- Yo invito otra ronda. - digo. Todos alardean. Perdí la cuenta de cuántos iban en la quinta ronda. Derek pasa su brazo sobre mis hombros. - De aquí no me voy hasta tener a una chica muy sexy, a quien meterle mi gran submarino. - dice. - De aquí no me voy hasta estar muy ebrio. - digo. - Amen. O drogado. - agrega. - Tengo algo de éxtasis, ¿Quieres? - Traje LSD. - digo. - ¿Y qué esperas para meterte algo en la boca? ¿O quieres que te pongo mi pene? - dice divertido. - Púdrete. - digo riendo. Derek saca una pastilla del bolsillo de su jean y se la coloca en la lengua. - Iré a buscar una presa. - dice y se aleja. Yo seguía apoyado en la barra. Aún me sentía algo decaído, no estoy tan ebrio como quisiera. Tengo tiempo. La noche es larga. Tal vez Derek tiene raz

