En la mañana todas las que me iban a preparar estaban ahí menos una Lidia no estaba y nadie sabía a donde se había ido.
Aún así el show debía continuar, el vestido era hermoso debo decir, era corte sirena, pero no tenía cola y era strapples y llevaba un velo larguísimo que supongo simulaba la cola que le faltaba al vestido.
Todas estaban conmovidas excepto yo, en ese momento me sentía furiosa con mi padre, con Max y su padre y aún más con mi madre por no estar aquí para mí.
Ya era la hora de bajar pero no pude me quedé paralizada en la puerta.
-Necesito a Lidia aquí. - le dije a una de las muchachas.
-Pero señorita, no podemos, son órdenes de su prometido.
-¿Qué? Pero si me dijeron que no sabían donde estaba.
-El juro asesinarnos si le decíamos algo.
-Yo lo mataré a el, alguien deme mi teléfono - rápidamente me lo entregaron y sonó dos, tres veces hasta que...
-Dime
-¿Qué hiciste con Lidia?
-Ah ya entiendo, mataré a esas soplonas.
-Yo te mataré a ti si no está Lidia junto a mi en el altar.
-Veremos.
-No bajaré si no la traes a mi - le grité.
-Debes hacerlo tienes algo que cumplir -dijo seguro de si mismo.
-Pues veremos -repeti sus mismas palabras y colgué el teléfono, pero al instante ya lo tenía al otro lado de la puerta
-Giselle, ¿Tienes que hacer esto ahora?
-Ya te lo dije, quiero a Lidia aqui
-¿Sabes como se verá que una sirvienta sea tu dama de honor?
-No puedo creer lo que estás diciendo.
-¿Vas a salir o te arrastró?
- Tendrás que llevarme muerta si es necesario.
-No puedo creer esto - lo escuché marcharse y cinco minutos más tarde volvió con sus guardias.
- Voy a entrar. - gritó.
Entraron primero sus guardaespaldas y me tomaron uno de cada brazo.
-Se supone que no debo verte vestida de novia antes de la boda, así que ellos te llevarán al altar, tu padre nos espera.
Sin más remedio camine por mi propio pie hasta el altar, sentía una necesidad de que alguien me dijera que todo iba a estar bien y ahí estaba John junto a mi para entregarme a mi futuro esposo.
-¿Lista? -me dijo
-Noo... - dije abrazándolo
-Tranquila todo va a estar bien - parecía que sabía que necesitaba escuchar eso.
- Cómo puedes decirme esto, por qué no lo detienes, di que te opones.
-No, mi niña por más fuerte que sea el amor que siento por ti, lo es aún más el peligro al que nos enfrentamos.
-No, no, no puedo hacerle esto a tu hermano -dije llorando a mares, lo vi mirar a todas partes.
-Calmate iré a rescatarte cuando todo esto termine -me susurró al oído, pero con voz muy muy baja, apenas era audible y eso me dio el valor para hacerlo.
Me controlé y caminamos al altar, ahí estaba él, era muy guapo a decir verdad y parecía conmovido de verme vestida de novia. Transcurrió todo como estaba planeado.
-Sí, acepto cuidarte y protegerte con mi vida por toda la eternidad -dijo mirándome a los ojos
- Acepto -fue todo lo que pude decir y pude ver su decepción en su mirada, la cual se volvió fría y despiadada.
Estuvimos un rato ahí conviviendo con los conocidos de Max ya que familia mía no había mi padre al apenas ver qué se habían hecho las cosas como él quería se marchó sin tan siquiera felicitarnos. Ya por la noche decidimos irnos o mejor dicho decidió.
-Vamos - dijo
-No me quiero ir aún no me despido
-Vamos dije, a nadie de esta gente le importas.
-Vaya manera de comenzar un matrimonio - le dije torciendo los ojos mientras me tomaba bien fuerte de la mano
-Era tu decisión hacer las cosas fáciles o difíciles, adivina en cuál estamos - me dijo ya en el auto
- Pues al final yo no quería nada contigo ni por las buenas, ni por las malas.
-Bien serás mía si o si - dijo obligandome a poner el cinturón.
Me llevo a su casa y era una mansión parecida a la de mi padre pero está se veía sombría y muy descuidada. Al llegar había hombres armados en cada puerta, ventana y salida al exterior.
-Bienvenido Alfa -decian todos aquellos a los que encontrábamos en el camino
-Vaya llegó la pareja del año - dijo Charlotte
-Bien, se cumplió tu deseo ni uno, al otro. - le dije
-Pues te quedaste con el mejor, de no ser porque está prohibido si no el también sería mío - me dijo al oído, ¿Qué se cree está maldita? Quiere a todos a sus pies.
- Si tal ves sea porque ellos me eligen algo tendré yo que tú no - le dije y se fue haciendo una rabieta como niña pequeña.
-Te voy a pedir que no insultes a mi familia -dijo Max
- Tú sabes que conflictos hay entre ella y yo
- Aquí tú no eres nadie, en mi casa yo doy las órdenes y se cumplen al pie de la letra o si no serás castigada.
-Me da igual sea quien sea, yo no pienso dejarme de nadie y mucho menos de ti querido.
- Tendrás que obedecer a tú Alfa o te mataré
- Soy tan valiosa para ti como para tu familia así que no me matarás
-Puedo fingir que fue un accidente
-Hazlo me estarías dando mi libert... -no me dejó terminar de la bofetada que me dio
- Cállate ya, no quiero escuchar más de tus protestas de niña pequeña - gritó tan fuerte que pude escuchar que se le escapó un rugido.
- Llévame a mi habitación o me largo de aquí.
-Te guste o no dormirás conmigo - me dijo empujandome a una de las habitaciones y cerrando con llave.
- Prepárate, más tarde vendré a qué mi esposa me atienda como merezco. - me gritó desde el otro lado de la puerta.
Corrí hacia los ventanales enormes de mi habitación pero estaban cerrados busque por todas partes una manera de salir, pero no encontré ninguna. Podría haber roto las ventanas pero algo ahí me mantenía encerrada ¿Magia? probablemente. Me fui a dormir con el vestido de novia ya que no me habían llevado mis cosas a la habitación y el quitarmelo sería darle pie a qué abusara de mi.
En la mañana no había rastro alguno de que el hubiera venido, e intenté de nuevo con la puerta, la cual ya estaba abierta y estaba Lidia esperando afuera.
-Señorita que gusto que despertará, la llevaré a su habitación por si quiere darse un baño y cambiarse de ropa.
-¿Qué haces aquí? la abrace con mucha fuerza, realmente estaba feliz
-Señorita, le pido que tome su lugar, el alfa me dejó atenderla sí tomábamos el lugar que nos corresponde.
-De acuerdo, pero dime Giselle igual que antes.
-No es posible señorita Giselle - dijo mientras íbamos caminando hacia la habitación, no sin antes pasar frente al estudio donde la puerta estaba abierta y pude verlo ahí al teléfono, el cual me miró y ordenó que cerrarán la puerta.
Al llegar a la que parecía sería mi habitación me di cuenta que en el clóset había ropa normal y entre ella una que otra elegante, Cumplió su promesa dije para mí.
-¿Dijo algo señorita? -me preguntó Lidia antes de cerrar la puerta con seguro
-Nada, me quieres decir que ocurre.
-Bien el joven Max si me ordenó todo lo que te dije, pero más que nada me trajo aquí para evitar que escapes, solo que ahí fuera no podemos ser amigas, solamente seré tu empleada.
-Es un idiota
-Lo se - me respondió y comenzamos a reírnos a carcajadas
-Debes saber que anoche después de tu llegada ordenó que te preparamos un cuarto para ti sola, por eso te dejo dormir en el otro, además de que estaba furioso.
-Pues no se que esperaba de mi.- le dije
-Giselle, debes saber que todo fue una trampa Charlie está bien el ya está en casa a salvo
-¿Cómo sabes que fue una trampa?
- Lo soltaron justamente cuando llegaron a aquí, además tu padre quiere que tengas un heredero ahora
-Charlie está bien - repetí sus palabras - mi amor está bien
-Asi es pero, no podremos escapar nunca de aquí es una fortaleza llena de guardias en cada esquina
-Tengo que salir de aquí - susurré
-No Giselle, no puedes el ordenó tu encierro total, aquel que te vea paseando fuera tiene órdenes de matarte.
-No puedo quedarme y menos tener un hijo de él
-¿Mi lady está lista? El desayuno está listo - dijo alguien llamando a la puerta
-Ya casi está lista danos cinco minutos -grito Lidia
-Recuerda que está prohibido asegurar las puertas.
-Sí -grito Lidia quitando el seguro de la puerta y metiendome en el baño
-Obedece tus órdenes sino quieres ser despedida
-Lo haré - la escuché decir.
Entró rápidamente y me dejó elegir mi ropa me puse unos jeans con una camiseta y sandalias después de todo no saldría a ninguna parte, pensé que vería a Max en el desayuno pero lo estaba, a la hora de la comida fue lo mismo al igual que en la cena. Pregunté por el pero solo me dijeron que tenía mucho trabajo. Definitivamente tenía encierro total ni al jardín podía salir. Así pasamos tres semanas sin vernos, ni cruzarnos para nada.
"Abriré los ventanales, dicen que debo pedirte permiso para poder hacerlo"
Le envié un mensaje al lo que respondió.
"No leo que pidas permiso"
"¿Puedo? es lo que respondí a la fuerza, pero si necesitaba hacerlo estaba harta de estar encerrada
"Si es lo que te hace feliz adelante"
"¿Te veré para cenar? le respondí a lo cual no obtuve respuesta.
Pero por lo menos pude abrir la ventana hacia mi balcón, la vista era hermosa y aún más de noche. Me recosté en la cama para disfrutar del aire fresco y no supe en qué momento me quedé dormida, pero recuerdo que entre sueños alguien acariciaba mi rostro y besaba mi frente, después sentí un olor familiar y eso me hizo despertar. Ya estaba amaneciendo por lo que cerré las ventanas y baje a desayunar.
-Te esperé para cenar -me dijo Max al otro lado de una gran mesa
- Debí quedarme dormida, además no sabía que vendrías siempre estás tan ocupado.
-¿Estás celosa? -me dijo
-Claro que no, pero es tu casa y no puedo quitarte el derecho de comer
-Lo harías si quisieras no te haz dado cuenta eso es lo que pasa... - murmuró.
-Bueno ¿A qué se debe que te tengamos en casa tan temprano?
-Queria estar con mi esposa - trague saliva al escucharlo y se rió de mi -No me refería a eso, pero deberíamos, tu padre es muy insistente, Veamos una pelicula ¿Quieres?
-Claro -le dije.
Más tarde subimos cada uno a nuestras habitaciones.
-Ahora te veo debo hacer una llamada - me dijo suavemente.
Me apresure a mi habitación a buscar una película que no fuera de amor ni nada como eso, estaba poniendo una cuando entro y se sentó en la cama.
-¿Será de terror de nuevo?
- No, pensaba en una de acción pero no encuentro ninguna.
-¿Vemos una de amor?
-Sí quieres -dije sin más opciones
Comenzamos a ver la película pero minutos más tarde comencé a escuchar un tic... tic... en la ventana parecía que alguien arrojaba piedras en la ventana y después de eso me perdí la película ya no preste más atención.
No supe en qué momento nos quedamos dormidos y a pesar de que empezamos cada uno a cada lado de la cama no se cómo terminamos en el centro abrazados.
Estaba soñando que Charlie estaba tocando a la ventana, corrí hacia el, pero Max nos veía y lo asesinaba y me encerraba en un sótano lleno de cadáveres, me desperté agitada y con ello desperté también a Max.
-¿Qué sucede? - gritó poniéndose en guardia.
-Nada, vuelve a dormir.
-No puedo, no estoy acostumbrado a dormir con alguien.
-No te creo jajaja
-Es verdad, la última persona con la que dormí fuiste tú y han pasado años en los que eh dormido sólo.
-Y las chicas del bar...- le hice la observación
-Dije dormir, pude haber tenido sexo, pero compartir mi cama jamás - me dijo apenado
-Vale te creo, volvamos a dormir -tenia que ganar su amistad o cariño para conseguir mi libertad.
Volvimos a dormir aunque me preocupaba que Charlie estuviera en territorio de Max y lo que es peor aún, que estuviera herido....