Y todo se volvió n***o otra vez. Volví a abrir los ojos. Ví un techo blanco y cables por todas partes. Miré mi ropa y caí en la realidad: estaba en un hospital. A mi derecha una enfermera tomaba apuntes.
- Hola bella durmiente.
- ¿Qué me pasó? - pregunté confundida.
- Tuviste un accidente y te golpeaste la cabeza, pero tranquila que ya estás bien, tu novio te trajo.
- Mi ¿novio?
Giré a mi izquierda y lo ví, ese mismo chico, durmiendo en la silla de espera. Involuntariamente se dibujó una sonrisa en mi rostro al verlo así, se veía tan tierno. Tenía su cabeza apoyada en uno de sus hombros y su cuerpo inclinado en la misma dirección. Podría mirarlo por horas pero la enfermera interrumpió mis pensamientos.
- Ahora que ya despertaste, tenemos que hacer unos chequeos para asegurarnos de que todo esté bien. ¿Podés caminar hasta la silla de ruedas?
- Si, creo.
Me senté en esa "cosa" y salí de la habitación dejándolo dormido. Me dijeron que estaba todo en orden y cuando terminé volví a buscar mi ropa. Él no estaba. Mucho no me importó. Me vestí, junté mis pertenencias y me dirigí a la recepción. Debo aclarar que ese hospital parecía de clase alta y seguramente me esperaba una factura con números más altos que yo.
- ¿Nombre?
- Emily.
La recepcionista entrecerró sus ojos y pareció buscar algo en su computadora. Sonrió.
- Puede retirarse.
- ¿Qué? ¿Y lo que tengo que pagar?
- No se preocupe por eso, su novio ya pagó todo.
Y ahí iba otra vez, "novio". ¿Qué le pasaba al personal de ese hospital?
- ¿Y dónde está mi novio ahora? (Pregunté siguiéndole el juego).
- Se fue apenas se enteró que ya estabas bien. Dijo que estaba apurado y tenía algo pendiente que hacer.
- Ah, bueno. Gracias.
Firmé mi alta y salí de ese lugar. Apenas llegué a casa ví 2 llamadas perdidas que eran de Samira y un mensaje nuevo de ÉL.