Capítulo 13: Amenaza

1494 Words
Caminé por los pasillos, con la varita en la mano y atenta a todo. La semana pasada Peeves soltó un pastel sobre mi cabeza y no pude evitarlo. Me dirigía hacia el aula de Pociones para la tutoría, iba como cinco minutos tarde y la poca luz no me ayudaba a la hora de esquivar obstáculos como estatuas o escalones. Cualquiera se asustaría caminando en la oscuridad por los pasillos de este castillo. Era tenebroso, sin dudas. Pero estaba acostumbrada... -¿Perdida? -dijo una voz gruesa a mis espaldas. Grité como niña que vio al coco y me di vuelta con mi varita en alto. El dueño de esa voz se hizo para atrás cuando vio mi varita cerca de su cara- Tranquila, no planeo atacarte... -estábamos frente a una ventana, así que la luz de luna me permitió saber que se trataba de el chico de Durmstrang que me había guiñado un ojo. Bajé lentamente la varita y lo miré con un poco de desconfianza- -¿Qué haces aquí? -pregunté- -A mis compañeros y a mí nos dio hambre e iba a ir a la cocina a buscar algo de comer. -tenía un leve acento ruso (o lo que sea) súper sensual- ¿Podrías ayudarme a encontrar la cocina? -las "R" remarcadas me hacían querer babear- -Está cerca de mi sala común... -dije. No estábamos muy lejos, pero era difícil de explicar- -¿Me acompañas? -sonrió ladinamente- -Está bien... -comencé a caminar por donde había venido. Estábamos en un cruce de pasillos, por eso no lo había visto cuando me habló- -¿De qué casa eres? -preguntó- -Hufflepuff... -contesté- ¿Y tú? -Pensé que serías de Gryffindor... -dijo- Yo soy de Levton. -sonrió orgulloso. Tenía una muy bonita sonrisa- -¿Gryffindor? -lo miré extrañada- -Sí... Un par de alumnos de Slytherin me contaron las cosas que le hiciste a Malfoy. Es muy valiente de tu parte mezclar tu sangre con la suya. -me sonrió- -Es que es muy molesto. -contesté fastidiada- -Sí, lo es. -se rió- Conozco a Abraxas desde que eramos pequeños porque nuestros padres son amigos. -¿Se puede saber qué haces aquí? -dijo una dura voz detrás de nosotros. Nos dimos vuelta y vi a Tom con el ceño fruncido- Se suponía que debías estar en el aula desde hace diez minutos. En cambio, estás coqueteando en los pasillos. -miró al chico de Durmstrang- -Ella no... -comenzó él a decir, pero Tom levantó la mano- -No me interesa. -me agarró del brazo- Vámonos. -dijo empezando a arrastrarme- -Debo ayudarlo a encontrar la cocina. -dije clavando los pies en el suelo- -Puedo encontrarlo solo, linda. -dijo él- Encontraré la forma... Por cierto, me llamo August Gales. -sonrió- -Adeline York. -sonreí cálidamente y lo miré con disculpas- Lo siento... -sentí un tirón en mi brazo y asesiné a Tom con la mirada. No dije nada sino hasta estar lejos de August- ¡¿Qué mierda te sucede?! -arranqué mi brazo de su agarre. Él me miró con indiferencia y siguió caminando- ¡Riddle! -chillé- -Camina, tienes pociones que aprender. -dijo con simpleza. Me tragué el Confundo que me daban ganas de lanzarle y seguí caminando en silencio hasta llegar al aula. Ahí estaba su túnica en el respaldar de una silla y Nagini, que se deslizaba por la pata de una mesa- *** La hora transcurrió hostil y agresiva. Él me trataba mal, me gritaba cada vez que hacia algo mal y me llamaba "tonta" cada cinco minutos. Hicimos como tres pociones (unas tres veces cada una hasta que aprendí) y ni siquiera me decía que la había hecho bien, sólo decía "Ahora la siguiente, no seas tan tonta y hazla bien". Yo no quería contestarle porque, si lo hacía, terminaría llorando y gritando, sacando todo el enfado que tenía en mi interior. -Al fin... -dijo mientras se levantaba. Agarró su túnica y a Nagini. Yo agarré mi varita y rodeé la mesa para salir- Espero que el lunes lo hagas mejor. -dijo con desdén. Aguanta, Adeline, aguanta- Oh, y trata de no quedarte a coquetear con el primer chico que se te cruce por el pasillo. No quiero que llegues tarde y me hagas esperar para enseñarte cosas que ya deberías saber. -Suficiente. -dije arrojando mi túnica al suelo. Me acerqué a él y lo abofeteé. Tom se sorprendió y me miró con odio. Yo ya tenía la vista borrosa- No sé quién te crees para tratarme como a una cualquiera de tu casa que lo único que tiene en la cabeza es estar con todos los chicos que pasen frente a ellas. -tenía que mirar para arriba por culpa de la estatura de elfo que yo poseía. Pero no me intimidaba en lo más mínimo- No me dejaré pisotear ni por ti ni por nadie. -limpié la lágrima que estaba a punto de bajar por mi mejilla- Soy dueña de coquetear con quien se me de la gana, no es decisión tuya. -iba a darme vuelta e irme, pero tenía más para decir- Y que sepas que no coqueteaba, estaba ayudándolo a encontrar la maldita cocina. -me di vuelta, alcé mi túnica y caminé hacia afuera- -Adeline... -me habló- -¡Vete a la jodida mierda, Riddle! -exclamé con furia y me fui, dando un estruendoso portazo. De nuevo hacia la torre se astronomía, señores- Narra Tom Riddle: Soy un maldito imbécil. ¡Es obvio que Adeline no iba a coquetear con él! Una mujer bonita no coquetea, sólo sonríe. Pero ese es el problema. Su sonrisa le alcanza para conseguir lo que desee. No sé por qué me comporto así con ella. No sé por qué la traté como basura luego de verla muy contenta con ese tal August Gales. ¡La hice llorar! No puedo creer que yo piense en asesinar personas y ser inmortal, pero me debilite a la hora de verla frágil. Es frustrante ver que una persona fuerte se derrumba por algo tan simple como las palabras. MIS palabras. Estoy seguro de que podría lanzarle un Crucio y no lloraría. Es más, me lo devolvería y luego me agarraría a patadas. -¿Qué le hiciste esta vez? -preguntó alguien apareciendo a través de la pared. Sí, la pared- -¿Yo? -pregunté- -No, a Peeves. -dijo- Obvio que te estoy hablando a ti. -No hice nada. -mentí. El Barón Sanguinario siempre se metía en todo... Supongo que vagar como fantasma es aburrido y por eso lo hace- -Oh, no mientas. La vez anterior se durmió llorando en el balcón de la torre de astronomía. Ahora está igual. -señaló el techo- No sé tú, pero, si esa chica te gusta, no tienes que... -No sé de lo que hablas. -interrumpí y salí del aula. Sentí su presencia siguiéndome- -Ella morirá si sigues dejando que duerma en el balcón con este frío. La vez anterior fue un día en la enfermería, ahora podría no correr la misma suerte. -avanzó y se puso delante de mí. Yo lo traspasé y seguí caminando- -Ella es dueña de dormir en donde se le plazca. -estaba cerca de las escaleras- -Ahora entiendo por qué llora. -dijo, deteniéndose. Yo lo miré con curiosidad antes de bajar- Ella es fuerte delante de todos. Enfrenta las palabras de Malfoy sabiendo que él no tiene importancia. -¿Qué tiene eso que ver? -le pregunté- -Exactamente eso. Que no le importa lo que Malfoy le diga. Sin embargo, llora cuando tú la ofendes. -se dio vuelta y flotó en la dirección contraria- Será mejor que busque al chico de Durmstrang, lo escuché hablar maravillas de ella y de su belleza. De seguro va contento a recatarla. -apreté los puños y bajé las escaleras. Si él quería hacer eso, pues bien. Que haga lo que se le venga en gana. Adeline no quería verme ni pintado- Pero... ¿Y si el Barón tenía razón? *** -¿Dónde demonios te metiste? -dije de brazos cruzados mientras ella aterrizaba en el balcón- Te dije que el bosque... -me callé al ver a August, sonriendo, mientras tocaba el suelo con los pies. Los dos en diferentes escobas- Oh... -me di cuenta de lo que pasaba- -Hola... -saludó él. Adeline le tendió la escoba y él la agarró. Al parecer se la había prestado- Fue divertido, Addy. Me alegra mucho que me enseñaras el bosque. -Adeline le sonrió y a mí me molestó aún más. ¿Quién se cree para tratarla con esa confianza?- -Está prohibido ir allí. Deberías saberlo, Gales. -dije con frialdad- -Lo sé. Pero es más divertido así. -contestó- -Creo que es hora de ir a dormir. -dijo Adeline- Adiós, Gus... -besó su mejilla y caminó hacia la puerta. A mí me ignoró completamente- -¿Nos vemos mañana? -le preguntó él. Ella se dio vuelta antes de salir y sonrió mientras asentía con la cabeza- Nunca me sentí tan amenazado en mi vida. -Nos vemos mañana. -aseguró ella y salió. Saqué mi varita y le apunté a Gales en el cuello. Él me miró asustado y luego confundido- -Aléjate de Adeline. -dije con una fría voz. Él apartó la varita con la mano y se acercó hasta estar a centímetros de mí- -No creo que debas entrometerte. Ella me dejó bastante claro que entre ustedes no pasa nada y que lo único que haces es hacerla sentir mal. -dijo con su estúpido acento y se fue con las dos escobas en la mano-
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD