Narra Adeline York:
-¡Es maravilloso! -chilló Daisy. Ya le había contado la noche que había pasado y lo que habíamos hablado con August. Era sábado y estábamos en el lago, como siempre- Por Merlín, es demasiado perfecto. -se abanicó con la mano-
-Estás hiperventilándote, Daisy, cálmate. -le dijo Melissa- Yo sigo siendo TeamTom -dijo, luego se rió- ¡Encima rima! -siguió riendo- "TeamTom" -se agarró el estómago-
-No es gracioso. Él es un idiota. -dije enojada mientras recordaba su insinuación. ¡Prácticamente me había llamado puta! ¿Quién se cree?-
-Estaba celoso, tienes que darte cuenta. -dijo ella. Daisy me empujó y vimos pasar corriendo a August y a sus compañeros. Gritaba cosas en su idioma que yo no entendía. Vi que sus compañeros se reían mientras le enseñaban una varita. Al parecer era la suya. No lo veía enojado a él, así que debía ser una broma solamente-
-Amo el acento de esos malditos... -dijo Daisy con un suspiro-
-Evanesco. -apunté con mi varita hacia el puente por el que su compañero quería pasar y cayó al agua helada. Todos se rieron y August agarró su varita. Elevó a su compañero en el aire, sacándolo del agua. Pero no lo bajó, sino que lo elevó más y sus pantalones se bajaron. Las risas aumentaron, él bajó a su compañero, quien se subió los pantalones y le estrechó la mano. ¿Quién entiende a los hombres? ¡Acaba de humillarlo y ellos se ríen!- Hombres... -murmuré-
-Me encanta el castaño que está al lado de August... -dijo Mel. Me llamó la atención la cantidad de admiradoras que estaban observándolos embobadas. ¡Los seguían a todos lados!-
-Adeline. -escuché que me hablaban. Las tres volteamos y vimos a Riddle de brazos cruzado- ¿Podemos hablar?
-No tengo nada que hablar contigo. -respondí, volviendo a girarme. Los chicos de Durmstrang pasaban caminando frente a nosotras en dirección al castillo mientras chicas de diferentes casas los seguían idiotizadas. August me guiñó un ojo y un par de tontas de Slytherin rodaron los ojos-
-Debe haberle hecho algún embrujo. Un filtro de amor, tal vez... -le dijo una a la otra y siguieron caminando detrás de ellos-
-Yo creo que deberías hablar con él... -me dijo Melissa. Miré de reojo a Tom y seguía en la misma posición. Resoplé y me levanté-
-Vuelvo en dos minutos. -les dije. Daisy masticó su panecillo y asintió. Yo caminé hacia Tom sin mirarlo a la cara. Nos alejamos lo suficiente de las chicas y me frené- ¿Qué quieres? -lo miré con indiferencia-
-Quería disculparme. -dijo. Yo seguí con una expresión inescrutable- Sé que estuvo mal haberte tratado así e insinuar que ibas coqueteando con cualquiera que se te cruzara. -desvió la mirada- Lo siento.
-¿Eso es todo? -levanté una ceja. Él frunció el ceño-
-¿Estoy pidiendo disculpas y tú me dices eso? -dijo con un poco de molestia-
-He dicho, ¿eso es todo? -remarqué palabra por palabra-
-No lo sé. -dijo-
-No acepto tus disculpas. Nos vemos el lunes. -quise caminar de vuelta al mismo lugar, pero Tom me agarró del brazo y me aprisionó entre un árbol y él, poniendo sus brazos como barrera- Si no me sueltas ahora mismo...
-¿Qué harás? -preguntó- ¿Me lanzarás un hechizo? -preguntó, enseñándome mi varita. ¿En qué momento me la había quitado?-
-No me hace falta ninguna magia para tratar contigo. -dije. Él la lanzó al suelo y volvió a poner el brazo en el árbol, al lado de mi cara-
-Lo sé. -dijo. Tuve la impresión de que hablaba de algo más-
-Muévete. -la cercanía entre nosotros me incomodaba y me recordaba a ese beso que nos dimos. Puse mis manos en su pecho y traté de empujarlo, pero se puso firme y no se movió ni un centímetro. Él estaba prácticamente agachado, así que su rostro estaba muy cerca del mío-
-¿O qué? -preguntó desafiante. A mí se me ocurrió una táctica de distracción que supongo que funcionará-
-No quieres saberlo. -dijo mirándolo a los ojos. Tenían un brillo de astucia y algo más-
-No puedes hacer nada sin tu varita. -dijo. Yo lo miré con una ceja arqueada y lo besé. Él se sorprendió, pero me siguió el beso, acercándose aún más. Sacó sus manos del árbol y las puso en mi rostro. Yo llevé mis manos hacia su cintura y comencé a moverme para el costado. Él no notaba que nos movíamos porque estaba muy sumido en el beso. Yo habría estado igual, pero estaba atenta a mi plan. Llegué al lugar donde estaba mi varita y la tanteé con el pie. Dejé de besarlo y me agaché rápidamente para agarrarla y apuntarle a Tom con ella. Él me miró confundido y luego enojado- ¡Eso es trampa! -gritó. Sacó su varita y me apuntó con ella-
-¿Qué vas a hacerme? -dije desafiante- ¿Qué eres capaz de hacerme? -cambié de pregunta-
-No tienes idea de lo que soy capaz de hacerte. -contestó. No sabía si asustarme o tomarlo como coqueteo-
-¿Por qué me besaste en tu habitación esa noche? -pregunté. Él se desconcertó por unos instantes pero recobró la compostura-
-No lo sé. -contestó. Yo arqueé una ceja- ¿Por qué me seguiste el beso?
-Yo... Ahm... -balbuceé- No lo sé. -contesté igual que él-
-¡Confundo! -escuché detrás de mí y sentí como si me empujaran. Me mareé y perdí el equilibrio, así que me caí para adelante. Vi, borroso, cómo los pies de Tom se acercaban y sentí que me agarraba de los hombros. Todo se movía y daba vueltas-
-¿Eres idiota, Malfoy? -escuché que Tom decía-
-Es un imbécil. -susurré sacudiendo la cabeza e intentando recomponerme-
-¿Qué hace ésta sangre sucia apuntándote con su mugrosa varita? -dijo la estúpida voz de Abraxas- ¡Estaba ayudándote, Tom!
-¡No necesito de ninguna ayuda tuya, Abraxas! -dijo Tom sosteniéndome- ¡Vete de aquí!
-Pero...
-¡Vete! -interrumpió. Las cosas se movían un poco menos, las manos de Tom seguían rodeándome-
-Voy... A... Matarlo. -balbuceé-
-¿Estás bien? -me preguntó. Yo me aparté de él y gateé hasta un árbol-
-¿Y eso qué te importa? -dije con enojo mientras me apoyaba en el árbol-
-¿Cómo que...?
-¡Estábamos a punto de lanzarnos un Reducto en la cara, prácticamente! -grité y me llevé las manos a la cara, intentando hacer que las cosas se movieran menos-
-Pero él...
-Se supone que debes estar burlándote o aprovechándote de que el inútil de Malfoy me lanzó un Confundo. Sería más fácil para ti. -me froté los ojos-
-El idiota se metió. A él no le incumbía si tú me lanzabas un Avada o no. Se supone que era nuestro enfrentamiento. -dijo acercándose a mí y acuclillándose a mi lado-
-De todos modos no te perdonaré por haberme tratado de cualquiera anoche. -murmuré y me levanté de repente, haciendo que me mareara y él tuviera que ayudarme a no caer-
-Tú me besaste para despistarme. -dijo-
-Como si no hubieras disfrutado del beso. -me quejé- Yo ayer no disfruté tu insinuación para nada.
-Pero bien que disfrutaste salir al bosque con tu amiguito Gus. -dijo "Gus" en tono ridículo, para recordarme cómo yo lo había llamado en la torre-
-¿Celoso, Riddle? -pregunté burlona mientras caminaba en reversa-
-Yo no siento tal cosa. Primero tendría que sentir algo por ti. -dijo. Un pinchazo de decepción me azotó por dentro. Pestañeé y me di vuelta-
-Bien por ti. -murmuré y me puse a caminar en dirección al lugar en donde estábamos con las chicas-
-No puedo sentir nada por nadie. -dijo, haciéndome dejar de caminar- Nací de un acto sin amor. ¿Qué sentimiento bueno puedo llegar a poseer? -me di vuelta y lo enfrenté-
-¿Y cómo hiciste estos últimos meses para reír tan sinceramente? -pregunté. Sabía que su madre le había dado Amortentia a su padre y que así había nacido él. De ese acto de "amor falso". Dumbledore me había contado la historia. Pero no podía ser que el amor no existiera dentro de él pero el odio y la amargura sí- ¿Cómo puedes sentir celos ahora mismo?
-Ya te dije que yo no...
-Lo sientes, Tom. -dije mirándolo a los ojos. Llevé mi mano a su pecho y sentí que su corazón se aceleraba bajo mis dedos- Lo sientes... -me di vuelta y me fui de allí-