Emocionada. Así me sentía, sin poder creérmelo. Estaba haciendo lo impensable: escaparme con un desconocido a un lugar que no sabía a dónde me llevaría. Pues sí, técnicamente, Lorenzo era un desconocido. Si mi padre se enteraba de esto, me mataría. Por eso, tras cambiarme, al salir vi que Pavel estaba sentado en uno de los sillones de mi habitación, mirando su teléfono. Me acerqué y me senté a su lado. La habitación seguía viéndose hermosa. —He hablado con tu padre —dijo sin levantar la mirada—. Dijo que te movería a una habitación VIP. Me quedaré contigo, en una contigua. —Pavel, no tienes que cuidarme tanto. Soy mayor. Sus ojos se mantuvieron fijos en los míos, penetrantes, como si pudiera liquidarme con solo mirarme. Pero no lo hizo. —Eres una de las hijas más codiciadas e importa
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


