NARRACIÓN POR ALAN-----------------------------------------
Alan y yo seleccionamos whisky para tomar, especialmente holandés. La botella era bastante grande, probablemente no nos la íbamos a tomar completa. Bryan suspiró y se sacudió, después colocó su mirada en mí.
—¿Qué Alan? ¿Me miras mal aún? —me realizó dos preguntas él sabiendo lo que yo pensaba—. Te traje aquí porque yo quería que tú y yo nos fuéramos a compartir durante un buen rato.
—Bryan, sabes muy bien de que este lugar no ha sido un lugar preferido por mí —le recordé a él.
—Eso lo sé amigo. Pero siempre hay una primera vez —se excusó él.
—Eres un sinvergüenza —lo definí yo a él sin pelos en la lengua.
—Relájate, Alan. Vinimos a tomar. Además vibe aquí para ver si logro toparme con un antiguo amigo para algo importante —le informé a él dándole algunas explicaciones.
Enarquée una ceja al escuchar lo que había dicho.
—¿A un antiguo amigo? ¿Acaso no tienes comunicación? —cuestioné yo queriendo saber y me pareció algo extraño.
—Alan, no sé si recuerdas aquel chico que vivía al lado de mi casa, y que de un momento a otro de desapareció. Pues me dijeron que apareció sano y salvo. También me informaron de que él viene a este lugar, porque algunas personas lo han visto —me explicó él y lo pude entender a la perfección.
Bryan me había dado ahora una buena excusa por estar aquí. No entendí su misterio.
—Está bien, Bryan. Pero tenías que decírmelo. ¿Acaso ocurre algo? —sentí motivación por su misterio.
—Amigos, hay veces que es mejor tratar las cosas así. ¿Me entiendes? Y cálmate de una buena vez —rio un poco.
—De ti, puedo pensar cualquier cosas Bryan —le dejé dicho a él.
El silencio se apoderó de nosotros en aquel momento. Observaba a los demás transcurrir, las chicas paseando de un lugar a otro... Todavía el show principal no había comenzado. Más tarde lo que hicimos fue, poner atención al show dado. Bryan estaba embelezado. Al parecer aún no había visto a su amigo. Me pareció como que yo recordaba a Bryan haberlo mencionado.
«¿Pero qué sería lo urgente que Bryan quería con él?».
Desconocía muchas cosas al respecto. Por lo tanto, decidí que el mismo Bryan se expresara. La desaparición de ese muchacho fue todo un completo misterio, que aún lo he logrado entender. Era buena persona, no buscaba problemas, no se conocía enemigos. En fin, todo era un enigma. Continuamos tomando, y nada de aparecer el amigo de Bryan. Tuvimos que irnos, y regresamos a casa de nuevo.
Al siguiente día, revisé las notificaciones de mi móvil. Convercé con Aisha un poco en la mañana, y me había dicho de que su madre quería conocerme. Obviamente yo no iba a negarme a decirle que no a ella. Le había dicho que el fin de semana sería la indicada. Entonces me movilicé para tomar un baño. Seguí mi trayectoria para vestirme, y salir de la habitación. Aproximé mis pasos hacia la cocina, en la cual encontré a mi hermana allí friendo unos huevos.
—¿Podríamos freirme dos Anastasia? —le pedí en forma de pregunta.
Ella asintió, y yo lo que hice fue abrir la despensa y tomar algunas rebanadas de pan. Llegó a sentarme en la mesa. A los pocos minutos había finalizado. Me trajo lo que le pedíz y una taza de café. Ella me había leído la mente.
—Aquí tienes Alan. Veo que amaneciste ido por todo el alcohol que te tomaste anoche —me dijo ella desplazándose y la vi tomar asiento en el comedor para desayunar.
—No fue tanto o eso pensé —pronuncié seriamente.
Tomé un respiro.
—Tomaste mucho Alan. Me parece que debes de tomar algo antes de salir para que puedas tener una buena jornada laboral —me dio alguna sugerencia.
No dije una sola palabra, después de haber terminado me desplacé para tomar algo para la resaca. Abandoné la cocina lentamente llegando hacia la cochera. Emprendí la huída y llegué hasta la empresa. Parqué el auto en el estacionamiento. Miré por todos lados. Pues Anaya últimamente me estaba persiguiendo. Pude llegar hasta mi puesto de trabajo en tranquilidad, y vi a Leslie que se encontraba allí tambien. Al parecer ya el traslado de ella había sido un hecho.
—Buenos días, Leslie —saludé cuando había cerrado la puerta.
—Buenos días, Alan. Pensé que no te ibas a levantar —pronunció Leslie sentada en un silla.
—Leslie, no seas mal pensada —seguí caminando hasta llegar hacia mi ubicación de trabajo.
Tomé asiento, y logré mirar a Leslie que buscaba algo en un cajón. Se compuso en la silla, abrió los portafolios colocándolos en dos partes. Después tomó unos cuantos, se movilizó hasta mí y los dejó sobre mi mesa.
—Aquí tienes, lo que tienes que hacer. Que de por cierto son muchos Alan —cruzó los brazos—. Te recomiendo que tomes café —me recomendó ella.
—Yo ya tomé café —fue lo que le dije a ella.
—No importa Alan, te traeré un poco de café para que empieces el día con buen pie —sentenció ella sin importar mi opinión.
Tomé un respiro resignado.
—Está bien, Leslie. Ve, comoquiera no puedo detenerte —le comuniqué a ella resignado.
Leslie emprendió sus pasos, y se fue rumbo a buscar café. Me quedé sentado esperando a que ella regresara. Después veía a Anaya entrar a mi oficina. Verdaderamente sabía que las cosas se iban a poner gris. Yo le había dicho que no viniera a mi oficina, y más que ella y Leslie no se llevaban bien. Entró como si nada le importara, miró el puesto de Leslie, y luego fijó su mirada en mí. Continuó caminando, y se detuvo frente a mí escritorio.
—Hola, Alan —dijo ella.
La miré fijamente sin decir ni una sola palabra. Por unos segundos no le había respondido, y tampoco ella no había dicho nada.
—Anaya, hemos conversado sobre venir a mi oficina. ¿Lo olvidas? Leslie trabaja conmigo, y seguramente lo sabes. Puedo hasta pensar que tú sabías perfectamente que ella había salido de aquí —me expresé sinceramente.
—Lamento informarte de que yo no sabía que Leslie trabaja contigo, y tampoco la vi salir de aquí —pronunció ella fingiendo.
—Sal de mi oficina Anaya.
Se quedó mirándome sin pronunciar ni una sola palabra.
—Alan... No seas así conmigo.
—Quiero que te vayas Anaya.
—Muy bien, Alan. Me voy sólo porque Leslie está por ella.
Anaya abandonó mi oficina dejándome un alivio. Minutos después Leslie llegó hasta la oficina, me trajo café dejándolo encima de mi mesa, y se retiró regresando de nuevo hasta su lugar de trabajo. Agarré el café con mi mano, y me lo bebí. En la hora del receso Leslie y yo nos fuimos hasta la cafetería. Allí pedimos algo para comer y beber, tomamos asiento luego uno al lado del otro.
—Anaya es una descarada —Leslie dijo de una despectiva.
—¿Te ha vuelto a confrontar? —pregunté yo para saber.
—Entre veces veo a esa cizañosa —masculló Leslie.
—No te he contado Leslie. Pero... Esta mañana cuando fuiste a buscar café, Leslie se apareció en la oficina, no le permití mucho tiempo allí y le pedí que se fuera —le conté a ella, pues no le había dicho nada al respecto.
—¿Ella estuvo en la oficina? ¿Ves que no me equivoco? No tiene vergüenza esa canalla —se mostró de una manera despectiva.
Ambas se habían enfrentado fuertemente.
—Mejor comamos y olvidémonos de Anaya —cambié de tema.
—¿Cómo nos vamos a olvidar de ella si está precisamente en este lugar? ¿No la has visto Alan? —cuestionó Leslie.
Su presencia me había pasado por desapercibido por completo. Alcé mi vista, di una ojeada por el alrededor, y la alcancé a ver. Aparté mi mirada de ella, y coloqué mi visión sobre lo que yo había comprado.
—Leslie come tranquila, ella no va a cometer la desfachatez de venir a sentarse en esta mesa —la incentivé a que procediera a comer, y que se olvidara de Anaya.
Leslie me decía que Anaya no apartaba la mirada de nosotros. Cuando terminamos de comer, lo que hicimos fue retirarnos del lugar. Nos desplazamos de nuevo hasta nuestra oficina.
—Aquí estamos a salvo de esa piraña —comentó Leslie después de haber tomado asiento.
—¿Qué harás este fin de semana Leslie? —le pregunté a ella.
—Todavía no sé —me contestó ella.
—Quiero... Bueno es que la mamá de Aisha quiere conocerme, y quisiera aprovechar ese día para que conozcas a Aisha —coloqué mi visión sobre ella en espera de una respuesta de su parte.
—Creo que Alan... No sé cómo decirte que... —ella pausó dudosa.
Pero si me había dicho que no tenía planes.
—¿Sucede algo Leslie? —después de un silencio pregunté.
—No es que sucede algo, Alan. Es que vas a conocer a tu suegra, y como que... Tú sabes como es el tema de las suegras. Yo en verdad no quiero por nada del mundo darle una mala impresión Alan. Podemos dejarlo para otro día —respondió ella.
—En pocas palabras tienes miedo de esa señora lo que pueda decir de ti —hice una breve pausa—. No creo que sea una señora agria. A la que debieras de caerle mal es a Aisha, y tú no le caes mal a ella.
—Alan no insistas, por favor —pidió ella.
Decidí olvidarme de Leslie por ese lado. Charlamos de otros temas por un buen rato. Nos quedamos en un lado tratando de coordinar una salida junto con algunos compañeros de trabajo. Mas tarde llegué hacia la casa, iba caminando, y escuché la voz de Zaira. Me giré hacia la sala de estar, y la veía a ella conversando con Anastasia. De una vez, me vinieron recuerdos de la vez aquella que ella nos había contado sobre su ex aventura con el Alfa Nathan. Fue sorprende. Meramente no nos esperábamos escuchar eso. Zaira sabía que teníamos un problema en común, y que debería de acercarse más a nosotros. E incluso intenté ofrecerle un lugar en mi casa. Así como se lo ofrecí a Bryan, y a Roy. Vivíamos como hermanos todos, hasta que cada quien decidiera tomar una desición. Avancé mis pasos hacia adentro, Anastasia fue la primera en percatarse de mi presencia. Luego de Zaira que sonrió al verme.
—Hola, Alan. ¿Cómo estás? —volvió a sonreír Zaira.
—Estoy bien, Zaira. ¿Y tú? ¿Cómo anda todo? —fue mi turno.
—Muy bien. Estuve conversando con Anastasia esta mañana, y me dio la ubicación de donde viven ustedes. Aquí estoy yo —me informó ella.
—Me parece buena idea que estés buscándonos Zaira. Hablé contigo la última vez muy en serio, y sé que un día nos vas a necesitar. Pero dime algo... ¿Vives solas? Es para ofrecerte que vivas con nosotros —hablé mientras caminaba hacia unos de los muebles en el cual tomé asiento.
—Vivo con una amiga. No te preocupes —contestó ella.
—Recuerda que si algún día necesitas un amparo. Aquí lo tienes —le dejé dicho a ella.
Me incliné a mirarla. Convercé con ella por un buen rato. Entonces llegó un momento en que escuché el sonido de la puerta sonar. Me movilicé para abrir la puerta. Cuando abrí la puerta, logré ver a Aisha que estaba junto con Ansley. La miré a ambas. Aisha y Ansley se habían aparecido de sorpresa en mi casa.
—Wow, que sorpresa. ¿Todo bien?
—Todo bien, Alan. Sólo que vinimos a conversar algo importante contigo —me informó Ansley, incliné mi mirada sobre ella.
—Cuñada, por lo visto es algo importante —movilicé mis pasos y la puerta para que pudieran entrar.
Cerré la puerta, y caminé hasta la sala de estar en donde estaban Anastasia junto con Zaira.
—Disculpen chicas, tengo visita en la casa. Nos vemos más tarde —les dejé dicho a ellas.
De inmediato me aparté de donde yo estaba, y avancé hasta unos de los pasillos. Les hice señas a las chicas, ellas entendieron. Seguimos caminando lentamente hasta llegar a unas de las salas. Tomamos asiento cómodamente para platicar el tema en cuestión.