Gabriel
Sonó el teléfono móvil en repetidas ocasiones dentro de mi bolsillo, pero lo ignore por completo, sabía que se trataba de Violeta, ella lo que más quiere es que yo le pidiera su mano, pero se tendrá que quedar esperando ya que mis planes son muy distintos, aun no es tiempo para terminar la relación con ella, aún la quiero, sin hablar de que mis padres piensan que si tengo una relación estable me voy a concientizar en la vida y me podrían dar un puesto en la empresa tal como hicieron con Alexandre mi hermano, claro está que por sus venas corre sangre ambiciosa como la de mi padre, sin duda es cómplice de las andanzas de mi papá y lo que menos quiero es llegar a ocupar un puesto en esa empresa.
Al llegar a casa noto que se encuentra estacionado el carro de Violeta en la entrada, respiro profundo y me dirijo a la puerta, lo primero que noto al abrir la puerta es que se encuentran ella junto con mi papá y mi hermano sentados muy cómodos en la sala bebiendo whisky y platicando como si fueran íntimos amigos, los mire mientras salía de mi cara una expresión de total desagrado. Pase por su lado y mi cara de fastidio se notaba a leguas.
—Ven intégrate hermanito, no seas aburrido deja ya esa horrible cara y siéntate con nosotros —dice Alexandre mientras que con su mano la pone sobre el hombro de Violeta—. Mira no más quien ha venido a buscarte, lo menos que puedes hacer para recompensar tu ausencia es acompañarla a beber un par de copas más —comenta en forma de burla.
—Hazte un favor Alexandre, ¡no te metas en lo que no te incumbe!, mejor continúa haciendo fechorías junto a nuestro padre y no provoques que yo abra la boca y los dejé en ridículo. —Debido a esa pequeña charla con mi hermano no quise quedarme junto a ellos, prefiero subir por las escaleras yendo a mi habitación.
Miro de reojo a Violeta, no puedo creer que ella sea tan confianzuda con ellos, es increíble el grado de manipulación que tienen ellos y que ejercen en ella para mantenerme controlado. Si no la quisiera al menos un poco, no seguiría con esto.
Mi papá y mi hermano no son más que unos descarados que pretenden burlarse de los demás, pobre de mi mamá viviendo en engaño por tanto tiempo imaginando que mi papá es el mejor hombre del mundo. Entré en mí habitación y puse seguro a la puerta, lo único que deseaba era dormir sin ser interrumpido por nadie, me quite los zapatos para lanzarme sobre la cama, al pasar un par de minutos mi tranquilidad fue interrumpida por alguien que llamaba a la puerta de una manera insistente, me levanté lentamente ya que suponía que se trataba de Violeta.
Mi tema con el alcohol es desde hace muchos años, todo porque al ver todo lo que pasaba en la casa, quería escapar de alguna forma de esta realidad. Por eso recurro tanto al alcohol, solamente porque la realidad en la que vivo no me gusta, darme cuenta que las personas pueden lastimar a otra tan fácil sin sentir el mínimo grado de culpa, el mínimo grado de repulsión.
Antes lo hacia con la música, el arte, la pintura, pero mi padre estaba seguro que eso me quitaba mi masculinidad, él me obligó a hacer algo que no quería y ahora tengo que afrontar las consecuencias.
Al abrir la puerta quedé sorprendido al ver las circunstancias en que se encontraba ella, estaba tan ebria que no se podía sostener por sí misma, tanto así que mi mamá fue quien le brindó la ayuda para llegar hasta mi habitación.
—No se que es lo que pretendes hijo al dejar sola a esta mujer, recuerda que ella va a ser tu futura esposa y no debes dejarla sola, ella será quien después estará al pendiente de tí, piensa en tu vejez, mira nomás cómo nos cuidamos con tu padre. —La mire y no quise decirle palabra alguna, tan solo rodé los ojos.
Estire mis brazos para recibirla y la lleve conmigo a la habitación, retire sus zapatos y la ayudé a recostarse sobre la cama, cubrí su cuerpo y fui hasta la ventana donde tenía una cómoda silla, me senté para consolidar el sueño ya que no me sentía cómodo al estar cerca de ella, lamentó que mis padres le hayan dado alas a este relación porque si por mí fuera ya le hubiera dicho a Violeta que no siento nada por ella.
Es difícil quedarme dormido al recordar como mi mamá planea tantas cosas con ella, y no la culpo ya que ella la ve con los mejores ojos, piensa que es la mujer ideal para mí, tanto así que ella planea hacer la fiesta de nuestro matrimonio en un crucero con demasiados lujos, eso sin hablar de las sortijas que costarán un ojo de la cara, cree que el dinero es todo para mí y están equivocados, toda esa tensión y los planes hacen también que no quiera esforzarme en el estudio ¿Para qué estudiar? convertirse en uno de ellos no me interesa, mañana será un día muy largo debido a mis malas notas, estoy seguro que citaran a mis padres, lo cual llevará a mis padres que se enojen de sobremanera, pero eso no me afecta en mucho ya que lo que más quiero es mi independencia, conseguir un trabajo y sobrevivir como una persona normal sin la presión de mis padres, y más que una presión me siento como si yo fuera su marioneta.
No creo que logré soportar más esta clase de vida, lo que deseo hacer es escapar, ¡escapar! es una estupenda idea, reuniré dinero, porqué estoy seguro que mi padre no me dará dinero suyo, para llevar a cabo mi plan de huida y más después de lo que presiento que va a suceder mañana, lo que menos quiero es depender del dinero de ellos después.