Capítulo 13

2187 Words
NARRACIÓN POR AISHA--------------------------------------- Suspiré tranquila antes de tomar la decisión de tomarme el té. Estaba en la cocina sentada en el comedor, y veía a mamá desplazarse por la cocina. —Aisha, hija querida. No conozco tu novio aún. ¿Será posible que yo lo puedo conocer? —mamá mostró interés en querer conocer a Alan. Di un sorbo y dejé la taza en un lado de la mesa. Coloqué mi mirada sobre mamá que estaba preparando el desayuno. —Muy bien, mamá. Como tú digas. Te lo voy a presentar —le di una respuesta positiva. —Perfecto, Aisha. Conozco a Abel, pero a Alan no, y me parece que es suficiente —dio su opinión al respecto. —Perfecto, mamá. Por fin, gritaste. ¿Algo más? —sentí deseos de seguir platicando con ella. —Todavía no, hija —me dijo ella. Por el silencio que se había formado, supuse de que ya no era necesario hablar. Aparté mi mirada de mi mamá, y la puse sobre la taza de té, la cual yo había tomado. Pues despacio iba tomando hasta terminar, y dejé la taza a un lado. Luego fijé mi mirada sobre mamá, y aún no había concluido el desayuno. Me detuve a pensar en algunas cosas. Alan me había contado de que se había topado con Nathan. Minutos después Ansley había entrado hacia la cocina, y tomó asiento en el comedor. —Mamá Abel me ha preguntado por ti y el Alfa. Ambos quieren conversar contigo y con papá —Ansley le informó a mamá. Sentí curiosidad al escuchar esas palabras. Me parecía algo verdaderamente sorprendente. —¿Sabes que quieren ellos con nosotros? —mamá preguntó. —No lo sé con exactitud. Creo que tiene que ver algo referente a mi noviazgo con Abel —Ansley le contestó dudosa. —Espero no escuchar niñadas de gente adulta —mamá dijo con escepticismo. Enarquée una ceja. Al parecer ella como que no le agradaba aquellos dos. Me lo imaginaba que por su altanería, ella no les cayera muy bien. —¿Por qué lo dices? —pregunté yo interfiriendo en la conversación. —Es que... —ella pausó y la veía suspirar—. Hay cosas que con la mirada o con ciertas actitudes uno se da cuenta. Por breves segundos analicé sus palabras en la brevedad posible. Ciertamente era como yo lo suponía, aunque ella no lo había dicho claramente. No hacía falta que mencionara algunas palabras. Tan sólo con sus acciones lo estaba diciendo todo. —Puedo entender perfectamente a que te refieres —fue lo que dije yo. —Mamá no nos quiere contar el chisme —Ansley se quejó. Veía como mamá dejó de hacer lo que estaba haciendo, y puso su atención sobre Ansley. La miraba seriamente. —Hija, verdaderamente que no puedo entender muchas cosas de tu parte. ¿Cómo es posible que digas eso? ¿Te parece un chisme? —mamá se mostró ofendida. Suspiré profundo, y aparté mi mirada de ella rápidamente. Miré hacia otra dirección. —Pero mamá, es una simple curiosidad —Ansley explicó su excusa. Durante un rato, las dos dialogaban sobre ese hecho ocurrido anteriormente. Mamá se había desbordado. —Ya mamá es suficiente —Ansley quiso detener esa conversación después de un rato. —¿Ahora no quieres seguir hija? —se detuvo por breves segundos—. Muy bien, ya sé lo que voy hacer. Cambiemos de tema. Vamos a conversar algo que sí merece atención. Tomé un respiro. Por fin iban a cambiar el rumbo de la conversación. Las escuché hablar en silencio. El desayuno había sido listo y servido. Cuando terminé de desayunar, me fui rápido hacia mí habitación. Como en eso de la tarde, Damian me había escrito. Pues quería que ensayáramos, si yo no tenía nada pendiente. Entonces lo que hicimos fue fijar nuestro ensayo para esa tarde. Procedí a tomar un baño, y a vestirme adecuadamente. Llamé un taxi para que me viniera a buscar, y logré llegar hasta la casa de Damian. Pues este mismo, decidió abrir la puerta. —¡Aisha! De verdad que pensé que no ibas a venir —Damian se expresó al verme. Lo miré extrañada. Como él pudo entender eso. Definitivamente que yo no entendía. —Tranquilo, no te voy a fallar y mucho menos dejarte plantado Damian. ¿Por qué pensaste eso si te dije a ti que yo iba a venir? Confía en mi palabra —aclaré obviamente. —Lo digo porque hoy es domingo, y quizás tu novio podría hacerte salir de tu zona de confort —pronunció él. Damian me gruñó un ojos, y extendió la puerta. Entré hacia adentro, y llegué hacia uno de los muebles en el cual llegué a tomar asiento cómodamente. Damian venía hacia la sala en donde yo estaba, emprendió sus pasos lentamente hacia mí, y dejó su mirada puesta en mí. Quité mi mirada de él, porque sabía perfectamente que él quería tener algo conmigo. —Y bien, Aisha. Así que hoy no tienes planes. ¿Qué está haciendo Sashiko? El viernes no fue al teatro —volvió a hablar de nuevo. —¿Qué no fue al teatro? —pregunté sorprendida y coloqué mi mirada sobre Sashiko de nuevo. —Definitivamente, él no fue al teatro. No sabemos las razones. Sinceramente él no quiso decir —esa fue la respuesta que él me dijo a mí. —Voy a conversar con él. De hecho estuve hace poco en su apartamento —hablé del tema. Damian y yo seguimos nuestra plática. Minutos después nos pusimos a ensayar. Todo transcurrió lo más normal posible. A las siete y algo de la noche la abuela de Damian se había aparecido en la casa. Se detuvo en la entrada de la sala y me sonrió. Se veía muy amable. —Eres la novia de mi nieta. Bienvenida —volvió no sonreír ella. —No, señora. No doy novia de él. Sólo somos compañeros de teatro. Yo tengo mi novio —corregí de inmediato su mal entendido. —Oh, comprendo. Pero pueden ser algo más —simuló ella algo, y con esas palabras se marchó dejándome sola con Damian otra vez. Me sorprendió escuchar esas palabras de parte de ella. Permanecí por unos segundos tratado de asimilar lo que ella había dicho. Esa señora me había confundido o simplemente estaba bromeando. Tomé un respiro, y miré a Damián. —Tu abuela es muy imaginativa Damian —le dije a Damian. Él con una sonrisa en sus labios, se giró hacia mí. —Entiéndela —sólo mencionó una sola palabra. Apartó su mirada de mí, y puso su visión hacia al frente. —Por tu comportamiento puedo deducir que aún no has encontrado a tu mate —dije quitando mi mirada de él. —Por el momento no tiene importancia —dio un breve comentario—. Si te quieres ir, sólo tienes que decírmelo para llamar un taxi o llevarte si quieres. —Un rato más no está nada mal —pronuncié. Damian era un chico agradable, aunque aveces no lo quería de mí. Podría sentir seguridad plena en él. —¿Me acompañas hacia la cocina? —me preguntó él seguramente para invitarme a comer algo. —Por supuesto —le contesté encantada. —Perfecto, vamos —dijo él y se levantó de donde estaba, emprendió sus pasos y yo hice lo mismo. Seguía a Damián en su trayecto hacia la cocina, y logré ver a su abuela en el pasillo. De inmediato sentí curiosidad de saber cuántos vivían en aquella casa. —Damian nunca hemos conversado sobre esto... ¿Cuántos viven aquí? Sólo he visto a tu abuela, supongo que viven mas —mostré mi inquietud. —Somos cinco. Mis padres, mi abuela y mi hermana —me contestó él con simpleza, y hubo un breve silencio—. ¿Lo preguntas porque sólo has visto a mi abuela? Llegamos entrar hacia la cocina, y me trasladé hacia el comedor en donde tomé asiento. —Bueno, no lo puedo negar. Sí. Pensé que vivías con tu abuela nada más —respondí acomodando mis brazos sobre la mesa. —Bien, Aisha te traje aquí porque tengo algunas cosas que conversar contigo, y quiero invitarte a comer algunos platos que preparé a medio media. Obviamente los pondré a calentar en el microondas —me informó él de algo que yo suponía. Tomé un suspiro mientras lo miraba. —Gracias, Damian. Por supuesto que quiero —dije encantada. Entonces me quedé en un lado en tranquilidad esperando alguna respuesta de su parte. Se movilizaba de un lugar a otro. Llegó a calentarme de lo que él quería servirme, y me lo dejó sobre la mesa. Pude devorar lo que había en el plato, veía a Damian haciendo lo mismo. Terminanos de comer, y nos quedamos charlando ahí sentados. —Supongo que tu novio no va a reprenderte esta noche. ¿Él sabe perfectamente en donde estás tú? ¿Verdad o me equivoco? —se detuvo a mirarme en espera de una respuesta. —Alan no lo sabe —tomé un respiro recordando a Alan—. Creo que es mejor que no lo sepa. Porque... A esta hora podría ser que él mal interprete. —Tienes razón Aisha. ¿Pero tu novio es tan celoso? —mostró interés en querer saber. —Claro que es celoso, debes de prestar atención a lo que estoy diciendo Damian. No vayas a cometer alguna indiscreción, o alguna acción indebida en cuanto a nosotros —traté de que él mantuviera el control cuando estuviera conmigo. —Bueno, eso lo sé y trato —sonrió él—. Pero aveces no puedo. —Claro. Me has dado un beso sin querer queriendo. Imagínate que eso pueda ocurrir delante de los demás Damian. Podríamos meternos en problemas —le dejé dicho. —Olvídate de los demás. Siempre hay uno que otro que comenta sin llamarlo, o lo hace con mala intención. ¿Acaso te dejas llevar por lo que otros puedan opinar? En verdad Aisha. Si ese es tu caso, te recomiendo no hacer caso a los demás —intentó él de convencerme. —¿Me estás diciendo que tengo que dejar que me beses delante de los demás Damian? —le pregunté de inmediato. —No, Aisha. Pero te digo que no te lleves de las opiniones de los demás. Quizás alguien podría mal interpretar nuestra amistad, y tú poder llevarte por la pasión, y luego no querer seguir siendo mi amiga —aclaró esta vez, y sí pude entender su argumento. —En ese caso tienes razón Damian —reconocí que no se había equivocado en definitiva. —Bien, ¿cuándo te vas? Me parece que debes de estar en casa para evitar... —él pausó y dejó su mirada en mí, quizás esperando a que yo dijera algo. —Sí, sí Damian lo sé, y gracias por recordármelo. Debo de regresar urgentemente hacia mi casa —fue lo que dije, procedí a movilizarme—. Muchas gracias por todo. Debo de irme. —Espera, Aisha. ¿Te llevo o llamo un taxi? —él me detuvo. Me voltée hacia él pensativa. No sabía que responderle definitivamente. Vacilé por unos segundos en busca de una respuesta. —Muy bien, ya sé lo que vamos hacer. He pensado en querer llamar un taxi, pero tú lo puedes hacer —pronuncié un poco vacilante. —Lo haré, no te preocupes Aisha —después de haberse expresado, él se levantó de inmediato de donde se encontraba. Lo veía desplazarse y yo lo seguí. Llegamos hasta la sala de estar, allí tomó su móvil y llamó a un taxi. Tomé asiento en unos de los muebles y él hizo lo mismo. —No dures mucho ahí sentada. Podrías perder el taxi —me dio una pequeña advertencia. —Oh, vaya. Tienes razón. Definitivamente que tienes mucha razón —tomé la opción de levantarme del mueble con la finalidad de salir hasta afuera—. Voy a estar allá afuera. No sé si querrás acompañarme. —Te voy a acompañar Aisha, por supuesto cómo crees que voy a dejarte sola allí afuera —pronunció Damian. Aproximé mis pasos saliendo de la casa, y quedamos en el jardín. Observé todo el alrededor. No había señas de nadie por ninguna parte. Y coloqué mi mirada sobre Damian. —Te veo más lúcida, brillante, como una esencia distinta —comenté mirando a Damian que se veía diferente quizás porque era de noche. —¿Te estás enamorando de mí? —bromeó él en forma de pregunta. —No, Damian eso lo sabes —respondí. —Y... ¿Si yo llego contigo y de pronto se aparece Alan? —enarcó una ceja. —Eso no va a ocurrir. Además si vinieras conmigo... No creo que yo te pueda permitir que vengas conmigo Damian. Así que olvídalo. Siento como que quieres venir. Pero no vas a venir —le dejé dicho a él. —No iré, pero si me podrías dar un beso —pronunció él.
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