Cuando llegaron con los arándanos comenzamos con las instrucciones que daba el chef, pues necesitábamos supervisión de alguien con conocimiento para estas cosas.
Le había pedido el favor y no se negó en absolutamente nada, además le encantaba la idea, por lo que supe esa era una de los postres preferidos en su familia.
Me gustó mucho saber un poco sobre la historia y como ellos habían descubierto la receta, el tiempo pasó muy rápido entre bromas, juegos y competencias de quién terminaba rápido o lo hacía mejor.
Un pequeño malestar en mi vientre se hizo presente.
- ¿Qué sucede hija? - pregunto Isabel al verme sobar mi vientre
- Creo que se movió - dije extrañada.
- Talvez el aroma lo inquieta- dijo pensativa.
- Talvez- dije confundida, había sido algo repentino.
- Mamá, deberías sentarte - sugirió mi hijo.
- De acuerdo, cuando terminen me avisan - dije yéndome de la cocina.
Minutos pasaron hasta que en mi campo de visión apareció Jorch e Isabel, Jorch traía una bandeja donde estaban unas medianas tartas.
- Ya están listas - anunció Isabel con una enorme sonrisa.
- Que bueno, el antojo me está matando - dije con agonía.
- Aquí tienes madre - dijo Jorch extendiendo una tarta en un plato.
- Gracias cariño - dije sonriente.
En cuanto la mordí el sabor inundó mi paladar, dándome una de las mejores sensaciones.
Sin embargo, no me duró mucho, ya que una punzada en mi vientre me tomo por sorpresa.
- ¿Qué pasa hija? - pregunto Isabel alarmada ante mi acción de tomar mi vientre.
- Me duele - dije al sentir otra punzada.
-!! Guardias ¡¡- grito desesperada Isabel.
Unos hombres vestidos de traje con los colores correspondientes a la bandera de Nortwich llegaron inmediatamente.
- ¿Majestad qué sucede?- pregunto uno al verme.
- Alguien valla por el doctor inmediatamente y los demás ayuden a la reina y llévenla a la habitación real - ordeno Isabel.
Los guardias obedecieron y al ayudarme a levantarme sentí que un líquido salió de mí.
Al mirar pude ver qué algo como si fuera agua salió de mí, había roto fuente.
- Estás en labor de parto - anunció Isabel sorprendida.
Yo la miré de la misma forma, sin embargo, las contracciones fueron aumentando olvidando la impresión de hace unos segundos.
-!!AH¡¡- grité del dolor.
- Dense prisa - dijo demandante.
- ¿Qué sucede con mi madre abuela?- pregunto Jorch preocupado.
- Ella, ella, tu hermanito está en camino - anunció Isabel sin saber cómo decirlo.
- ¿Madre, estarás bien?- pregunto Jorch con preocupación y emoción.
- Si, cariño, tranquilo - dije intentando no gritar.
Los guardias me llevaron a la habitación y me acostaron, las contracciones seguían y no podía controlar mis gritos, cada vez el dolor iba aumentando, siendo una tortura.
-! ¿Dónde está el doctor? ¡- Pregunte en medio de gritos.
- Tranquila hija, pronto vendrá, tú solo respira, vamos, hazlo conmigo - dijo inhalando aire y después expulsándolo por la boca.
Yo hice caso, más las contracciones no ayudaban mucho, minutos después de tanta petición a gritos llegó el doctor.
- El rey ha sido notificado, está en camino - anunció un guardia.
- Bien, tranquila Leonor - intento ayudar Isabel.
- Aún no está lista majestad, falta que se acomode el bebé para que empiece a salir - anunció el doctor.
Unos minutos después las contracciones empezaron a aumentar, pensé que no habría mucho más dolor, pero parece que me equivoqué.
- Es hora - anunció el doctor.
Todo estaba listo, habían hecho todo sin siquiera darme cuenta, ya que me quejaba del dolor, ¿Y quién no lo haría?, Estaba a punto de dar a luz.
- Respire profundo, majestad - indicó el doctor.
- Cuando le diga, tiene que pujar, lo hará - finalizó.
No pasaron ni siquiera minutos cuando la puerta se abrió, Josep entraba a toda prisa.
- Ya estoy aquí, ya estoy aquí esposa - dijo colocándose a mi lado.
- Majestad no puede estar aquí - dijo el doctor.
- Es mi esposa y mi hijo quien viene al mundo - dijo con cierto enojo.
- Está bien - dijo el doctor con resignación y concentrado en lo que hacía.
Un grito de dolor salió interrumpiendo su enfrentamiento.
- Tranquila - intento calmarme, más en estos momentos me sentía demasiado como para recibir palabras que no ayudarían.
- Estoy teniendo a un bebé, voy a dar a luz, ¿Y quieres que me tranquilice? - pregunte con enojo.
- Majestad, puje - aviso el doctor y lo hice.
-!!AAHH¡¡- grité mientras apretaba las sábanas y la mano que me dio Josep.
- Otra vez, majestad - dijo el doctor y lo volví a hacer.
El sudor inundó mi cuerpo, al igual que el dolor, en la habitación se escuchaban mis gritos y las indicaciones del doctor cuando debía pujar.
- Una última vez, majestad, usted puede - dijo por último el doctor.
- Vamos esposa, tú puedes - escuché decir a Josep, más lo escuché un poco, ya que mis gritos eran más fuertes.
-!!AAHHHH¡¡- un grito salió de mí al mismo tiempo que puje con todas mis fuerzas, un llanto inundo el lugar.
- Es un niño - anunció el doctor con emoción.
- ¿Escuchaste eso esposa?, Lo lograste - dijo Josep emocionado.
Lágrimas de felicidad inundaron mi rostro, sin embargo, sentí más contracciones.
- ¿Qué sucede? - pregunto Josep alarmado.
-!! AHHH AÚN SIGUE¡¡- grité de dolor.
- ¿Qué le pasa a mi esposa, doctor?- demandó Josep preocupado y enojado.
- Aún no acaba, hay otro bebé - dijo el doctor con sorpresa.
-!!DIOS¡¡- grité al volver a pujar.
- Vamos, cariño, tú puedes- ánimo Josep preocupado por mis gritos.
- Inhale y exhale, majestad- hablo el doctor.
- Vamos esposa, así, eso - Josep empezó a inhalar y exhalar para enseñarme como era y yo lo seguí.
- Eso es, de esta forma - dijo Josep alentándome.
Un último grito salió de mi boca dejándola completamente seca, otro llanto inundo la habitación solo que diferente.
-!!Es una niña¡¡- anunció el doctor con alegría.
-!Por mis coronas¡- dijo Josep emocionado.
- Por mis ovarios - dije agotada y casi delirando.
- Esposa, ¿Estás bien?, Contestame - escuché decir a Josep, sin embargo, su voz fue apagándose, de pronto todo se volvió obscuro y no supe nada más.