- Largo de aquí - grité para que todos en la casa pudieran escuchar.
-Calmate, vengo a disculparme, se que no debí haberte tratado así ayer y mucho menos merecías una cita así.
-Pues no te disculpo ¿Qué hiciste con Charlie y John?
-¿Crees que yo les hice algo? jajaja - se soltó a carcajadas tan fuertes que me aturdian.
- Eres al único que creo capaz de algo así.
- No Giselle existen más personas pero no quieres darte cuenta.
-Tal ves no, pero reconozco al enemigo cuando lo veo
-Vengo a disculparme y me sales con esto - dijo aún burlándose de mi y dandose la vuelta para irse.
-Bien si no me dirás qué les hiciste voy a renunciar a nuestras citas. - volteo y me miró con los ojos bien abiertos.
- No lo harías - dijo
-Yo Giselle te liber.... - no pude terminar porque el corrió tan rápido hacia mi cubriendo mi boca con su mano.
Fue tan duro el golpe que me saco todo el aire de mis pulmones, aún con su mano en mi boca nos quedamos mirando fijamente a los ojos por un momento, el momento más incómodo la cercanía me mareaba sentía mariposas en el estómago, fue quitando su mano lentamente.
-No puedes renunciar a esto, a mí, no de nuevo. - me susurró muy cerca de los labios casi para besarnos y así sin más se dio la vuelta.
- Bueno hoy es mi turno de tener una cita ¿Qué quieres hacer? Está ves dejaré que tú elijas. - me dijo cómo si nada
-De ninguna manera iré a ninguna parte contigo.
-Bueno, no es que necesite tu permiso, puedo arrastrarte si así lo deseas - me dijo en tono amenazante.
-Realmente me quiero quedar aquí, no me siento bien. - le dije poniendo mis ojitos tiernos
- Está bien, vístete solo iremos de compras por golosinas y volveremos a ver una película o algo.
-Bien - le sonreí y algo extraño el me devolvió la sonrisa, por fin estábamos de acuerdo en algo.
- Esperaré abajo date prisa o vendré por ti.
Está ves no necesite a nadie, me di un baño rápido y me puse un vestido de tubo hasta las rodillas y unos tenis. Lleve gafas de sol, realmente me sentía mal eso de no dormir no dejaba nada bueno.
Bajé apresuradamente las escaleras cuánto más pronto estuviéramos de vuelta sería mejor. Al salir ahí estaba el está ves no había guardaespaldas y venía en un auto más decente, lo que me molestó fue verlo al teléfono "Aquí vamos de nuevo" pensé, pero al verme colgó el teléfono.
-¿Hoy vienes sólo? -dije
-Sí, realmente quiero que me disculpes, sólo por hoy se hará lo que tú pidas. - me dijo abriéndome la puerta del copiloto, subí y su celular no dejaba de sonar.
-Descuida -me dijo mientras lo apagaba y lo metía en la guantera.
Mientras íbamos en camino, trataba de ignorarlo mirando por la ventana pensando de que hablar con él, pero al intentar voltear pude notar que me observaba muy fijamente y lo volví a ignorar.
-Listo llegamos- dijo estacionandose frente al centro comercial.
-Pues vamos - trate de animarme.
-Te ves mucho mejor vestida así que con los vestidos elegantes que usas a diario - dijo tomando un mechón de cabello que caía sobre mi hombro.
-Es porque siempre me visten y hoy elegí yo
Bajamos del auto y al abrirme la puerta puso su mano en mi cintura y yo se la quite enseguida, pensé que se enojaría pero al parecer se contuvo y en su lugar me hizo que lo tomara del brazo.
Pasamos por todos los pasillos del supermercado y llevábamos más que lo necesario, galletas, refrescos, papitas, chocolates, etc. Yo disfrutaba mucho su cara de disgusto pero, aguanto como los grandes.
-¿Estás cansado?
-Yo no me canso - dijo torciendo los ojos.
-Como digas - estaba de muy buen humor al ver su punto débil Las compras (Cuando pone de su parte claro está)
Al estar en el auto se me escapó un gruñido de mi estómago fue cuando me di cuenta que no había desayunado y era medio día.
-¿Tienes hambre? - me dijo
-No para nada vayamos a casa - no dijo nada y solo condujo en silencio.
Se estacionó frente a una cafetería y entro, cuando salió me hacía señales para que bajara, no me había dado cuenta que estábamos en aquel vivero que tanto me gustaba. Nos sentamos en las escaleritas del kiosko.
-Toma - me dijo- es un sándwich de pavo sin mostaza ¿Aún te gustan así?
-Si gracias - le dije comimos en silencio y al igual que antes no paraba de mirarme.
-Realmente te ves muy bien hoy - susurró y al mirarlo a los ojos pude ver un brillo que nunca antes había visto en él y así de pronto se le acabó.
-Vamos, te ves muy mal creí que era mentira lo de sentirte mal para no salir conmigo.
Me tomó de la mano, ¿Tan mal me veía? que me llevo como a un niño aprendiendo a caminar. Regresamos demasiado rápido a la casa debido a la velocidad a la que conducía. Bajo todas las cosas del auto y las llevo a la cocina las empleadas nos prepararon unos platitos muy surtidos de todo lo que compramos y nos los llevaron a la sala para ver las películas como había prometido.
-¿Que clase de películas quieres ver? - le dije
-De romance - me dijo sin pensar
-Mejor de terror - no podía pensar en nosotros viendo películas de amor
-Ja, no haz cambiado - me dijo
Vimos varias películas de terror antes de quedarnos dormidos en el sofá, eran como eso de las ocho cuando desperté con mi cabeza sobre sus piernas y ahí me quedé no quería moverme y despertarlo, quería que el despertara primero.
-Giselle ¿Estás despierta? - me susurró al oído.
-Mmmm.. - el sonido que hice como respuesta
- Estás ardiendo en fiebre, necesito que te levantes. -ni siquiera me había dado cuenta, hasta que el me lo dijo y todo por estar pensando tantas cosas.
Me llevo en brazos a arriba y me metió a la tina con agua tibia.
-Eso debe servir - dijo, pero no al contrario me subió más la fiebre.
-Vamos te llevaré al doctor - me dijo ahora sacándome del agua, estaba tan atontada por la fiebre que no me había dado cuenta que estaba desnuda frente a él.
- Llámalo - el sabía de que hablaba pero me ignoró y en su lugar llamo al médico.
Me pusieron un suero con medicamento gracias a dios en la comodidad de mi cama, no hubo necesidad de salir, estaba muy drogada con el medicamento y el estaba junto a mi en la cama sosteniendo mi mano y la acariciaba como si quisiera memorizar cada parte de ella.
-Vete estaré bien -le dije adormilada
-Dijo el médico que debía quedarse alguien a cuidarte.
-No estaré sola, podría venir... - dije
-Giselle él no va a venir, lo que te está pasando es por ellos, debes tomar una desición.
-¿Sabes dónde está?
- Está con tu padre, ambos están ahí, no quieren saber más de ti, lo único que dicen es que solo haz empeorado las cosas.
- ¿Cómo debo elegir si no te conozco? Ahora eres mi única opción. - dije tratando de evitar que me ganará el sueño.
-Sí me conoces Amor, nos conocemos más de lo que deberíamos y por más tiempo del que tú crees. Por miles de años siempre haz vuelto a mi, tu y yo estamos destinados.
-¿Miles? - sabía que no tenía diesiocho pero ¿miles?
-No te preocupes no tienes tantos años, pero si por mucho tiempo hemos reencarnado para volvernos a juntar y siempre hay algo que nos separa, está ves no será así lo juro.
-No se que creer, me han dicho cosas para ponerme en tu contra y otras para ponerme en contra de ellos, es demasiado y siento que ya no puedo.
-Yo te puedo esperar todo el tiempo que necesites, pero no creo que tengas tanto tiempo.
Fue lo último que escuché y me deje llevar por los medicamentos, a la mañana siguiente ya no estaba yo me sentía mejor pero algo débil, aún así salí de la cama tenía ue encontrar a Charlie, exactamente no sabía dónde quedaba la casa de nuestro padre pero que ms daba lo iba a intentar estaba a punto de salir cuando vi a Lidia junto a la puerta.
-Dejeme acompañarla señorita, no puedo permitir que se vaya sola - me dijo con tono demandante
-Esta bien pero guarda silencio - le dije en voz baja, además no tenía opción si quería llegar hoy.
Tardamos casi una hora en llegar a una mansión enorme con gigantescos jardines y una enorme fuente puesta en el centro como un glorieta. Lidia dijo a los guardias que la mandaron llamar y por eso nos dejaron pasar. Estuve dudando en bajar del auto, pero era el momento de enfrentar todo aquello.
-Giselle ¿Qué haces aquí? - se abrió la puerta mucho antes de que pudiera tocar y John estaba ahí arrastrándome de nuevo al auto.
-Vengo por tu hermano, no me iré de aquí sin él.
- Él no está aqui por favor vete.
-No mientas Max me dijo que ambos estaban aquí - dije abriéndome paso de nuevo hacia la puerta.
-¿ Qué es este alborotó? - dijo mi padre parando el forcejeo entre John y yo
-Pues vine de visita, pero John no quiere que entre.
-Y tiene razón, tenemos visitas entra por la parte de atrás ya que viniste con Lidia que te muestre el camino. - dijo dándose la vuelta para entrar de nuevo en la casa
Entramos por la parte de atrás y al pasar por la cocina y al subir por la escaleras escuché a mi padre decir que aún no me encontraban y mi madre estaba muy débil para tomar el trono de nuevo. John me llevo a una habitación y me señaló la cama con la cabeza y se marchó. Paso alrededor de una hora cuando volvió.
-No debiste venir aquí, se lo dije al estupido de Max.
-¿Porque a él y no a mi? ¿Dónde está Charlie? Quiero verlo.
-Te digo la verdad Giselle el no está aquí.
-No te creo, lo traes a mi o yo iré por el.
-Sientate y cálmate te diré lo que necesitas saber, el hombre con el que hablaba nuestro padre es Chris el hombre lobo del cual probablemente ya hayas escuchado el que quiere mezclar linajes.
-¿Qué quería?
-A ti -dijo en voz baja.
-¿Pero porque no lo atraparon está en territorio enemigo?
-Tiene a Charlie, quiere que te entreguemos y lo soltarán -dijo con tono triste- además estamos vulnerables, tu madre está muriendo y eres nuestra única esperanza y.... por más que me duela necesitas elegir ahora.
-¿Por elegir te refieres a....?
-Debes elegir a Max.
-Ni lo sueñes, puedo elegirte a ti pero a él jamás.
-Tienes que hacerlo si quieres que Charlie vuelva - me gritó
-Quiero ver a mi madre - dije con un nudo en la garganta.
No dijo nada solo asintió y me condujo por un pasillo lleno de puertas y entramos por la última.
-¿Giselle? -dijo en voz apenas audible, estaba la pobre mujer conectada a aparatos y a medicamentos
-Sí madre aquí estoy - caminé hacia ella y me senté a su lado.
-Necesito que me perdones por todo el daño que te eh hecho.
-No te preocupes descansa.
-Te haz sentido débil y enferma porque eh tomado magia de ti, con tu sangre me eh estado manteniendo con vida, al momento en que yo muera tu serás el doble de fuerte.
-Ya basta no hables de morir - le grité con muchas lágrimas en los ojos.
-Debes saberlo para el día que tengas a tus hijos.
-Madre no se si quiero tener hijos, no quiero obligarlos a tomar un camino que ellos no quieran
- Tendrás que hacerlo
- De eso quería hablarte madre ¿Cómo puede elegir a alguien que no amo? Aunque de que es impresindible que lo haga.
-A veces tienes que sacrificar el amor por la familia y el bienestar de no solo ellos si no de todo un clan.
-¿Max no es malo? o ¿Si? Aunque sea un hombre lobo
- El no tiene las creencias de su padre no te preocupes por eso.
-¿Porque tiene que ser él? Si lo elijo, mi protección irá a su manada ¿No es mejor proteger a la familia?
-Sí, pero al unirte con él, su manada se vuelve de la familia, tú los proteges, ellos nos protegen ¿Entiendes?
-Y sí elijo ahora t... tú ¿mejorarás? -no estaba segura de querer saber la respuesta.
-No mi niña mi vida ya ah terminado, solo estuve esperando verte por última ves
-No, no puedes hacerme ésto.
-Tranquila mi niña estare bien, tú estarás bien y yo siempre estaré a tu lado nunca dudes eso.- dijo con su mano en mi mejilla
-No... -dije llorando sin parar.
Despues fue un bip..bip..biiiiiiiipp... y su mano cayó en la cama, su corazón se había detenido.
Había muerto....