20.❣️Escúchame❣️

2054 Words
Joshua Garret —¡Déjame en paz! —vociferaba con fuerza. Pude ver sus ojos estaban llenos de ira y sus mejillas estaban sonrojadas de la rabia. Me miró a los ojos y su voz era un rugia —¡Eres un infame! ¡Un traidor! ¡Un mentiroso! ¡Me mentiste en la cara en Miami!—Se giro levemente mientras subía las escaleras, —Isabella, por favor escúchame. —La seguía con desesperación, ya que no deseaba que la situación empeorara. Lo malo de que ella perdiera la memoria es que ella ya estaba desconfiando, y sin saber todo el contexto juzgaba, aunque yo también hubiera pensado lo que ella debía estar sintiendo en su situation. —Isabella, solo mírame, escúchame. Intenté tranquilizarla, pero no me permitió decir ni una palabra. El sonido de su rugido resonaba a través de los muros del pasillo mientras subía las escaleras como si estuviera poseída. —Joshua en menos de dos días no una, sino dos nombres de mujeres que supuestamente están contigo —gritaba a mas no poder —¿Tan tonta te crees que soy? ¿Realmente piensas que soy tan ingenua como para ser engañada con tanta facilidad? La miré a los ojos, tratando de explicarle que no había nada entre nosotros. Sin embargo, no prestaba atención a mis palabras. —Isabella no es lo que piensas. —Que no lo es. —rio de manera irónica — jurame que no tienes un compromiso con ella. —No, solo lo fuimos en el pasado —trató de contestar con desesperación. —¿Ah si? ¿Si la contacto por teléfono, actuará de la misma manera que Natasha? ¿verdad? Riéndose de manera burlesca para decirme que están juntos. La disputa estaba adquiriendo mayor fuerza con el paso del tiempo. Entró apresuradamente en su habitación, registrando su armario como si hubiera extraviado algo. —Isabella, presta atención a lo que te digo. —¡Déjame en paz! Te estas aprovechando de mi falta de memoria —gritó con intensidad. En la habitación se percibía una atmósfera tensa. Busqué acercarme a ella para tranquilizarla, sin embargo, se distanció de mí. —No quiero que estés en mi habitación, Joshua. ¡Sal de aquí! ¡No quiero verte! —¡Quieres callarte y ponerme atención! —Exclamé con frustración, rompiendo mi habitual calma al dirigirme a ella, quien se resistía a escucharme o siquiera mirarme. Mientras me daba cuenta de que estaba sacando mi equipaje, empezo a guardar las pocas cosas que había llevado conmigo. —¡No quiero verte! —cerraba la maleta lanzándola a mis pies —¡Sal de aquí ahora mismo! ¡No quiero que siga mintiéndome y engañándome! Su mirada se cruzó con la mía, reflejando una intensa mezcla de furia y desesperanza, una expresión completamente nueva para mí. Me di cuenta de que no había nada que hacer. Trataba de respirar pausadamente para tranquilizarme, ya que percibía que ambos estábamos agobiados y frustrados, lo que dificultaría llegar a un acuerdo. Nunca le había gritado a Isabella, por lo que me sentía terriblemente mal al haberle hecho. —No pienso dejarte asi —suavizaba mi voz —déjame explicarte. —¡Vete de aquí! ¡Y si no te vas tú me iré yo así que decídete! Al ver que estaba sumamente alterada sabía que no podría hacer nada. Tomaba la maleta mirándola en sus ojos, notando su dolor. —Isabella, amor, te ruego, préstame atención. —¡No! ¡Sal de mi cuarto en este preciso instante! Exhalé suavemente mientras cogía la maleta saliendo de la habitación. Tras salir completamente, la puerta se cerró y pude oír sus gritos al otro lado. —¡Jamás pongas un pie en mi cuarto de nuevo! No deseo volver a verte jamás. Al darme la vuelta, me di cuenta de que la puerta estaba cerrada. Al tocar la puerta, me invadió una sensación de desolación, desconcierto y melancolía. Desde mi posición, escuché sus sollozos, algo que me apretó el corazón. Totalmente confundido, si Isabella contara con todos sus recuerdos, estos conflictos no habrían alcanzado esta situación. Los gemidos que emitía me afectaban profundamente, alcé la mano para abrir la puerta y de repente sentí otra mano sobre la mía evitando que abriera. Inclinaba ligeramente la cabeza al darme cuenta de que se trataba de su madre. —Yo no le he sido infiel. —la observaba con seriedad. —Mi vida completa le pertenece a Isabella por lo que jamás intentaría hacer alguna tontería como ser infiel para perderla. —Confío en tu palabra, aunque considero que mi hija necesita algo de espacio. —Paso suavemente su mano por mi brazo, la misma mano que reposaba sobre la mía —Voy a tranquilizarla, me encargaré de hablar con ella. —Si me voy sin hablar con ella, siento que pensara que es cierto lo que dijo Elijah. —Es mejor permitirle que se tranquilice; si te quedas aquí, solo continuarán discutiendo. Mientras soltaba un suspiro leve de frustración, cogí mi maleta y baje las escaleras para salir de la vivienda. Mientras caminaba sobre las pétalos de rosa del ramo de flores que rompí al golpearlo varias veces, observaba la casa de aquel individuo. Percibiéndolo a través de la ventana en lo que parecía ser una conversación de él con Lorenzo. Al cruzar nuestras miradas, me dedicó una sonrisa tan arrogante que me provocó el impulso de querer golpearlo de nuevo. Tras ayudar a la madre de Isabella habia regresado a mi auto para cerrarlo, en ese momento lo vi dirigiéndose a la casa de mis suegros. Al verme sonrió de manera triunfante, al acercarme me dijo tantas incoherencias que parecía un lunático, lo ignore hasta que no pude aguantar mas. Me juro que haría que se divorciara de mi, que se acostaría con ella, que la alejaría de mi. Con enojo subia a mi auto subiendo la maleta al lado de copiloto. Experimentaba una furia incontrolable por vez primera, golpeando con intensidad el volante de mi vehículo en un intento por canalizar toda mi ira. Incapaz de contenerme, dirigí la mirada hacia su habitación y presencié a su madre abrazándola mientras ella lloraba sobre su hombro. Con fastidio inclinaba mi cabeza hacia el cojín del respaldo de mi coche tratando de respirar tranquilamente. Al cerrar los ojos, me sumergía en un océano de dudas. Experimentaba una sensación de desorientación, sin saber que pensar o hacer. Respondí mi teléfono sin siquiera echarle un vistazo a la pantalla cuando empezó a sonar. —¿Qué? —respondía de manera sumamente frustrado. —¡Vaya! —expresó con calma al teléfono —¿Isabella finalmente te dejó, osito boo? —bromeó con un tono jocoso —Quizás se dio cuenta de que eras un poco aburrido y al final si quiere conmigo. —Kylie. —le daba una advertencia. Kylie Stuard era mi gran amiga y siempre mantuvimos una estrecha relación gracias a nuestros lazos familiares. Desde que éramos pequeños, nuestros padres nos habían prometido algo que nunca llegaría a suceder. ¿Por qué? Terminé desarrollando sentimientos muy fuertes por Isabella, además de que Kylie, al final, reveló que era lesbiana al cumplir los 18 años. Recordábamos con risas cómo nuestros padres trataban de unirnos. Nos divertíamos recordando esos momentos juntos. Yo la había presentado a ambas pero casi termino causando un asesinato con Kylie al coquetearle a Isabella delante de mi para quitármela. —¿Cómo estás, osito boo? Pareces que estas sufriendo de una manera increíble. Nunca te he escuchado tan enojado. —Tuve una discusión con Isabella, ella piensa que he sido infiel contigo. Desde el otro lado se oyó una risita suave al preguntar —¿Tú? Lo único que harías para ser infiel es optar por una pizza de piña en lugar de la de pepperoni como le dijiste una vez. Aquello me provoco un leve suspiro intentando liberar mi estrés. —Lo se. —Si deseas, puedo conversar con ella para explicarle que si alguien debería preocuparle que le seas infiel con algo o alguien, es tu sillón de la oficina —se percibió un breve silencio—. Me preocupa la expresión de satisfacción que veo en tu rostro cada vez que estas encima de tu sillon. Me sacó una suave sonrisa al recordar que cada vez que ella venía a mi oficina, yo estaba medio dormido en mi sillón para relajar el estrés. —Por cierto ¿Por qué me llamaste? —Ah, casi lo olvido. —hubo una ligera pausa— intente comunicarme contigo ayer pero tu telefono sonaba apagado y hoy estuve sumamente ocupada, pero es que me paso algo muy curioso. —¿Curioso? —Sí, ¿te acuerdas de aquella foto que tomamos hace unos siete años en la playa, en la que estábamos juntos tú y yo? —Continua. —En la descripción de esa imagen, había una frase dedicada al amor de mi vida, mi prometido, y recientemente alguien le dio una reacción. Observé que empezó a reaccionar a todas nuestras fotos en común y luego me escribió haciendo preguntas extrañas. Al oír eso, me enderezaba en mi asiento como si eso favoreciera mi capacidad auditiva. —¿Con razón, esta persona se llama Elijah White? —Así es. —¡Ese zorro astuto no deja de causar problemas! —suspire — ¿Tienes toda la conversación? —Sí, puedo mandártela si así lo prefieres. Solo quise decirte porque el sonaba extraño. Me propuso colaborar para distanciarte de tu esposa si quería estar contigo. —¿Qué? —reía de manera irónica sin poderlo creer—estas bromeando. —No, el me hablo de que podíamos trabajar juntos, que el me ayudaría a juntarme con Isabella para que le contara mi versión. Que el quería hacer a Isabella feliz…no se…pura locuras —suspiro levemente —dejo de escribirme cuando le dije que éramos como hermanos además de que yo era lesbiana. —Por favor Kylie envíame la conversación. —No, te mandare algo mejor —escuchaba el timbre de mi telefono el cual retire de mi oído. Observaba un mensaje que incluía un correo electrónico y una secuencia alfanumérica. —Te enviare mi cuenta para que ella pueda entrar al perfil desde donde me enviaron todo y pueda corroborar si es su perfil. Bueno te dejo, debo regresar con Chelly. Tras finalizar la llamada en mi teléfono, accedí al perfil de Kylie y confirmé mis sospechas. Elijah la señalaba como mi pareja antes de darle la oportunidad de contestar, y de inmediato le ofreció colaborar juntos. Lo que me incomodaba era que él había organizado planes con ella para verse con Isabella, ideando incluso una forma en la que pudiéramos estar juntos y que Isabella se diera cuenta. Me invadió una rabia pura, si no lo mate por coincidencia porque era un médico, lo iba a hacer la próxima vez que estuviera cerca de Isabella. Exhalé profundamente y observé por la ventana mientras permanecía dentro del coche, sumido en mis pensamientos, hasta que percibí un golpecito en el cristal del vehículo. Levantaba la miraba notando a Lorenzo. Bajaba la ventanilla aun mirando desde mi posición aun a Isabella la cual se estrujaba los ojos. —¿Si? —Vaya pelea —se recostaba de mi auto —ya he hablado con Elijah. —Lorenzo, si el se acerca a mi esposa de nuevo, lo mato. —Hey, tranquilo, el me prometió que no se acercara a ella. —exhaló suavemente —¿Ella es tu prometida? —No lo es —expresó con seriedad. —Entonces te ayudare para que hables con ella esta noche ¿De acuerdo? Debido a que conozco bien a mi prima, si intentas entablar una conversación con ella ahora, no te permitirá acercarte. Me trajo a la mente a Isabella en sus inicios. En el pasado, cuando sentía aversión hacia mí, se alejaba tanto que resultaba un poco incómodo. —Gracias. —No me agradezcas aun, —se levanto del auto —hare que salga a hablar contigo después de cenar hoy. Después de pronunciar esas palabras, observé a Lorenzo alejarse mientras guardaba sus manos en sus bolsillos. Tenía la impresión de que todo lo que estábamos viviendo era simplemente una prueba para validar nuestros sentimientos.
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