El constante sonido de la puerta solo hacÃa que mi corazón latiera más rápido. Empecé a sentir dificultad para respirar y una sensación agobiante invadió mi cuerpo… A pesar de no desearlo, vinieron a mi mente recuerdos que siempre intenté eludir. Aterrorizada en el sótano de la casa de mi padre, rodeada de armas, experimenté un intenso temor debido al penetrante aroma de la sangre. Parpadeaba con rapidez y, al verme, mis manos parecieron reducirse a cuando tenÃa diez. El fuerte golpe de la puerta me recordaba a alguien que intentaba alcanzarme… alguien que nunca pudo hacerlo, pero mi padre me dijo que solo fue mi imaginación. Una sala que él siempre apuntó a que era para mi protección. En ese instante, la sensación de inquietud se mezclaba con los recuerdos. Mis lágrimas fluÃan sin cesar

