Capitulo 20

1303 Words
Cómo lo predije. -Haber, corrígeme si estoy mal. Orión, tu gato, habla. -Si. -Tu palo mágico bota magia. -Es una barita -ruedo los ojos-, y sí. -Vienes de un planeta de una dimensión desconocida. -Vivo en la Luna, como otro planeta, pero no la Luna en sí. Pero sí -respondo sinceramente. -No puedes morir al menos que alguien que no es un simple ser humano te lastime. -Correcto -le doy el pulgar. -Tu padre es un guardián. -Y yo también -me mira como si no dejara de darle más razones para un fuerte dolor de cabeza-. Lo soy desde que encontré algo que para nosotros es una reliquia. -Bien, tengo como novia a una guardiana hechicera de la Luna -suspira, siendo dramático. -Si. -También tu gato es un dragón, tienes reina en tu mundo, también un gran poder sobre ti, saber flotar como un globo, ver a través de mí, leer mi mente, hablar con los animales, respirar bajo el agua, destruir un planeta, saber cuantas estrellas hay en el cielo, revivir a una persona, comer ajo, llenar un vaso con agua sin verterla, hablar en griego, y ver el futuro. ¡Perfecto! Todo está claro. - ¿En serio? ¿Comer ajo? ¿Ver el futuro? ¿Respirar bajo el agua? -Si, ¿o no? -Claro que no, ¿crees que no soy una persona? -me burlo-. No hago nada de eso, o solo algunas. - ¿Cómo cuáles? -pone su mano en su barbilla y me mira directamente. -Primero, ¿ver a través de ti? ¿En serio? -si, ¿qué tiene de malo? -Olvídalo -sigo-. ¿Leer la mente? - ¿Telepatía…? -le doy una mirada asesina-. No, creo que lo dije sin pensar. Suspiro. - ¿Hablar con los animales? ¡Solo hablo con Orión, pero el no cuenta como un animal! -Vale, creo que exageré un poco. - ¿Un poco? -Un poco mucho, ¿ok? Nos quedamos en un silencio no incómodo, y es eso lo que me agrada, que todo es fácil con él. No me avergüenzo ni me da pena nada, ¿o incomodarme? Para nada, sea en algo muy raro o muy normal, me siento bien con él. Me siento feliz por el simple hecho de pasar tiempo con él. Para poder estar bien con alguien más, es fundamental estar bien contigo mismo, y yo ya lo estaba. La felicidad es el estado emocional de una persona, es un momento duradero de satisfacción, donde no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten, solo falta hacer o estar donde lo eres para serlo. Pero la pregunta abandona mis labios. - ¿Qué piensas de mí? Me mira al instante, buscando las palabras adecuadas. -Creo que eres alguien especial. -Especial… -repito. -A pesar de lo que pasa a tu alrededor sigues de pie. Haces cosas sin importarte que tengas que afrontar las consecuencias. Sigues sonriendo como si no hubiera un mañana y eso es lo que más me encanta de ti. - ¿Y qué es lo que te encanta de mí? -Tú. Lo que me encanta de ti, eres tú. Nunca antes había dicho esto, creo que es la primera vez, pero me gusta que eres independiente de ti misma, divertida, alegre, amante de lo dulce. Eres como el color rosa, muy bonita cuando ven tu exterior, y muy intensa cuando se dan el gusto de conocerte. O depende de cuál rosa escojas, aunque para mi eres el que tiene más brillo e intensidad, contando que no me gusta ese color. Me quedo pensativa y a la vez oprimiendo una gran sonrisa. -Gracias -me acerco y dejo un beso en su mejilla cuando está desprevenido, algo que últimamente me está gustando hacer-. Y de… ¿nosotros? - ¿Nosotros? -asiento, poniendo una línea larga en mis labios, arrugando mis cejas, poniendo una mueca de esperanza. -Si, es decir, somos personas completamente diferentes y… -Escucha -me interrumpe-, seas un unicornio, un dragón, un mono salvaje o, hasta una sirena, siempre te voy a ver con los mismos ojos, porque siempre, hasta que crea lo contrario, voy a quererte tal y como eres. Mis lágrimas, una vez más, salen rodando por mis mejillas. -Y también sé que puede que no tengamos un final feliz, pero hasta que eso pase, vivamos lo que tengamos que vivir, pero el uno al lado del otro. -Mi padre quiere comprometerme cuando regrese a casa -digo, llorando aún más. Pude descifrar su mirada; miedo, angustia, curiosidad, temor. - ¿Por qué no me lo habías dicho? ¡Acaso no pensabas decírmelo! -su voz suena dolida. -Yo, lo siento. No pude decírtelo antes porque tenía miedo y… no sabía lo que éramos, no lo se aún. - ¡Somos dos personas las cuales se gustan! ¡Somos novios, y no voy a dejar que te cases con otro así de fácil! -me abraza fuerte y siento su pecho bajar a causa de su respiración-. No voy a dejar que te vallas y estés con alguien más que no sea yo, ¿entendido? -asiento, sollozando en su cuello-. Somos novios, Freya. -Yo… no lo sabía, pensé que no… que ya no querías nada cuándo te fuiste y me dijiste Adiós. -Claro que quiero algo contigo, es lo que más deseo… -deja sus palabras extendidas y me presiona más contra él, dejando un espacio cerrado, con mis manos en su cuello y las suyas en mi espalda-. ¿Quieres ser mi novia? -Lo quiero, Nayan -mis sollozos aumentan haciendo que él lo haga también-. No… no me quiero casar con alguien que no amo. -No voy a dejar que pase eso, lo prometo. -No… no se puede, quiera o no tendré que ir de regreso y… y todo volverá como antes. -No si no vuelves -separo mi cara de su cuello y lo miro con mis ojos todos aguados. - ¿Tienes algo en mente? Piensa. -Me dijiste que cuando vuelvas es que te casarás con alguien más -dice lo último con enojo-, pero, si no regresas no te casas, ¿verdad? -Imposible, tengo que regresar, no me puedo quedar aquí, no al menos que… - ¿Al menos que qué? -Al menos que muera, si lo hago reencarnaré como humana, pero desde su nacimiento, ¿estarías con una bebé de meses? -me río. -Puede ver alguna otra opción, tiene que haberla. -No la hay -confieso-. Nuestro destino es no estar juntos -mis sollozos vuelven y mi voz trata de cortarse-, no podemos hacer nada contra ello. Puede que… solo seamos un relleno en la vida del otro, puede que no seamos los elegidos para vivir por el resto de vida que nos queda, juntos. Tenemos que aceptarlo, aunque duela, tenemos que hacerlo… - No. Me rehúso a pensar que solo seas algo pasajero. -Pero no podemos hacer nada… -Si podemos, todo se puede. -No creo que… - ¡Mírame! -exige-. ¡No te voy a dejar ir tan fácilmente! ¿Crees que lo voy a alejarme de la persona que tanto esperé? No lo haré, aunque me digas que no hay alternativas, así que busquemos una solución -se pone en una postura seria, pero eso es lo que menos quiero en estos momentos, solo quiero que me abrase y me diga que todo está bien. - ¿Podemos olvidar todo por este día? Lo que menos quiero es que te pongas así en lugar de que estemos pegados como si no hubiera un despertar -lo miro, con ojitos de gatito-. ¿Podemos ir y acostarnos abrazados? -No puedo decir que no a esa petición -sonríe, acercándose para agarrarme y levantarme hasta llegar a la cama. Así pasamos el resto del día y noche, juntos en una cama, abrazados debajo de las sábanas como si no hubiera un mañana por el qué luchar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD