CAPÍTULO 3 - Conociendo a la familia.

2066 Words
Seis semanas después... Leonor Estas semanas habían pasado algo rápidos o así los sentí en estos días, pues mi recuperación aunque era lenta, pero era muy buena. Los pequeños estaban más que bien, aunque habían nacido algo prematuros todo iba muy bien, su salud era muy buena, gracias a dios. Josep estuvo más que pendiente de mí, incluso me enteré de que cancelo algunas cosas, más las semanas pasaban y no podía seguir de esta manera, ya que tenía un reino al cual atender, así que empezó a atender los asuntos del reino, aunque casi no se veía por el palacio, pues tuvo que trabajar largas horas, incluso días para terminar todo y poder tener tiempo para nosotros. Por el hecho de que se aproximaba el bautizo de los mellizos, se había atrasado una semana para que mi marido pudiera estar presente y por supuesto para hacer bien los preparativos, en momentos que teníamos tiempo hablamos sobre los nombres de los mellizos, nunca quedábamos en acuerdo, ya que el tiempo era muy poco. Sin embargo, quedamos que él escogería el nombre del niño y yo de la niña, de este modo lo hicimos y hoy veríamos cuáles escogimos, pues serían dos nombres, puesto que es una costumbre tanto en Nortwich y Whoshar colocarles a los de la realeza dos o incluso más nombres, el máximo sería cuatro, sin embargo, eso era solo en Nortwich, mientras que en Whoshar solo se podían dos nombres. Esto se había dado, ya que en mi reino natal quienes alzaron el reino mantenían dos nombres, por ello aquella tradición, mientras en Nortwich desconocía aquello. Hoy llegaría mi padre al palacio de Nortwich, porque no estuvo presente en mucho tiempo, al igual que mi esposo tuvo ocupaciones, tengo entendido que tanto Nortwich y Whoshar tuvieron algunos asuntos de dificultad con un tratado de alianza con un reino desconocido para mí. Josep no me quiso decir mucho, por el hecho de que tenía que mantenerme en reposo, aunque el parto había salido evidentemente bien, había tenido a dos bebés y el esfuerzo fue mucho, el doctor recomendó mucho reposo, incluso puede que mayor al que tuve cuando estuve embarazada. De todos los cuidados fue que me permitieron hacer algunas actividades sola, mi recuperación aún era lenta, pero si seguía teniendo los mismos cuidados muy pronto estaría caminando como antes, al igual que poder cargar cómo se debe a mis pequeños mellizos. Mis suegros están encantados con la noticia, casi se desmayan al enterarse del nacimiento de los mellizos, Jorch por su parte casi se queda sin voz cuando se enteró, ya que grito de alegría por la llegada de los bebés. El reino estuvo en fiesta por el nacimiento de los bebés, incluso se mantenía así hasta ahora, todo era alegría, gozo y esperanzas para un reinado lleno de bendiciones. Justo ahora estoy en la habitación de los bebés, estamos alistándolos para la pequeña reunión que se hará, a la pequeña le coloque un bello atuendo verde con blanco, la faldita era totalmente verde, un verde fuerte, la blucita, era blanca con detalles verde y un moñito con el diseño de la blucita. Al bebé, una camisa con todo azulado, un short pequeño que le llega hasta las rodillas de color azul marino y por supuesto Jorch llevará una camisa blanca con un pantalón verde. Por mi parte elegí un vestido rosado he querido colocarme algo más simple y natural, no quería tampoco arreglarme tanto, pues al final no saldremos del palacio, aun así intento estar presentable. Hoy los mellizos conocerían a su familia, nuestra familia. Una la cual se ha unido mucho más por la llegada de ambos. - Pásamela - dije al mirar que la doncella intentaba acomodar el moño de la pequeña. Ella solo me miró, volví a insistir solo que está vez no fue con tanta amabilidad, ella se movió rápido, tomo a la bebé en sus brazos con mucho cuidado y me la dio. - Tranquila- dije acariciando la pequeña mejilla de la bebé, era suave, de ella desprendía un olor característico que soltaban los bebes los primeros meses de haber nacido. - Mamá, está aquí - dije acariciando está vez su cabello, no era muy largo, pero quizás demasiado para su edad, era una bebé recién nacida, por lo general no tenían cabello o, puede que si, solamente que no se veía muy a menudo. Mire por un momento al pequeño, los contemplé a ambos y pude mirar el parecido de Josep con el pequeño, mientras que la pequeña se parecía un poco a mí. Ambos habían salido casi iguales a sus padres y, ambos estábamos orgullosos de eso. • • • Unas horas más tarde... Ya todos estábamos listos, nos encontrábamos sentados en la sala principal, quizás una de muchas en este palacio, era inmenso y la verdad no tenía la menor idea de cuántas habitaciones, salas, etc. Era prácticamente un mundo total, del cual aún no conocía mucho, únicamente un poco, el porqué, era que no había tenido tiempo, al igual que cuando tuve tiempo no me dieron ganas de explorarlo. - Majestades, altezas, los reyes y princesas de Whoshar están aquí- anunció el guardia antes de hacer una reverencia. - De acuerdo, puedes retirarte- dije una vez termino de hablar, cuando lo hizo dio una última reverencia y se fue. - Vamos - dijo Josep ayudando a poner en pie, con cuidado lo hizo y cuando estuve al fin parado entonces empezó el recorrido al encuentro de mi padre. Los pequeños estaban aún dormidos en sus cunas, por lo cual decidimos dejarlos descansar bien, de hecho Isabel estaba con ellos supervisando todo, pues no queríamos que algo malo sucediera, aun cuando el palacio era muy bien custodiado. Cómo suelen decir, es mejor prevenir que lamentar. - ¿Estás bien?- pregunto mi amado esposo quien me acompañaba a un lado mío. - Claro, esto es temporal, pero muy pronto podré caminar como siempre - dije quitándole importancia. - En eso estoy de acuerdo, sin embargo, hubiera preferido que te quedarás descansando... - comenzó a reprochar, sin embargo, lo calle antes que dijera más. - No empieces, además estuve mucho tiempo en reposo, el doctor también me recomendó estirarme, claro, siempre y cuando no me sobrepase de lo recomendado - aclaré. - De acuerdo - dijo Josep suspirando con pesadez, al final dejo el tema y se concentró en otra cosa. Ambos mirábamos los jardines, eso me hizo recordar nuestra noche de bodas, justo se festejó todo aquí y recordar lo que pasó después sin duda jamás lo olvidaría y, vaya que no. Una sonrisa se formó en mi rostro sin poder evitarlo, Josep se dio cuenta de eso, lo miré de reojo y él a mí, ambos sonreímos con complicidad, pues sabíamos perfectamente lo que pensábamos. - ¿Has pensado en el nombre?- pregunté de repente para ocultar mi leve sonrojo de él. - Algo así, la verdad estuve rompiéndome la cabeza con eso- dijo para después reír. - ¿Y qué ha salido de tanto esfuerzo?- pregunte con burla. - Estaba reflexionando y creo que me gustaría el nombre de Jharck - dijo decidido. -¿Jharck?- dije privando el nombre, era un lindo nombre en realidad. - ¿Solo Jharck?- pregunté. - También me gustaría colocarle el nombre de tu padre, Álvaro, no sé si le guste - dijo con nerviosismo. - ¿Jharck Álvaro II?- pregunté y él asintió, sonreí ante aquello. - Jharck Álvaro II Benaroch Dankworth - afirmo con entusiasmo. - Me encanta - dije más que alegre. - Entonces así será - dijo dándome una pequeña sonrisa. - Ahí están- dijo una voz conocida. - Majestad- dijo mi esposo en saludo dando un asentimiento con la cabeza. - ¿Cuál majestad?, ven aquí muchacho- dijo mi padre con alegría llevándose a un muy confundido Josep a sus brazos. - Hola padre - dije sonriente al mirarlos a ambos. - Oh mi pequeña- hablo mi padre con ternura. - También es un gusto verle- hablo Josep muy bajo por la falta de aire, pues mi padre lo abrazo muy fuerte. - Una disculpa, estoy emocionado, por cierto mis felicitaciones- dijo mi padre con alegría. - Muchas gracias - respondió mi esposo con una enorme sonrisa en su rostro. - Mi pequeña ha tenido a sus pequeños - dijo mi padre ahora mirándome a mí, no pude evitar soltar una pequeña lágrima de alegría. - ¡Hey!, Tranquila - dijo padre acercándose con cuidado y limpiando aquella lágrima que se asomó de improviso. - Gracias por estar siempre conmigo - dije en sus brazos. - Siempre cariño, siempre- beso mi cabeza como solía hacerlo siempre y fue más que suficiente para tranquilizarme y poder sentir como una niña. Lo había extrañado, demasiado, el tiempo que estuvimos separados fue demasiado, pero ambos teníamos deberes, ya no era una niña, pero para él seguiría siendo su niña y, eso jamás lo negaría, pues amaba tenerlo conmigo. Después del pequeño momento nos dirigimos a dentro del palacio, ambos me ayudaron aun cuando insistí que lo haría sola, pero por supuesto, era mi padre y mi esposo, cuando se juntaban eran todo un caos de disciplina. Ahora recuerdos porque Jorch y yo uiamos de ellos. Al llegar nos colocamos en una de las salas, todos nos sentamos y nos pusimos cómodos. - ¿Y la reina?- pregunto mi esposo al no encontrar a la mencionada. - Buena pregunta, ellas vendrán en otro auto, deberían estar aquí en media hora - dijo mientras miraba su reloj. - Majestades- hablo la nana de los pequeños, interrumpiendo lo que diría mi esposo. - ¿Qué sucede?- pregunte mirándola atentamente. - Su alteza la princesa ha despertado - informo. - Tráela- ordené, sin más ella dio una reverencia y se fue en busca de mi pequeña. No tardó mucho cuando apareció la niñera, en sus brazos venía mi pequeña, al parecer había llorado un poco, pues se notaba a leguas, al igual que acababa de despertar. - Ven mi pequeña- la tomé en brazos con mucho cuidado, sentí su pesor el cual no era mucho, su olor a bebe inundó mis sentidos, una sonrisa asomó por mi rostro al contemplarla. Mi pequeña, mi hija. Mi padre se acercó cauteloso, quizás con nerviosismo y lo entendía, poco a poco llegó delante de mí y contempló a la pequeña que se encontraba enrollada en una suave manta. - Es preciosa- musitó. - Ella es Elisabeth, padre, tu nieta- dije con voz dulce. - ¿Elisabeth?- pregunto mi padre. - Elisabeth Kristal II- confirmé, mi padre tomo con cuidado a la pequeña, en sus ojos pude contemplar un brillo, uno que no había visto muy a menudo, solo cuando me miraba a mí. - Es preciosa, igual a su madre- dijo volteando a mirarme, una sonrisa brillante se asomó por su rostro y fue lo único que basto para saber que la quería. - El abuelo es feliz - dijo Josep con una sonrisa en su rostro al contemplar la escena. - Lo sé, espera a que conozca a Jharck - dije mirándolo a él. - Gracias por todo - tomo mis manos con las suyas y las llevo a su boca para depositar un casto beso en cada una. - Ambos hemos contribuido a esto - fui sincera. - Pero nada tendría sentido su fuera contigo - ambos sonreímos, Josep se acercó y me dio un corto beso, entonces ambos escuchamos a mi padre decir. - Pobre de tu padre cuando se entere de algún pretendiente - intento decir en voz baja pero lo escuchamos. - Sobre mi c*****r- refutó Josep - Todos pasamos por eso, hijo - Dijo padre con fingida agonía, sin embargo, sabía que lo hacía para que mi esposo se enojara. - Eso jamás, primero pierdo la guerra en el campo de batalla - afirmo, por lo cual mi padre y yo reímos. Padre me pasó a la pequeña, ya que empezaba a llorar. - Al parecer alguien tiene hambre - dije tomando en brazos a la pequeña. No tardo mucho para que la niñera volviera, pero está vez con un Jharck llorando y un Jorch somnoliento. - Vamos pequeños - dije riendo por la escena. Me llevé a los pequeños y se quedaron solos mi esposo y mi padre, supongo que ambos tenían una charla pendiente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD