Capitulo 16
Se suponía que era mi madre no entendía porque me hablaba así, yo no daba lástima, no me caracterizada por ello, no entendía porque se portaba así conmigo, sabía que la había cargado con lo de mi padre y pasaría el resto de mi vida culpándome de ello, pero ya era suficiente con eso para también tener que recibir todo este mal trato de parte de ella.
-Mamá yo ...
-No digas nada Carolina, termina de recoger que mañana salimos a primera hora- asiento y ella sale de la habitación.
Su actitud me tenia tan mal, no estaba soportando ni un poquito, pero no quería seguir pensando en ello ya que sabía que solo me haría mal. Termino de arreglar las cosas y salgo de la habitación, iría a comprar algo para cenar porque como estaban las cosas nadie haría nada de comer y yo no me sentía ni con ánimos y mucho menos fuerza como para hacerlo.
Al llegar a un restaurante cerca de casa entro y hago mi pedido para llevar mienstras me siento en una mesa esperando por las cosas, escucho unas risas en una mesa cercana, al alzar la vista me encuentro con Leonardo el cual está rodeado de varias mujeres ninguna aquella por la cual me dejo, lo observo, ya no me parecía tan guapo como antes, y ya no dolía tanto su engaño, quizás era porque todo lo que había pasado después era extremadamente doloroso que ya su engaño era prácticamente nada.
El alza la mirada y nuestros ojos conectan, giro la vista porque aunque el ya no causaba esas mariposas en mi, en su lugar sentía una gran repulsión qué no me dejaba nisiquiera verlo.
-Caro yo...- escucho su voz ha llegado a mi lado y se sienta en la silla frente a mi- siento mucho lo de tu padre, no fui a su sepelio ya que me imagine que no me querías ver, pero... estoy aquí para ti, para lo que necesites- sus palabras suenan tan hipócritas que me hacen rodar los ojos.
-Gracias a Dios no necesito nada de ti- digo molesta y el hace una mueca como si mi comentario le hubiese causado un gran dolor.
-No me hablas así Carolina, nosotros tuvimos algo hermoso que yo por idiota arruine, pero siempre podemos solucionarlo- me río porque esto parece mentira- fui a tu casa a buscarte pero habían unos hombres extraños, me imagino que vendieron la casa, no sabía en dónde buscarte, Caro yo de verdad te amo.
Me qued9 en silencio y el aprovecha para tomar mis manos sobre la mesa, su tacto se siente tan extraño, es tan incorrecto pero al mismo tiempo se siente familiar, el toma mi mano derecha y deja un beso sobre ella como siempre solía hacer causando que se me erizaran los vellos, no sabía que pretendía pero tampoco quería quedarme a descubrirlo.
-Que haces?- aparto mi mano de manera rápida y el me sonríe.
-Caro, ahora que tu papá no está y que tus hermanos sabes que no les gusta trabajar, aquí estoy yo, como siempre lo he estado, debes de estar destrozada yo te puedo ayudar con las cosas de la empresa, puedo aligerar toda tu carga... puedo ser...
No permito que siga hablando porque antes de que siga le doy una cachetada que retumba por toda la estancia, mi mano quedo doliendo y su mejilla roja, me sentía tan estúpida por alguna vez haber confiado en el y haberlo creído el mejor hombre del mundo cuando no era más que un simple idiota.
-Estas mal de la cabeza Leonardo, tu me engañaste, me traicionaste me dejaste, me terminaste delante de toda mi familia y la tuya, embarazaste a la que se supone era tu mejor amiga y ahora vienes a mi simplemente porque crees que soy tan tonta para entregarte la empresa de mi padre?- le grito mienstras el se acaricia la mejilla- no eres más que una rata.
Me paro de la mesa y me dirijo a la barra en donde ya tenían mi pedido listo el cual tomo y salgo del lugar sin nisiquiera dirigirle una mirada, no se lo merecía, no se merecía mi perdón, no sé merecía nada más que una paliza por ser tan idiota, y por creer que yo era una idiota, no sabía ni entendía como es que pude pasar tanto tiempo enamorada y detrás de una persona tan desagradable.