Muchas veces sentí asco, remordimientos, culpa, pero nunca imaginé sentir odio por mí mismo y era lo que estaba sintiendo cuando me vi reflejado en los ojos de mi estrella. Su mirada y pensamientos eran diferentes, nada sería igual después de esto. Andrés no estaba mejor, veía a su Zucaritas, aterrada, se le notaba en todo el cuerpo, en sus ojos, en su voz, en sus expresiones y sabíamos que este era nuestro fin; y era absurdo ¿cómo podrían tenernos miedo cuando ellas nos estaban ocasionando el terror más grande de nuestras vidas? Perderlas. Aquí estábamos los cuatro, mirándonos entre nosotros frente a frente, esperando quién hablaba primero. Llegué a un momento en que pensé que no respiraba y vi a Andrés oscurecerse por el miedo que sentía al poder perder a su esposa, lo entendía porque

