le permitían sus tacones del número quince al parecer. -¿Quién eres tú? No puedes entrar aquí sin una cita. -Ah claro que sí puedo entrar cuando me pegué la gana. -No y te voy a pedir que te retires - dijo jalándome del brazo a lo cual pude notar que llevaba unas uñas postizas mucho más largas y menos apropiadas para una secretaria, pues con ellas había alcanzado a hacerme un razguño, pues le jale la mano para que me soltara a lo cual gritó - ¡SEGURIDAD! ¡SAQUENLA DE AQUI ME ESTA LASTIMANDO! -Ten cuidado en como me hablas, porque si fuera por mí, te irías despedida en estos momentos. -Ja, ¿Quien te crees? ¡SEGURIDAD! - volvió a gritar -¿Seguridad? -Digame señorita - me respondieron mis escoltas. - Saquenla de aquí por favor, ya estoy harta de esta insolente - y ambos la tomaron uno de cada brazo -¿Que hacen? Sueltenme ¿Max no vas a hacer nada? -iba gritando Pero pude mirar a Max detrás del escritorio con su cara de satisfacción. -¿Lo disfrutaste? - dije acercándome a él para terminar sentandome en una silla frente a su escritorio. - Si bastante, si -¿Porque me hiciste venir? ¿Para que viera como te trata tu asistente sexy? Pudiste citarme en algún lugar y evitarme este disgusto. -No era parte del plan, no pensé que reaccionarias así - ¿Y como no hacerlo si me estaba hechando de aquí? Y tú no hiciste nada para detenerla. - Parecía que lo tenías todo bajo control. -Fue humillante... que mi esposo no me defendiera de su secretaria. No estoy para tolerar esto - le grité y me levanté de mi lugar y encaminadome de nuevo al acensor, pero antes de llegar me tomó de la mano para detener mi avancé. -Lo siento mucho, te juro que no era parte del plan, mi intención era que me esperarás un poco tenía mucho trabajo y no quería quedarte mal para nuestra cita... - se notaba el arrepentimiento en sus ojos -¿Cita? -Hoy cumplimos cuatro meses de casados. -Es verdad, solo por eso te perdonó, pero si esperas que esté tranquila en casa con esa cualquiera aquí... -¿Estás celosa? -¿Te lo parece? -Un poco, si - dijo dándome un beso casi igual de bueno, que el de la mañana. No lo soporté más y me dejé llevar, el tenía tantas ganas de estar conmigo como yo con él y cedimos a nuestro instinto. Me tomó por la cintura y me sentó sobre su escritorio, su rostro parecía cambiar al de un lobo hambriento, sus ojos cambiaban de color y conforme esto pasaba me hacía sentir mucho más y más excitada, un nuevo yo surgió en ese momento una yo seductora que tomaba el control a placer. Eran demasiadas emociones, encajabamos a la perfección y esto me hizo sentir más viva. Terminamos después de dos horas haciéndolo y dejamos destrozada su oficina. -Tu nueva asistente tendrá mucho trabajo mañana. -¿Nueva? -Sí piensas conservar a la antigua, deberá hacer algunos cambios -Claro, mi amor lo que tú mandes, después de todo también eres dueña de todo esto . -¿Estás seguro? -Sí, es otra de las razones por las cuales te quería ver aquí, quería que firmaras una hoja donde declaro que todo lo que tengo es tuyo -No deberías -¿Porque no? Eres mi esposa... -De acuerdo pero tal ves sea otro día, porque no creo que encuentres esa hoja aquí -dije mirando a mi alrededor donde había papeles por todas partes. -Asi es, vayamos a cenar Lo que habíamos planeado como comida, se había vuelto a cena, me llevo a un lugar muy lindo de comida italiana, yo no sabía mucho de eso después de todo nunca había viajado, pero me pedí un spaghetti a la boloñesa y una copa de vino blanco, más tarde le pedí ir a una plaza a comprar unas cosas para no aburrirme en casa, libros, cosas de costura y pasamos por algunas tiendas de ropa y lencería. -¿Podemos comprar un helado antes de irnos? - le dije -Vale pero que sea rápido, ya haz estado expuesta mucho tiempo Nos formamos en la fila algo larga, estábamos bromeando y dándonos uno que otro beso, cuando sonó su celular. -Dame un momento, pídeme uno de chocolate -De acuerdo -dije parandome de puntillas para alcanzar a darle un beso en los labios Leía la contraportada de uno de los libros que compre cuando de reojo vi que se acercaba una pareja de novios tonteando y al no fijarse me tiraron un par de bolsas de papel que llevaba en las manos, al levantarlas el chico y yo nos miramos fijamente sin poder creer lo que estábamos mirando. -¿Giselle? -Char..Char.. Charlie -dije tartamudeando sin poder creerlo y con los ojos llenos de lágrimas -Mi amor deberías tener más cuidado - dijo la chica ayudando a levantar las cosas. -No puede ser - dijo al estar todos de pie encarandonos No puede ser... Repetí en mi cabeza era Charlotte y Charlie estaban juntos, ella le había dicho mi amor, sentía que me faltaba el aire, me sentía mareada y herida. -MAAAAAAX... - le gritó Charlotte Y pude ver cómo se daba la vuelta lentamente para mirarnos con los ojos abiertos como platos y corriendo hacia mí. Estaba en shock, yo lo creía muerto después de que nadie quisiera darme razón de él pero después de esto me di cuenta que no perdió su tiempo. Lo entendía estaba en su derecho después de todo me casé, No, no espera yo no hice nada malo, me casé para salvar su trasero, las cosas no salieron cómo esperaba pero esto... -¿Gis? - me dijo Max sacándome de mi mar de pensamientos -¿Qué pasó? - dije dándome cuenta que estábamos afuera de la casa -Eso me preguntó y, no haz dicho una sola palabra. -¿Lo sabías? -¿De que hablas? -Charlie -dije con el nudo en la garganta más grande del mundo -Sí, amor todos lo sabíamos, pero no quisimos lastimarte, se suponía que se habían ido. -No quiero detalles, es solo que, creí que estaba muerto -Lo entiendo -Pero sabes, no lo culpo, me casé para salvarlo, el debia continuar con su vida, pero por lo menos un gracias habría sido suficiente -¿Por haber sacrificado tu felicidad al lado de un hombre que no amas? -No quise decir eso -Esta bien Giselle, te entiendo. Esa noche no dormimos juntos como solíamos hacerlo, lo cual no permitió dejarme dormir, estuve toda la noche pensando que lo amaba estaba enamorada de Max y creía que debía saberlo, pero despues de lo que había pasado no encontraba la manera de decírselo. En la mañana no lo vi para desayunar, en la cena paso lo mismo y así fue por una semana, me harte y fui a buscarlo a la oficina a la cual está ves no me dejaron entrar dándome la excusa de que el no estaba ahí, lo llame, le envié mensajes de los cuales no obtuve respuesta, pensé quedarme ahí afuera a esperarlo pero me rendí tenía bastante hambre y los escoltas me permitieron ir por un sándwich, pero de camino al auto me encontré con Charlie de nuevo al cual esquive para huir de él, sin embargo si me alcanzó a ver y me persiguió sin lograr alcanzarme. Más tarde espere a Max sentada en las escaleras en las cuales me quedé dormida al parecer, lo que me despertó fue uno de esos relojes antiguos marcando la media noche. Fui a la cocina para cenar algo, y encontré a una de las empleadas aún limpiando. -¿Se le ofrece algo señorita? -No, no te preocupes ¿Qué haces despierta tan tarde? -Limpiando señorita debo dejar todo impecable para mañana. -Deberias irte a dormir -dije mientas tomaba un tazón, el cereal y la leche -Usted también -No puedo dormir ¿Sabes si llegó Max? -Sí, señorita pero no quizo cenar dijo que estaba muy cansado y se fue directo a su habitación a descansar -Esta bien vete a dormir, si alguien te dice algo mañana diré que yo te di la orden, vete -A la orden señorita descanse -Igual descansa Me quedé pensando cómo pudo dejarme dormir ahí en las escaleras, si que a veces podía ser un maldito, me levanté para lavar el tazon e irme a dormir. -No deberías estar haciendo eso, para eso hay empleadas -¿Max? - dije observando como servía un vaso con agua, observando su perfecto abdomen desnudo, visualizando cada músculo que había en su perfecta piel y su cabello despeinado. - Tenía sed, buenas noches. -Espera - le grité más fuerte de lo que esperaba pero de igual manera me ignoro, y corrí para alcanzar a tomar su mano para evitar que avanzará más, cuando se detuvo puse mis manos sobre sus pectorales abrazándolo por la espalda. -No te vayas, quédate conmigo - Pensé que no eras feliz, que todo esto era tu obligación -Desde hace tiempo, me di cuenta que yo... Te...Te... Te Amo -¿Qué dijiste? - Qué Te Amo, estoy enamorada de ti y quiero pasar el resto de mi vida contigo...
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