Convencido de que era mi último tren y tenía que subirme sí o sí, en cuanto Belén se metió en el baño y escuché el agua caer, me quité la ropa y entré. Gritó al verme, como era de esperar, pero la silencié metiéndole la lengua en la boca. La agarré por la cintura y me pegué a su cuerpo húmedo, poniéndole mi polla palpitante sobre su liso vientre. Se quedó inmóvil, no hacía nada, pero tampoco me rechazó, seguí que seguí moviendo la lengua dentro de su boca y bajé una de las manos para agarrarle con fuerza el culo. Belén comenzó a reaccionar, tímidamente, pero me valía, ya se iría animando. No podía parar de frotar mi tranca contra su cuerpo, sentía que estaba a punto de estallar. Hice que la otra mano también descendiera hasta sus nalgas para abrírselas. Desde detrás, uno de mis dedos se

