Gabriel .
Los rayos de sol entran por la ventana golpeando directo a mis ojos, levanté la cabeza dirigiendo la mirada a la cama, quedando al descubierto el desastre de Violeta, sin hablar que toda la habitación tenía un fuerte olor a alcohol.
Me puse de pie sobando con mis manos la espalda baja debido a la incómoda noche que pase, fuí directo a la cama y la observé detenidamente, y al verla en ese estado hizo que sintiera gran culpa por no brindarle atención, a veces me reprocho el ser humano que soy. Di media vuelta para ir al baño, me di una cálida y reconfortante ducha, cubrí mi cuerpo con la bata mientras llegue hasta el armario, me vestí y salí a la cocina, había un silencio rotundo en esta enorme casa, al llegar a la cocina allí se encontraba Cecilia la señora que nos satisfacía todos los diferentes gustos en la comía.
—Hola Cecilia
—¡Buenos días joven Gabriel!, —hasta con su forma de saludar nos hacía alegrar el día, ella es una mujer que lleva años acá—. ¿Qué desea que le prepare?
—En una bandeja deseo fruta picada con un delicioso y frío jugo de naranja, y en otra bandeja me regalas por favor huevos con tocino, café y pan en rodajas con queso en cuadros —le dije mientras coloque mis manos sobre sus hombros en señal de agradecimiento.
—Con el mayor de los gusto señor.
—¿Sabes para dónde se marchó mi familia?
—Supongo que su hermano se marchó para la empresa. En horas de la mañana llamaron al teléfono de la universidad, solicitando la presencia de sus padres a primera hora en la oficina del decano, así que salieron deprisa dejando en la mesa el desayuno sin empezar, —sus palabras hicieron que pasará por mi cuerpo un escalofrío, sabía lo que iba a pasar.
—Gracias —le dije mientras regresaba a la habitación lleno de nervios, no se si aguante lo que me va a decir mi papá o explote contra él..
¡Carajo! la cuestión era de horas para que mis padres entrarán por esa puerta hechos un manojo de furia debido a mis malas notas, fui a la habitación con Violeta para despertarla para que se diera una ducha mientras que llegaba nuestro desayuno. Al entrar a la habitación el olor era fuerte así que abrí las ventanas y fui directo a la cama, la zambullí en repetidas ocasiones hasta que obtuve que se despertara.
—¿Dónde estoy? —fueron las palabras que salieron de ella mientras se cubría la cara con la sábana escondiéndose de los rayos del sol.
—Estás en mi casa y te pido el favor que te bañes para que podamos desayunar e irnos —le dije mientras le pasaba en la mano la toalla.
—Lamento haberte hecho pasar tan desagradables momentos, espero me entiendas, yo te amo y me he entregado a ti con los ojos cerrados, mientras que tú solo te alejas ignorándome como si ya no me quisieras, dándole importancia a tus amigos o sacas cualquier excusa para estar lejos de mí, mírame Gabriel ¿ya no sientes nada por mí? —me dijo mientras me tomaba con sus manos la cara—. ¿Qué rayos sucede contigo? ya no eres el mismo hombre de antes, solías ser divertido y tenías siempre en tu cara una linda sonrisa a cualquier circunstancia que se nos presenta, ya no me besas, no me tomas de la mano, no me brindas importancia, no me tocas —me decía mientras histérica lloraba sin parar, al parecer tomar tanto le hizo daño.
—Ve y bañarte después hablaremos de nosotros, por lo pronto necesito salir y lo más pronto de esta casa, por favor no me compliques más la situación en la que me encuentro —le dije mientras le daba la espalda.
—¡Ok!, si eso es lo que deseas pues así será, nunca encontrarás en tu vida una mujer que dé todo por tí como lo hago yo — «¡Lo sé! solo apúrate por favor, pienso»—. Vaya que eres un imbécil, un perfecto imbécil que no logra darse de cuenta la clase de mujer que soy, estúpido ciego —dijo mientras que pasó por mi lado dándome un fuerte empujón.
Lo se muy bien, es una mujer valiosa y entregada pero los problemas que tengo y peor aún los que se me vienen encima serán muy grandes, por lo pronto tendré tratar de hacerle entender a Violeta que no se apegue mucho a mí, porque conociendo a mi papá después de que vea mis notas será capaz de sacarme del país, solo para quedar como el hombre imponente que nadie se burla de él.
Fui al armario y saqué una camisa con un pantalón cómodo para dárselos a ella después de que se diera la ducha. Mientras que ella se encontraba dentro del baño su teléfono móvil sonaba en repetidas ocasiones dentro de su bolso de mano, al haber tanta insistencia me vi obligado a buscar dentro de su bolso para mirar de quién se trataba que la buscaba con tanta prisa, la sorpresa que me lleve fue tan grande al ver en la pantalla aquel mensaje "hola mujer preciosa, tu vales mucho para que estés con un bueno para nada como lo es mi hermano, el no te brinda importancia como yo lo podré hacer contigo, déjame te digo que no he podido olvidar tu hermoso cuerpo como se movía al ritmo de la música, me gustaría que podamos salir a almorzar y allí hablaremos como le hacemos para que mi hermano no se entere, besos Alexandre". Lo peor fue que lo hizo con el número personal de él.
Tal fue la impresión que mi propio hermano me estuviera haciendo esto que caí sentado en la cama, atónito quedé por varios segundos hasta que salió Violeta del baño, la mire a los ojos mientras que pasaba por mi cabeza cantidad de cosas, nunca llegué a imaginar que mi vida fuera a ser tan dura.
—¿Qué te sucede? ¿Por qué tienes esa cara? —me pregunto ella con cara de sorprendida.
—¡No sé dímelo tú! —le dije mientras que le mostraba el teléfono móvil.
Su mirada se opaco mientras que leía aquel mensaje, no podía soportar tal situación así que me puse de pie yendo a caminar hasta la ventana, necesitan tomar un poco de aire ya que para mí era muy difícil digerir lo que mi hermano era capaz de llegar a ser, mi cabeza daba vueltas tratando de no enloquecer.
—No tengo nada que ver con él, te lo juro no entiendo porqué me envía eso, sabes a la perfección como es él —me dijo mientras me abrazaba fuertemente. Ya no puedo hacer nada, tampoco me interesaba mucho por el momento otra discusión, será mejor dejar todo así y continuar con esto, a ver a donde nos lleva.
—Lo sé, y te agradezco por todo lo bueno que sientes por mí y te pido perdón por no corresponder a tu amor como lo hice antes —le dije mientras correspondía su abrazo—. Por lo pronto lo que más deseo es salir de esta casa, no soporto más el hecho de que todos sean tan crueles, pobre de mi mamá, ella es tan dulce que no tuvo el corazón de separarse de mi papá después de que él la engañó por tanto tiempo con la secretaria, peor aún sigue actuando como si no hubiera pasado nunca nada —dije mientras empuñaba mis manos lleno de frustración—. Espero que lo de Alexandre sea así y no porque estés siguiendo el juego.
—Eres un hombre bueno y no tienes que dejar dañar tu corazón por esas malas personas, yo te admiro pero te aconsejo de corazón que no dañes tu vida, desaprovechando las oportunidades que se te presenten, tus padres mal o bien te apoyan económicamente para que seas un profesional, lo menos que puedes hacer es esforzarte no por ellos si no por tí, no haces nada discutiendo con ellos, no quiero que te dejen sin dinero —sus palabras hacen que lamente haberme portado de esa manera.
—Disculpen, ya se encuentra en el comedor sus desayunos como usted me lo pidió joven Gabriel. —Cecilia toca la puerta.
Tome de la mano a Violeta para luego salir al comedor. Espero que a partir de hoy ella se aleje de mí.