En el suave susurro de la brisa nocturna, todas mis memorias parecían distorsionadas…incluyendo el amor.
Se dice que el amor tiene la capacidad de resistir, soportar y vencer cualquier obstáculo.
Sin embargo, en medio de este idílico escenario, una sombra acecha: no poder recordar nada y estar bajo el miedo de estar sufriendo una infidelidad.
¿Tenia miedo?
Me sentía llena de miedo al no estar segura de si elegía las respuestas adecuadas, aunque en mi interior. Entre su mirada me perdía, me sentia lentamente en un mar que endulzaba todo lo que mas deseaba. Experimentaba una leve descarga eléctrica entre nosotros, sus ojos buscaban los míos y empecé a percibir una sensación indescriptible. Una suave sensación de hormigueo en mi vientre se manifestó, como si cientos de mariposas revolotearan. Joshua simplemente esbozó una sonrisa de ternura mientras acariciaba suavemente mi pelo.
—Ahí estas. —susurró con delicadeza, como si deseara que sus palabras penetraran hasta lo más íntimo de mi ser.
—¿Qué?
—Esa forma de mirarme es la misma que tenías antes de que ocurriera el accidente. —Su tono adquiría un matiz de melancolía —temía no poder presenciar esa mirada, pero allí estás. ——con su dedo pulgar acariciaba delicadamente mis labios —Isabella —comenzó en un tono plausible—. Necesito que me escuches. ¿Lo haras?
Sus palabras, cargadas de una profunda emoción, resonaron en mí. Sin poder evitarlo simplemente asistía dejándome llevar por sus ojos acaramelados.
—Confía en mí —Su tono suave aunque había un ligero brillo apasionado en su mirada—. Sé que las sombras de la amnesia nublan tu mente, pero quiero que sigas tu corazón. Jamás traicionaría tu confianza, Isabella. Jamás.
La afirmación me impactó como una brisa cálida en pleno día estival.
Pero....¿podía confiar en eso?
¿Podia confiar en sus palabras?
—¿Y si me olvido de todo? —le pregunté, sintiendo las lágrimas acumularse en mis ojos— ¿Qué sucedería si en realidad no soy la persona que solía ser en el fondo?
Con la mano que acariciaba mis labios subió de manera lenta pero tortuosa a mi mejilla. Su mirada rebosante de diversas emociones provocaba en mí una sensación de calidez increíble en lo más profundo de mi ser. Una sonrisa enigmática se dibuja en su rostro, dejando escapar un suave aliento de vapor debido al frío. A pesar de la bajas temperatura, estar con el…solo con el me producía un calor que me hacia sentir mas viva que nunca.
—¿Y que si olvidas todo? Serás la misma —afirmó, con una sinceridad que casi me hizo titubear—. No importa cuánto tiempo pase, mi amor por ti no cambiará. Yo no soy esa clase de hombre. Confía en mi, no importa si cambias yo te seguiré amando igual.
¿Podía ser posible que, a pesar de nuestra situación, mis sentimientos estuvieran tan arraigados?
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —le pregunté, mis dudas interrumpiendo el momento perfecto que estaba por surgiendo.
—Porque te amo —dijo, su voz un susurro—. El amor que tengo hacia ti va más allá de cualquier incertidumbre. Déjame mostrarte que nuestra conexión supera la falta de memoria y las dudas. Nada podrá quebrantar la fortaleza de nuestra conexión, ya que cualquier obstáculo que enfrentemos solo servirá para demostrar que nuestro lazo es indestructible.
Las promesas que contenían sus palabras se mantenían suspendidas en el ambiente. Al observar sus ojos, tuve la sensación de que mi corazón poseía un conocimiento que mi mente no alcanzaba a comprender. Joshua estaba hablando de amor, de confianza, de una lealtad inquebrantable.
—¿Y si fallo en recordar? —pregunté, mi vulnerabilidad palpable.
—No importa —respondió, acercándose aún más—. Te recordaré yo. Con cada mirada, cada roce, cada caricia. Quiero ser tu ancla en este mar de dudas. Puedes tener fe en mí, Isabella.
Al escuchar su voz, algo se encendió en mi interior, una pequeña llama de optimismo cobró vida en lo más profundo de mi ser. Tal vez debería haber seguido el susurro de mi corazón, permitido por un amor que parecía reconocer mi verdadera esencia, aun cuando yo misma la había descuidado.
—Pero tienes una prometida —murmuré, con un hilo de voz.
—Por supuesto que no. —sus ojos reflejaban confianza —nunca estaría con alguien que no fueras tú. Tengo una prueba, míralo por ti misma.
Observé cómo sacaba su móvil del bolsillo, lo desbloqueaba y me lo entregaba después de abrir una aplicación de r************* .
—Joshua…
—Isabella, necesito que me escuches. Elijah está tratando de alejarnos y no lo voy a permitir —dijo con un tono de voz cada vez más enojado —Quiero que leas la conversación por ti misma y saques tus propias conclusiones.
**Elijah:** Veo que eres prometida de Joshua ¿Sabes que esta casado?
**Kylie:**Disculpe ¿Quién eres?
**Elijah:** Veo que tienen mucha fotos incluso con Isabella ¿Eres su amante o algo asi?
**Kylie:** No soy amante de nadie No sé de qué hablas.
**Elijah:** Vamos, no te hagas. Pero lo que realmente me interesa es que si haces lo que te digo, podrías separarlo de su esposa. Es muy fácil, en serio.
**Kylie:** Lo siento, pero no estoy interesada en separar a nadie.
**Elijah:** No sabes lo que te pierdes. Derek está ahí, y si verdaderamente me hicieras caso, podrías tenerlo todo bajo control. Simplemente haz lo que yo diga.
**Kylie:** Te repito, no me interesa Joshua. No quiero involucrarme en ese tipo de dramas.
**Elijah:** Pero si tan solo me escuchas... podríamos hacer un gran equipo. Yo tengo la estrategia, tú solo tienes que seguirme el juego. Con que tu hagas lo que te diga veras como tendrás a Joshua para ti.
**Kylie:** No necesito ser parte de tus planes. Lo que tú consideras un “gran equipo” no me parece atractivo en lo más mínimo.
**Elijah:** Te estás perdiendo una gran oportunidad, Kylie. No todos tienen el privilegio de trabajar conmigo.
**Kylie:** Quizás no lo entiendas, pero prefiero pasar de todo esto. Gracias, pero no gracias.
**Elijah:** ¿Quieres pensarlo detenidamente por unos segundos? Confía en mi, en menos de dos semanas lo tendrás servido para ti. Yo amo a Isabella, a ti te gusta Derek, haremos un equipo perfecto.
**Kylie:** Joshua es mi mejor amigo, Isabella me cae bien. Además, entre separarlo a ellos dos preferiría mil veces a Isabella ;) Porque déjame decirte, de p***s no quiero nada, pero de mujeres ya de otra cosa estamos hablando.
Sentía una piedra en la garganta la cual intente tragar sin resultado. Jamás imaginé que Elijah fuera capaz de hacer algo así. Pensé que era una broma, una mentira, presionaba la foto de quien le envio el mensaje esperando un perfil falso…pero no.
Revisaba minuciosamente el perfil de Elijah, verificando cuidadosamente con su lista de contactos si coincidía con el perfil correcto. La sorpresa que experimenté debió ser evidente, ya que Joshua dejó escapar un suspiro suave como si tratara de apaciguar su enojo.
—Todo esto ha sido meticulosamente organizado por Elijah, ¿comprendes? Kylie y tú tienen una amistad de muchos años, y a veces debo separarla de ti porque se llevan tan bien que me hace sentir un poco celoso. Solo tengo ojos para ti, ¿me entiendes? —Sonrió ligeramente al decirlo.
Sin pedir permiso, simplemente lo atraía hacia mí por su abrigo, acercándolo a mis labios para iniciar un beso suave. El se encargo de guiarlo, convertirlo en lo que quiso y como quiso..
Todo a nuestro alrededor desapareció, dejando solo la calidez de su presencia como única realidad. El aliento de él, cálido y suave, se fundió con el mío en un encuentro apasionado donde buscábamos saciar una urgencia irresistible.
Notaba su mano en mi cintura, fuertes y posesiva, acercándome hacia él como si buscáramos fusionarnos en uno solo. Su otra mano se enredó en mis cabellos, despeinándome con suavidad, pero con un anhelo apasionado a la vez. Cada vez que sus besos rozaban los míos, una sensación eléctrica se extendía por todo mi ser, anhelando más, ansiando más.
Las caricias se movían en un apasionado baile lleno de sabor, nuestros labios se unieron, explorando y revelando nuevas maneras de estar cerca. Todo lo que había antes de ese beso se desdibujó, dejando solo la llama ardiente que crecía entre nosotros.
El latido de mi corazón retumbaba en mis oídos, y cada contacto de su piel con la mía me hacía sentir un placer helador recorriendo mi espalda. En ese instante, el tiempo se desvanecía para mí y no existía un sitio en el que deseara estar.
La conexión que experimentábamos trascendía lo meramente físico; era un vínculo entre nuestras almas. A medida que el beso se profundizaba, intensificándose, su calor invadía todos los rincones de mi ser, otorgándome algo que desconocía hasta entonces.
Al separarse nuestros labios, nos quedamos de pie uno frente al otro, mientras poco a poco la cruda realidad del mundo volvía a hacerse presente. Sin embargo, en nuestra mirada existía un compromiso de que ese beso marcaba el inicio de algo excepcional. Mi corazón aún ardía con la pasión de ese instante, como un eco de lo que habíamos experimentado juntos. Nuestras respiraciones se encontraban agitadas, su mirada se veía ensombrecida.
—Vámonos —su tono de voz se enronquecía tomándome de la mano caminando con desesperación. Sus pasos eran veloces, al ser ligeramente mas alto que yo terminaba corriendo detrás de el.
—¿Qué? —respiraba agitada al correr detrás de el —¿A dónde vamos?
—El beso que me diste hace poco —su voz denotaba deseo— No me dejarás insatisfecho.
Con una velocidad monstruosa volvió a besarme invadiendo mi cuerpo y mis labios. Sin darme la oportunidad de reaccionar, abrió la puerta del coche. Su beso me hizo perder la razón, al caer juntos en el asiento trasero, sentí cómo mi ropa se volvía más pesada.
Mordía con intensidad mi labio inferior de mis labios lo cual me provoco un jadeo. Sus manos recorrieron mis piernas……
Su lengua cursaba mi cuello….
Sus dedos me llevaban a puntos inimaginables….
Fue imposible resistirme y me entregué por completo a él. Sus dedos traviesos se deslizaban dentro de mis pantalones, explorando sobre mi ropa interior, mientras su boca se dedicaba a acariciar mis pechos. Mis gemidos y suspiros se mezclaban con mis llantos de gozo buscando más, anhelando más.
Besos, succiones, mordidas, chupetones, juegos, bastaron para transportarme a una montaña rusa donde perdí el dominio. Solo me dejé llevar mientras explotaba en sus manos en una variedad asombrosa de colores que me hacían sentir mareada.
—Bueno, señora Garret ahora es turno de jugar a las ligas mayores.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Joshua, mientras sus ojos reflejaban un destello de deseo que me hizo sentir una intensa excitación. En cada acción que realizamos, nos entregamos por completo, no físicamente, sino emocionalmente.
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Llamamos a la puerta de la casa de mis padres ya que, aunque teníamos pensado prolongar nuestra estadía, deseábamos regresar a nuestra residencia. Eran de las once de la noche, la puerta se abrió lentamente y apareció Lorenzo, vestido con un pantalón de pijama y una camiseta ajustada que resaltaba su cuerpo tonificado. Nos miró detenidamente y luego, con una sonrisa traviesa en el rostro, emitió un silbido muy llamativo.
—Estuviste a punto de acabar con ella —bromeó con una sonrisa—, solo mira ese cuello.
Mis mejillas se vieron afectadas por una ligera sensación de ardor, no pude evitar mi enorme sonrisa.
—Lorenzo, vengo únicamente a recoger sus pertenencias.
—Sí, supongo que ustedes desean continuar con —hizo una breve pausa —la reconciliación.
Sin añadir más, me dirigí a mi habitación y recogí rápidamente mis cosas, incluyendo la cámara con las tarjetas de memoria, ya que descubrí esa tarde, entre lágrimas, que tenía más guardadas. Al regresar a nuestro hogar esa noche, recorrimos cada espacio con nuestros cuerpos, entregándonos por completo como si fuera imprescindible.
Con dificultad me levantaba en la mañana, sonreía de una manera increíble. Joshua descansaba a mi lado profundamente adormecido. Sentía su aliento rozando mi cuero cabelludo. Sentía cómo mi corazón latía con intensidad, una emoción total me invadía, deseaba prepararle algo único.
Con la escasa energía que me quedaba, me puse un pijama y fui a la cocina a preparar el desayuno para los dos. Mientras batía los huevos, me di cuenta de que ya eran casi las diez de la mañana.
¿Habíamos dormido tanto tiempo?
Llena de emoción, me dejé llevar por mis emociones al escuchar el sonido del timbre de la puerta. Colocaba los huevos en la encimera de la cocina antes de dirigirme hacia la puerta y abrirla sin mirar. Al comenzar a observar, me di cuenta de una dama que se movía con calma, deslizando con gracia sus gafas de sol. La elegancia y distinción de su abrigo eran evidentes, dejando en claro su estatus económico desde lejos. Me analizaba detenidamente mis ojos mientras esbozaba una sutil sonrisa en la comisura de sus labios. De repente, me sentía prisionera en las garras de un león hambriento, sin comprender cómo había llegado a esa situación.
—¿Si?
—Estoy en busca de Joshua Garret—su tono de voz adquirió un encanto especial al pronunciar su nombre— ¿Está disponible?
El sonido de su voz resonó en mis oídos.
No quería creerlo.
No deseaba hacerlo.
Tragaba ligeramente con fuerza.
—¿Quién lo busca?
—Natasha Rudakov.