Los rayos de luz se colaban en nuestra habitación, percibía su afectuoso abrazo atrayéndome hacia él, era como un hechizo. Aunque la noche pasada apenas logré dormir, intenté convencerme de que solo era una artimaña de Natasha, que nada de eso era cierto.
Tenía la esperanza de depositar toda mi confianza en Joshua.
Deseaba creer que se trataba de un engaño por parte de ella...
Pero si no lo fuera.
Mis pensamientos estaban acelerados cuando un delicado beso en mi cuello me sacó de mi ensimismamiento.
—Mi amor, ¿te encuentras bien? Te he preguntado si tenías interés en salir esta noche, como es viernes, queria disfrutar de una cena después de ver una película. —con ternura, su mano recorría mis caderas. —La película basada en ese libro del que no parabas de mencionar durante los últimos dos años ya se estrenó. Recuerdo que se trataba de la historia de un profesor de química que se enamoraba de la hija del director de la universidad donde trabajan. ¿Te gustaría verla?
Al recibir la breve sinopsis, no pude contener la risa, sí, esa historia parecía ser una más de las habituales... y a pesar de lo cómico que parecía, sabía que me iba a fascinar. Opté por dejar de lado todas las dudas e incertidumbres para refugiarme aún más en Joshua.
—Por supuesto, quisiera ir.
Apenas despuntaba el día, planeaba quedarme en la cama hasta el último momento que pudieramos antes de ir a trabajar, pero un imprevisto rompió nuestra intimidad. El teléfono de Joshua empezó a sonar, y pude percibir su leve expresión de fastidio al coger el dispositivo para revisar lo que parecía ser un mensaje.
De reojo percibo que está leyendo, y su rostro tranquilo se volvió totalmente pálido. Salió de la cama de un salto y, sin pensarlo dos veces, apagó su móvil para luego ponerse a buscar ropa con una urgencia que sorprendía.
—¿Todo bien? —murmure levemente nerviosa.
—¡Claro que sí, mi amor! —Evitaba mírame a los ojos —Aston me ha mandado un mensaje sobre un asunto crucial de la compañía. —Mientras se ponía la camisa, abrochaba los botones con tanta prisa que a veces se confundía —estaré un poco ocupado, pero podré recogerte cuando salgas del trabajo.
—Está bien, de acuerdo. —Murmuró en voz baja.
Joshua irrumpió en el baño con gran rapidez, se cepilló los dientes y salió de la habitación sin despedirse, como si estuviera huyendo con prisa. Un ligero nerviosismo invadió mi corazón, palpando mi pecho debido a la intensa ansiedad.
—Solo es algo del trabajo, no es nada mas. —hablaba conmigo misma para calmar mis nervios.
Experimentaba una ansiedad abrumadora, lo que me llevó a derramar lágrimas en la penumbra de la habitación. Mis lágrimas brotaban debido a la incertidumbre, me invadía el miedo de que ir a ver a Aston fuese simplemente una mentira... No lograba entender por qué experimentaba una tristeza tan profunda que me desestabilizaba.
—Cálmate Isabella. —me recriminaba mientras secaba mis lagrimas con la palma de mi manos—no es nada, no debes sospechar, el solo fue a trabajar.
Los golpes en mi pecho resonaban con tal fuerza que apenas podía distinguir las lágrimas en mis mejillas. Tras intentar mantenerme estable y recuperar mi cordura me dirigía a la escuela donde tuve que tener un rostro falso saludando tanto a padres como a niños, no quería que mis problemas personales afectaran a los pequeños. Mientras volvía al salón, Lorena se aproximó caminando junto a uno de los alumnos.
—¿Se encuentra bien, Señora Garret? Luce bastante desanimada y su expresión denota cansancio extremo. —hablaba con un tono genuinamente preocupado.
—Sí, —respondía con una sonrisa leve—solo es fatiga; casi no pegué un ojo en toda la noche.
—Entiendo, es importante que se cuide. —me observo con detenimiento—aun se esta recuperando y lo mejor es no estresarse.
—Si, lo se.
Trataba de calmarme, pero no logré nada. Mi ultima estudiante llego, antes de la situación de ayer solía abrazar a la pequeña Violet con tanto cariño pero en esos momentos sentia que la quería lejos pues ella era el puente entre Natasha y yo.
—Hasta luego, pequeña. Tu tía pasará a recogerte. —Natasha se despedía de Violet, quien le brindaba un afectuoso abrazo.
Estaba preparada para volver, cuando Natasha me hizo señas.
Quería rechazarla.
Negarme.
Marcharme.
Pero no podia pues sobre todo era la maestra de esa pequeña niña, y como su tutora en esos momentos debía escucharla. Me acerqué a Natasha, cuya amplia sonrisa dejaba entrever que no era precisamente de que iba a ser la mujer más simpática del planeta.
—Buenos días. —Hablaba de manera cortante. —¿Se le ofrece algo?
—No mucho —expresó con intensidad en su mirada— simplemente quería informarte que hoy me veré con Joshua. —miro su telefono dejando escapar una perversa sonrisa—Vamos a tener una muy larga cita, tal vez hasta las tres.
«No le creas»
«Isabella no le creas»
Mis dientes mordian suavemente mi labio. Tenía la intención de ofenderla, expresarle todos los sentimientos que bullían en mi corazón en ese instante, pero me encontraba en mi lugar de trabajo y además había varios niños cerca. Decidí cerrar mis ojos y respirar pausadamente en un intento por recuperar mi equilibrio mental y emocional.
—Veo que estas muy aburrida. —hablaba de manera sumamente calmada—Tienes una imaginación impresionante para pensar que Joshua estará cerca de ti.
Arqueo ligeramente una ceja. Los ojos reflejaron una mezcla de emociones. —¿No me crees? —su ojos se tornaron totalmente serios como si pensara y tras unos segundos volvieron a tonarse como si se divirtieran. Me miro con detenimiento de arriba a bajo. —¿Te gusto mi regalo de ayer? —pregunto de manera burlesca.
Levantaba mi barbilla sintiéndome rodeada con tantas palabras de provocación que ya parecía evidente.
—A las víboras como tú no se le cree nada. —Trataba de articular palabras mientras intentaba tranquilizar mis sentimientos.
Las palabras que dije parecieron impactarla profundamente. Guio su mano derecha hacia sus caderas prominentes mientras parpadeaba rápidamente, provocando que sus pestañas postizas se agitaran velozmente.
—Piensa lo que quieras, yo seguiré embarazada de tu esposo.
Esa frase fue lo suficiente para golpearme y pisarme el corazon. Aunque me costaba confiar en él, algo dentro de mí se agitó con intensidad. —Si quieres te dejare ser la madrina de nuestro bebé. —Mostró una sonrisa burlona.
—No es cierto. —Trataba de contener las lágrimas.
—Claro que lo es —sonrió a mas no poder haciendo que su rostro se desfigurase ligeramente—Mi primera cita es con el para el medico —relamió con lentitud sus labios—y tras de eso iremos a comer, ya sabes, el bebé debe comer de manera sana de ahora en adelante.
—Mientes—farfullaba.
—No lo hago, estoy embarazada de Joshua.
—Tu lo violaste —susurraba como si deseara que esa verdad fuera la única y verdadera.
—¿Eso te dijo? —rio de manera burlesca—el me beso de manera sumamente apasionada, no hubo nada envuelto solo la pasión que hemos tenido desde que me visito a mi habitación en Miami. —con su dedo índice intento acercase a mi pero me alejaba manteniendo distancia.
—Eso es falso.
—Te digo la verdad Señora Garret —dijo con una sonrisa maliciosa al mencionar mi apellido de casada—. Bueno, solo dire que te prepares. Muchos hombres tienen una afinidad increible por las madres de sus hijos. Joshua y yo estaremos atados para siempre.
—Mientes.
—No lo hago. —Sus ojos azules me perforaban con detenimiento —Cuando Joshua descubra que este bebe es suyo —llevaba su mano a su estomago que estaba plano—hare que se quede conmigo. Usare a este bebe para que se quede en mi casa, volveré a acostarme con el todas las veces que quiera. Lo disfrutaremos, y créeme, me asegurare de que el te llame por mi nombre si llegan a estar juntos. Me encargare personalmente de que te trate mal, preferirás la muerte cuando todo esto comience —rio de manera cruel.
No pudiendo contenerme más, la dejé hablando sola y me dirigí al baño de profesores, donde me permití desahogarme llorando. Yo tendía a ser una mujer fuerte, pero me sentía como un manojo de nervios emocionales que no podia parar. En el baño reinaba un silencio absoluto, al observarme en el espejo, pude percatarme de unas ojeras profundas que daban la impresión de que había vivido una verdadera odisea en esos dos días. Deseaba creerle, pero como creerle si todas las pistas apuntaban a que decía la verdad. Sin explicación, tenía mis sentimientos tan intensificados a flor de piel que me dedique a llorar hasta que Lorena, mi asistente mando a alguien a buscar por mi.
Joshua Garret
Mientras aguardábamos los resultados, mantenía los brazos cruzados. Natasha estaba frente a mí junto a su abogado, lanzándome un guiño con uno de sus ojos, pero decidí hacer caso omiso de ella. Al igual que ella, decidí llevar a mi abogado después de descubrir que el bar donde ocurrió el incidente era de su propiedad. La noticia de que Aston recibió varios mensajes de nuestro departamento de relaciones públicas ese día del departamento de Natasha amenazándome sobre un presunto hijo mío me generó mucho estrés.
Tras darnos el resultado, definitivamente estaba embarazada. Un pequeño nudo se formaba en su garganta.
—Es imposible que esto esté ocurriendo. —Mis manos sostenían el resultado con un ligero temblor. —¡Me pusiste algo en mi bebida! —le acusaba con ira total a Natasha, quien mostraba una sonrisa coqueta. Su abogado me liquido con una manera letal.
—Señor Garret, su acusación puede afectar a mi clienta y por falsas calumnias puedo llevarlo al estrado.
—¡Es imposible que yo me acostara con esa cosa! —continuaba apuntándola intentando recordar pero no podia. —Debe haber pruebas de que ella me violo.
—Joshua, cariño, simplemente reconoce que sientes atracción por mí pero prefieres negarlo por tu matrimonio. Yo ni siquiera sabia nada, he sido una victima como tu. —Con aparente desinterés, mantenía su mano sobre su pecho—Desde ahora, estamos unidos tú y yo, gracias a este pequeño que nos hará recordar nuestra noche pasional.
Tragaba en seco pasando mi mano por mi cabello.
—¡Imposible! —Grujía de tanta fuerza, varias personas me vieron negando con sus rostros como si no pudieran creer que un hombre estuviera negando a su hijo delante de ellos.— Ese niño no puede ser mío.
—Si piensa eso deberá esperar a que el bebé nazca y hacerle un repetivo examen de ADN. Por ahora debe cumplir con su trabajo como padre o me vere obligado a llevarlo a los juzgados por incumplimiento. Déjeme decirle, que el ultimo hombre que intento negar su papel como padre pude hacer que le negaran salir del país hasta que pagara toda la manutención que tenía. —amenazaba su abogado.
—Quiero ver las cámaras del bar de la señorita Rudakov. —mi abogado, que permaneció en completo silencio mientras observaba, se aproximó. —No quiero ver la pequeña parte que se le envió a mi defendido, quiero ver toda la grabación de ese día.
Nosotros cuatro nos dirigimos hacia la sala de control del bar, donde había aproximadamente siete cámaras de seguridad. Mi abogado como si fuese un arcón se mantuvo en todo momento observando las siete cámaras buscando un mero índice de alguien adulterando la bebida al llegar a mi mano, pero nada. No hubo nadie colocando alguna pastilla, ni siquiera alguien mas se acerco a nosotros lo que si se vio fue claramente lo que paso después de que salir del bar en la puerta de la entrada. Natasha lucía absorta en su teléfono cuando la arrastre besándola con intensidad contra la pared.
Experimentaba una sensación de opresión en la garganta.
No podia creer que me frotara contra ella de manera tan salvaje. Tras un largo beso se ve como me susurraba algo y ambos salíamos por nuestro propio pie hacia algún lugar el cual imaginaba que era el hotel.
—Señor Garret, está usted mencionando un presunto caso de agresión s****l por parte de mi representada. —su actitud se tornaba más oscura—, pero si decide llevarnos ante el tribunal, es evidente cómo fue usted quien primero agredió a mi cliente al besarla sin su consentimiento. Si no cumple con su rol de padre, me encargaré personalmente de arruinarle la vida con —me miraba con intensidad con su mirada gélida.
Con una sonrisa en el rostro, Natasha se aproximó a mí rodeándome con sus brazos. Su intenso perfume de Channel invadió mis fosas nasales donde me propino un suave beso en mi cuello algo que interrumpí al despegarme de ella.
—Cariño, seremos padres, tu y yo .—sonrío mirándome a os ojos de manera endemoniada—estaremos atados de por vida.
—¡No! Ese hijo no es mío. —vociferaba con fuerza.
—No tengo problema en realizarme una prueba de ADN para confirmarlo, —acariciaba suavemente su barriga—pero eso no cambiará el hecho de que llevo tu hijo en mi vientre, Joshua.
La sala se torno en silencio, nadie decía nada…pero mis pensamientos iban en como reaccionaria Isabella si se lo confesaba. No, no podia….debia primero confirmar todo….No podia decirle que tenia un hijo con Natasha. Decidí que ese seria mi único secreto con ella hasta que lo confirmaramos.