La parte de ir poco a poco ya estaba superada. De una forma, quizás, demasiado directa, pero Miguel ya debía haber comprendido lo que buscaba de él. Estaba ansiosa por dar un paso más, pero el siguiente fin de semana Tobi debía pasarlo con su padre. En realidad, eso podría ser una gran oportunidad, siempre que encontrara la forma de atraer al chico hasta mi casa. Mi plan era tan sencillo como arriesgado. Solo tenía que llamarle por teléfono y hacer que viniera con cualquier excusa. Si era tan listo como sus notas reflejaban, tendría claro lo que pretendía. En su mano estaba aceptar mi propuesta o rechazarla, sabiendo lo que en realidad se estaba perdiendo. Para salir de dudas, en cuanto mi hijo se fue, marqué su número. - ¿Hola? - Miguel, soy Esperanza, la madre de Tobías. - ¿Ha ocurri

