CAPÍTULO 1 - Nacimiento de dos.

1210 Words
Meses después - 22/01 Leonor Ya había cumplido exactamente los 8 meses y medio de embarazo, todo iba muy bien hasta ahora. Me encontraba en la habitación recostada, ya que me sentía un poco agotada, mi rutina tuvo que ajustarse, por el hecho de que no podía hacer muchas cosas con un estómago tan grande, ni mucho menos caminar grandes partes, pues me cansaba por el pesor, el cual ya no era solo mío. - ¿Cómo te encuentras?- pregunto Josep al salir del vestidor. - Un poco cansada- dije acostada en la cama. Él solamente se sentó a mi lado y tocó mi vientre, sonrió y se acostó a mi lado quedando su rostro en mi vientre. Empezó a hacer pequeños trazos imaginarios por mi vientre mientras también dejaba pequeños besos. - Me haces cosquillas- dije riendo suavemente. Él me volteo a ver, dejo un beso en mi vientre sin antes decir... - Pórtense bien y cuiden a mamá- una vez dicho eso se elevó quedando a la misma altura de mi rostro. - ¿Tardarás mucho?- pregunté mientras mis manos se colocaban en su pecho. - Haré lo posible por llegar temprano, lo más probable es que llegue en la tarde- dijo ocultándose en mi cuello inhalando mi aroma. - Está bien- dije rendida. - Cualquier cosa que pase vendré rápido - dijo dejando pequeños besos en mi cuello. - Estaré bien - dije riendo por las cosquillas que me hacía. - ¿Necesitas algo?- pregunto separándose ligeramente. - Mm, ¿Quizás un beso?- dije sonriente. - Todos los que quieras - dijo encantado por mi petición. - ¿Qué?- pregunte al verlo pensativo. - Es que no específicas dónde- dijo con una sonrisa pícara. - No empieces, ahora no - dije mirándolo sería. - Que amargada - dijo asiendo un puchero con las cejas ligeramente fruncidas. - ¿Mis besos?- dije colocado una expresión igual a él solo que un poco triste. - Oh ven acá- dijo acercándose y tomándome ligeramente el rostro para después estampar sus labios con los míos. Eran besos cortos uno tras otro, lo cual me hizo sonreír, hasta que me dio uno más largo y lo profundizó dejándome sin aliento. - ¿Mi esposa está complacida?- dijo él sonriendo de lado. - Sí, te amo - dije mostrándole una pequeña sonrisa, mientras lo miraba a los ojos. - Yo más, los amo - dijo volviendo a besarme mientras tocaba mi vientre. - Y nosotros a ti - dije más que contenta, Josep se acercó más y froto su nariz con la mía cariñosamente. - Debo irme, intentaré volver temprano- dijo separándose un poco. - De acuerdo, suerte y cuídate mucho- ambos nos despedimos en un beso y la puerta fue abierta. - Padres - dijo un Jorch contento entrando a la habitación. - Pequeño - dije acomodándome en la cama para quedar sentada. - Con cuidado- dijo Josep ayudándome. - Estoy bien- lo tranquilicé. - De acuerdo, hijo yo tengo que irme, cuida a tu mamá y pórtate bien - dio indicaciones mi esposo. - Si padre, estaré al pendiente - contesto Jorch como un soldadito. - Bien, cuídense, los amo - dijo despidiéndose, me dio un beso en el vientre y después me besó, a Josep lo abrazo y le dio un beso en la frente. Ambos vimos salir a Josep apurado, yo suspire y mire a Jorch quien parecía impaciente. - ¿Listo? - dije sonriendo. - Listo - afirmo él con una sonrisa juguetona. Mis doncellas no tardaron en llegar y me ayudaron a pararme, al igual que a vestirme, las había dejado ayudarme hasta para bañarme, ya que no podía arriesgarme a que me cayera y algo le pasará a mi bebé. No lo hacía porque me daba pena que me vieran desnuda, claro a acepción de Josep el cual es mi esposo, pero son cosas muy diferentes. En fin, hasta hace unas semanas tuve que aceptar su ayuda para dichas cosas, pues el miedo de que algo sucediera me aterraba y sobre todo mi capacidad para hacer otras cosas ya no era igual. Estaba en mi octavo mes de embarazo y casi en el noveno, la ayuda era algo que necesitaba, sin duda alguna, incluso Josep insistió, puesto que él había estado ocupado. En algunas ocasiones él era el que me ayudaba en ese tipo de cosas, ambos pasábamos más tiempo juntos. Estás semanas habían sido algo estresantes, pero hemos sabido cómo llevarlas, puesto que tenía cosas que llevar en el reino, por ejemplo se estaban abriendo nuevos negocios y él tenía que estar presente. Al igual que se estaban haciendo algunos movimientos para mejorar los pequeños negocios y hacerlos crecer. Muchas cosas se estaban llevando acabó y él tenía que estar al pendiente, mientras yo estaba aquí acostada en una cama, en ocasiones me sentía inútil, sin embargo, me convencía de que era lo mejor, mis bebes me necesitan y no puedo ponerlos en peligro. Además, que esto solo sería por ahora, ya que cuando diera a luz todo mejoraría y podría volver a mis asuntos, pero sin descuidar a mi familia. Tendría que volver a ajustar mi agenda para qué me facilitará todo. Mis doncellas terminaron de colocarme el vestido con cuidado, había elegido algo muy cómodo, no tenía ganas de colocarme algo tan extravagante, solamente deseaba estar cómoda. Al terminar comenzaron a desenredar mi cabello, comenzando a peinarme, después de terminar todo y estar completamente lista ambas me ayudaron a salir de mi habitación e ir abajo, ayudándome así a bajar las escaleras. - ¿Lista mamá?- pregunto Josep llegando corriendo hacia mí. - Listo cariño - dije riendo un poco con su reacción. Ambos caminamos a la cocina, hoy tendríamos un día algo movido, ya que quería salir de la cama y hacer algo productivo hoy, más no le mencioné nada a mi bello esposo porque, sino que me habría puesto varios guardias que custodiarían la habitación para no dejarme salir o incluso hasta en la cama, aunque lo dudo, pues esa idea no le gustaría mucho. A menos que coloque guardias mujeres, eso sería nuevo, pero pensándolo bien no he visto a guardias mujeres en ninguna parte. Una curiosidad creció en mí al recordar eso, ¿Existirían o existieron?, Esa duda rondó en mi cabeza más mis pensamientos fueron interrumpidos. - Madre, ¿Qué cocinaremos? - pregunto Jorch con un delantal puesto. - Mm, se me antoja algo dulce - dije ante los antojos. - ¿Una tarta?- sugirió mi suegra, colocándose también un delantal, para así ayudarnos. - ¿De qué sabor?- pregunto Jorch. - ¿Una de arándanos? - prácticamente pedí, pues imaginarme una buena tarta con ese fruto hizo que la boca se me hiciera agua. - Bien, mandaré a traer las mejores, tenemos que alimentar bien a los bebés - hablo mi suegra apoyando mi idea. Algo en lo que me había dado cuenta es que mi esposo se parecía en algunas cosas a su madre, pues cuando querían algo, siempre preferían lo mejor, al igual que para su familia, pues cuando Jorch era pequeño siempre se mantenía lo mejor de lo mejor, incluso ahora que ha crecido, ha sido y siempre será la adoración de esta casa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD