Me desperté temprano, y Eva aun dormía en mi cama, desnuda. Las sabanas apenas cubrían su curvilíneo cuerpo, estaba boca abajo, mis ojos siguieron el recorrido empecé por su pelo esparcido por los lados de la almohada, seguí por su nuca, su columna e intentando no despertarla, aparté la ropa de cama que cubría su precioso culo. Mi polla hacia media espalda que estaba empalmada, ahora palpitaba, deseando volver a recorrer ese camino entre los cachetes de su culo, loca por volver a enterrarse en su caliente cuerpo, como lo hiciera la noche anterior. Pero ya no era ayer, sino mañana... Eva intuyendo al lobo, empezaba a desperezarse, lánguidamente, de lado, dejándome ver el perfil de su pecho derecho desde donde estaba, y de nuevo mi polla palpitó al intuir más que ver ese pezón, mi mente se

