Al llegar al colegio veo al rubio en su casillero. Estaba leyendo un libro. - Ricitos. - digo abriendo mi casillero. - Guanaco. - dice. Lo miro tenía la vista en su libro de biología. - ¿Disculpa? ¿¡Que has dicho!? Levanta la visita y me mira. - Pensé que como ya estábamos en la etapa de mejores amigos y tú ya me pusiste un mote, no quise que te sintieras menospreciado y te pensé uno. - ¿Y tenía que ser Guanaco? - No te quejes, tú tampoco me dejaste opinar sobre el mío. - Como sea, ¿Has hablado con Debbie? - Así es, anoche. Quedamos para el sábado en la noche, iremos al cine. Podrías ser un niño bueno y entretener a su hermano lejos de ahí. - Claro, ¿No quieres que también entretenga a tu novia? - No, ya lo tengo controlado. Aléjate de Meg. - Vaya, no sabía qu

