Era él. El chico que me atropelló, que durmió horas a mi lado, el que fingió ser mi novio, pagó todo y luego desapareció del hospital como si nada.
Nos quedamos mirando por varios segundos, que parecieron una eternidad, mientras el silencio reinaba entre nosotros. Fue como si el tiempo se hubiera congelado para mi.
Analía: Acá estás....Hola mi amor.
Al escuchar eso el dejó de mirarme, dirigiendo su mirada a mi amiga y dibujando una enorme sonrisa en su rostro. Ella se acercó casi corriendo a él y tomando su rostro con ambas manos lo besó.
Esa escena me bajó de las nubes en las que me encontraba y me hizo caer en la realidad. El era el novio de Analía, el chico perfecto del que ella siempre hablaba y que tanto yo, como Samira y Delfina nos moríamos por conocer.
Analía (separándose): Chicas el es Rafael.
Delfina y Samira sonrieron. Yo seguía "inestable". Analía volvió a mirarlo.
Analía: Ellas son Samira y Delfina, aclaró señalándolas. El se acercó y saludó con un beso a las dos, acompañado de un "Hola" y una sonrisa simpática.
Analía: Y ella es Emily.
Dijo, cuando Rafael acabó de saludar a las chicas. Al escuchar mi nombre nuestras miradas volvieron a chocar. Él, disimulando no conocerme, sonrió y se acercó a mí. Depositó un suave beso en mi mejilla, me saludó y se volvió a alejar parándose otra vez en su antigua posición. Se produjo un silencio incómodo entre todos y otro cruce de miradas entre yo y Rafael. Al parecer esa situación tampoco le agradaba, porque fue el primero en romper ese silencio.
Rafael: Emmm… ¿Nos vamos yendo?
Delfina: ¿Tan rápido?
Rafael: Es que me esperan.
Analía: ¿Quiénes te esperan?
Noté como despertaron los nervios en él y se tomó unos segundos en buscar una respuesta y contestar. Sin dudas, disimulando era peor que yo.
Rafael: Los....chicos de la facultad. Es que nos íbamos a juntar hoy para salir y...
Analía: Está todo bien amor, no me tenés que explicar nada.
Y ahí iba otra vez. Otra vez unió sus labios con los de él. Noté a Rafael algo denso y frío hacia ella. Quizás no le gustaban las "demostraciones en público". Eso supuse. Miré a las chicas, las dos sonriendo como si lo que tuvieran enfrente fuera una película romántica de Hollywood y ellos fueran la pareja de esa película. Al pensar eso me pregunté: ¿Por qué yo no estaba sonriendo? Si debería estar felíz viéndola felíz a ella. ¿Qué era lo que no me permitía sonreir? ¿Por qué sus besos me provocaban desagrado? ¿Por qué me quedaba perdida en su mirada cuando él se me acercaba? ¿Qué me pasaba con el?