Capítulo 7: Reforzando lección 2

2579 Words
Narra Marnie: Luego de un día aburrido por fin cae la noche y me voy a mi habitación a dormir. Todavía no supero que mi padre haya llegado y Stephen estuviera aquí, lo bueno es que mi plan de distraerlo funciono y no se dio cuenta de su presencia, realmente no me imagino lo que habría dicho. Sé que estoy grande y ya soy literalmente mayor de edad, pero eso no justifica que meter a un chico a mi habitación, con la casa sola sea súper normal para mis padres. Si ellos se enterarán, o por lo menos mi madre, de seguro me llevaría al ginecólogo para asegurarse de que sigo siendo virgen o algo así. Lo que es extraño es que ellos nunca están en casa. ¡Ah! Pero cuando meto a un chico sin permiso allí si les entran todas las ganas de venir. Mi vida es una desgracia. Ladeo la cabeza y me meto a la cama, cierro los ojos e intento soñar con Alex. (...) —¡Marnie baja ya! —exclama Chloe frustrada desde la cocina, sonrió y trató de terminar de arreglarme. Hoy iré a la escuela completamente distinta; zapatos distintos, ropa distinta, y si tengo suerte actitud distinta. Intentaré hacerme notar, dejar de ser tan invisible para la humanidad y darme a conocer. No sé como rayos voy a hacerlo pero lo haré. Algo me dice que terminaré en fracaso. Salgo de mi habitación y me dirijo hacia Chloe quien me espera para llevarla a su escuela, me mira frunciendo el ceño y haciendo un puchero, luego su actitud cambia y me mira sorprendida. —¿Qué sucede? —le pregunto un poco preocupada. —Estás muy bonita, Marnie —me dice con una sonrisa, le sonrió de vuelta y tomo las cosas para irnos. Espero que pronto Alex también me diga eso. Tomamos un taxi que como de costumbre lleva a Chloe hasta su escuela y luego me lleva a mí. Pago el taxi y me asusto un poco cuando al bajar el conductor me guiña el ojo, salgo rápidamente y me alejo lo más pronto posible ya que realmente tenía una cara de viejo verde violador. Camino rápido hacia la entrada del instituto y sin querer choco contra alguien, un pecho fuerte me frena y hace que me duela un poco la frente. —Me impresionas, pequeña saltamontes —comenta mientras me alejo y trato de ver quién es, aunque ya sé de quien se trata—. Seguiste uno de mis consejos y hoy no viniste como monja repartidora de volantes cristianos. —Te irás al infierno por hacerme tanto bullying con eso —respondo sobando mi frente, en serio está fuerte este chico. Sentí que se me movió todo el cerebro. —Creo que ya he estado en el infierno, es agradable —dice sonriendo, frunzo el ceño, ¿Qué rayos?—. ¿No tienes maquillaje? —¿Por qué? ¿Quieres que te preste? —pregunto burlona, sonríe y niega con la cabeza. —Te hace falta un poco de maquillaje para culminar con tu nuevo cambio de look, necesitas tapar un poco esas ojeras de: "No puedo dormir porque siento que me iré al infierno por estar aprendiendo a conquistar chicos" —bufo y me restregó los ojos. ¿Realmente mis ojeras dicen eso? —Tengo un poco de maquillaje, pero no me gusta usarlo. Además, creo que no se bien como hacerlo —admito sin vergüenza. —Ya todo tiene sentido —responde resoplando—. Ya te enseñaré a hacerlo en otra lección, hoy debemos reforzar la lección número dos. —Espera, ¿Tú si sabes como usar maquillaje? —pregunto sorprendida, sus cualidades son muy... Peculiares. —No, pero existe alguien llamada yuya —dice encogiéndose de hombros—. No debe ser tan difícil. Ya todo tiene sentido... —Oye, ¿Cuál era la lección dos? —pregunto frunciendo el ceño, no recuerdo cual de las dos en las que me hizo pasar vergüenza era la lección dos. —Aprender a ligar —responde guiñándome el ojo—. Necesitas practicar mucho eso, así que nos vemos hoy al salir de clases —dice y se despide, me quedo de pie mirándolo como se va y a los segundos reacciono. Hoy dije que iba a hacerme notar y tal vez le hable a Alex pero, ¿Cómo lo hago si ni siquiera pude hablarle a desconocidos sin decir una idiotez? Necesito que el final de las clases llegue ya. Sacudo la cabeza y me encamino a mi clase, al llegar a la puerta del aula, veo a Alex venir a lo lejos. Trago fuerte y me arreglo, Stephen dijo que vine mejor y Chloe me dijo que estaba bonita así que... Confío en sus palabras y espero que Alex también me vea así. Disimulo con mi teléfono haciendo que escribo algo, cuando siento que Alex está entrando al aula, levanto mi vista de mi teléfono y lo miro. Tomo la iniciativa y le sonrió cortés, me devuelve la sonrisa y... Me muero. Creo que cuando me sonrió vi el cielo. Sacudo mi cuerpo y trato de disimular mi sonrisa súper obvia, entro y me encamino a mi asiento rápidamente, al hacerlo Sophie en el asiento de al lado me mira con la ceja arqueada. —¿Qué te ha pasado? —me pregunta mirándome, primero a mi notable sonrisa y luego a mi ropa. —Alex me sonrió y me dio un pequeño infarto —respondo en voz baja para que no escuche ya que está unos asiento más adelante. —¿En el corazón o en la v****a? —pregunta burlona, ruedo los ojos. Saco mis libros y no puedo ocultar mi felicidad, no sé como es que una simple sonrisa de cortesía o educación de su parte puede hacer que me emcione tanto. Hasta da miedo. El maestro entra y comienza con la clase, en todo el transcurso me la paso mirándole la nuca a Alex. La clase es aburrida y ya es un tema visto antes así que... No me preocupo por no prestar atención. —Hagan grupos de tres —informa el profesor, Sophie toma mi mano y me señala a Alex con la mirada. —Es tu oportunidad —murmura con una sonrisa. ¿Mi oportunidad para qué? ¿Para hacerle la tarea? —Ni siquiera es una buena oportunidad. Además, quiero que él esté en mi grupo, pero no voy a llamarlo y decirle que venga, es muy desesperado —respondo haciendo una mueca y jugando con mi lápiz. —Entonces lo haré yo —dice haciendo que mis ojos se abran, antes de detenerla ya es tarde—. ¡Oye Alex! Nos falta un integrante, ¿Te quieres unir a nosotras? —le pregunta, cubro mi rostro con mi libro y disimulo mi vergüenza reflejada en mis mejillas. —Si, esta bien —lo escuchó decir, segundos después siento como alguien se una a nosotros con otro asiento—. ¿Ella esta bien? —lo oigo preguntar, bajo el libro y noto como me mira con el ceño fruncido. —Sí, sólo tiene un poquito de taquicardia, no más —contesta Sophie, le doy una patada por debajo de la mesa y sonrió falsamente. —Estoy bien —contesto manteniendo mi sonrisa. —¿Eres nueva en esta clase? —me pregunta observándome, no sé si reír o llorar. ¿Es en serio? —No, siempre he estado aquí. Hicimos un tarea juntos la clase pasada —respondo un poco decepcionada de que sea tan ¿Bobo? ¿Olvidadizo? —¿Eres la chica vestida como monja? —trato de respirar con normalidad y responder, pero ni siquiera sé que decirle, así que sólo asiento—. Que bueno que cambiaste tu look, después de todo si tienes un buen gusto en ropa —agrega con una sonrisa, sonrió tratando de ocultar que muero por dentro y me quedo en silencio. Yo no tengo un buen gusto en ropa, Stephen lo tiene. Muevo mis manos para tomar mi lápiz pero sin querer lo tiro al suelo, suelto un gruñido y me bajo al suelo para agarrarlo, cuando me levanto me golpeo con la mesa en la cabeza. —Estúpida mesa —gruño sobando mi cabeza, Sophie se ríe. Ya es la segunda vez que me golpeo en el día. —Alex, ¿Irás a la fiesta de este fin de semana? —pregunta Sophie, ruedo los ojos. Lleva toda la semana tratando de convencerme de ir a esa fiesta y sé que esa pregunta es para lograr convencerme. —Por supuesto, ¿Ustedes van? —me quedo en silencio y muerdo mi labio inferior. —Yo iré, ¿Tú irás, Marnie? —vuelvo a patear a Sophie por debajo de la mesa haciendo que suelte un gruñido, Alex lo nota y frunce el ceño. —Yo... —comienzo a balbucear, es imposible no hacerlo si Alex me mira fijamente—. Estem... Yo... Debo... Hacer unas cosas —contesto odiándome por dentro. —¿Mejores que ir a una fiesta? —pregunta Alex arqueando la ceja. —Si... Es que... Cosas importantes, ya sabes —digo haciendo un movimiento con mi mano, arquea la ceja y me mira extraño. Este es el momento para que la tierra se parta en dos y me trague. ¿Por qué no pude decir eso sin balbucear? Era muy simple. Dios... Si que necesito reforzar esa lección dos. La campana suena y por más que me muera de ganas por quedarme con Alex, salgo literalmente corriendo del aula. Ya pase bastante vergüenza balbuceando ante él, no quiero seguir haciéndolo más, de seguro ya me ve como una chica que no puede hablar con claridad. —No estuviste tan mal —comenta Sophie junto a mí al verme salir disparada del aula—. Al menos le hablaste. —Sólo balbucee, ni siquiera se puede decir que tuvimos una buena conversación —respondo decepcionada—. Se me hace imposible formular palabras cuando está mirándome. —Tranquila, con la ayuda de Stephen mejorarás. Espero que te convezca de ir a la fiesta, es este fin de semana —dice con una sonrisa gigante. Da miedo. ¿Qué tan emocionante será esa fiesta que esta obsesionada con que yo vaya a ella? Deben dar una muy buena comida. (...) Camino junto a Stephen hacia su auto en el estacionamiento de la escuela, hoy no fue tan necesario que me recordará mis lecciones ya que me encuentro bastante desesperada por aprender a hablar con un chico. Sin balbucera y sin decir estupideces. No sé a donde iremos hoy ni donde tiene pensado llevarme, sólo espero que esta vez no me vaya tan mal como la vez anterior. —¿Nerviosa? —me pregunta mientras nos montanos en el auto. —No creo que nerviosa sea la palabra para definir como me siento —respondo haciendo una mueca con mis labios—. Hoy hable con Alex... —digo en voz baja soltando un leve suspiro. —Por como lo dices y como te he visto en acción con los chicos dedujo que no te fue bien —dice mirándome de reojo mientras comienza a conducir. —Lo único que hice bien fue balbucear —admito avergonzada, ni siquiera sé porque siento vergüenza diciéndoselo, él me ha visto y hasta me ha llevado a situaciones peores que eso. —¿Le preguntaste si tomaba agua? —pregunta burlón, ruedo los ojos. —No. Tampoco me fue tan mal —digo hasta con una pequeña sonrisa recordando la idiotez que llegue a decir ese día. Stephen baja la velocidad en mitad de camino confundiéndome, se ahorilla en la vía y detiene el auto, frunzo el ceño y lo miro, pero antes de poder preguntar, él habla. —Hoy lo haremos más interesante —dice con una expresión extraña. Esto me asusta—. Si hoy no consigues ligar con alguien sin balbucear, te irás caminando desde el centro comercial hasta tu casa —mi boca se abre al igual que mis ojos. ¿Me está hablando en serio? —¿Por qué? —pregunto arqueando la ceja. —Así estarás más motivada a hacerlo bien. Además, necesito que lo hagas bien o te irá mucho peor en la fiesta —siento que mi expresión de confundida llega al límite y simplemente comienzo a preguntar palabras sin sentido u orden. —¿Qué rayos? ¿Tú...? Diablos ¿Qué? ¿Pero... Por qué? —Necesito alentarte más a desenvolverte, pequeña saltamontes. Velo como que estos días han sido tus practicas y ya por fin mañana será el exámen —dice con una sonrisa, lo miro con horror. —¡¿Mañana?! —exclamo espantada—. ¡Sophie dijo que sería el fin de semana! —Mañana es sábado, pequeña saltamontes. —¡Necesito más prácticas! ¡No me has dado tiempo para practicar las habilidades que necesito! —exclamo frustrada, no es justo que quiera lanzarme a la boca del lobo sin siquiera haberme entrenado bien para defenderme—. Estoy empezando a pensar que eres un pésimo maestro, Stephen. —Oh, no, no, cariño. Es tu decisión si quieres volver a casa caminando o en el auto conmigo —bufo y golpeo mis piernas. —No estoy lista —digo entrando en pánico, ni siquiera es el día de la fiesta y ya siento que moriré. —Después de hoy estarás lista. Y si no lo estás pues ya tendrás mucho tiempo para reflexionar de lo que hiciste mal mientras caminas a casa —lo fulmino con la mirada con ganas de abalanzarme sobre él y golpearlo. —Stephen... —murmuro un poco asustada—. No me siento lista para ir a hacer no sé que tipo de cosas malas en una fiesta, nunca he ido a una. No sé siquiera como hablarle de una manera correcta a Alex y lo sabes, ¡No puedes lanzarme así al precipicio! —Primero; no seas dramática, no te estoy lanzando de ningún precipicio, sólo es una fiesta. Segundo; te prometo que hoy lo harás muy bien, tienes la apariencia y las ganas, así que no te dejes llevar por los comentarios negativos que tu misma creas en tu mente. —¿O me iré a casa caminando? —pregunto con una pequeña sonrisa creando la de él. —Para que no digas que soy el diablo encarnado, si gustas puedo ir en mi auto a la misma velocidad tuya junto a ti mientras caminas —dice expandiendo su sonrisa. —Eso sería cruel —comento imaginándolo y arqueando la ceja. —Bueno... Ya es hora, pequeña saltamontes. Basta de charla y empieza a golpear tus mejillas para que agarren color que ya es hora de que comiences a ligar —dice aplaudiendo, frunzo el ceño. —No hemos llegado al centro comercial, Stephen. —Oh cierto —dice arrancando de nuevo el auto—. Sabes, cambio de planes, ahí viene un chico caminando solo, empieza desde aquí, tómalo como un calentamiento antes de llegar al centro comercial —dice abriéndome la puerta y empujándome levemente hacia afuera. Me tropiezo y con ganas de asesinar a Stephen quien me mira con los pulgares hacia arriba, me acerco a el chico. Bien, Marnie... No quieres caminar a casa así que hazlo bien.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD