Peter
Termino de firmar, veo el mensaje de mi amigo en el que me confirma la transferencia. Subo la mirada y noto como Sophia me observa sin parpadear. No le caigo nada bien, y eso sin duda alguna me divierte.
—Es un placer darte la bienvenida.
—Ryan, espero que esto sea el inicio de una muy buena relación entre nosotros. Mi amigo vendrá, voy a pedir una oficina para él y una para mí, es lo único que pediré.
—Si quiere le damos el edificio —dice ella con sarcasmo.
—No sería mala idea —digo entre risas, Ryan me imita.
—Por mi no hay problema. Mi hija te llevará a recorrer las instalaciones. Peter, agradezco tu confianza en nosotros, te aseguro que no te arrepentirás. —Estrechamos nuestras manos y luego miro a Sophia—. Te dejo con la luz de mis ojos.
—Agradezco la confianza.
—Solo espero que te lleves bien con mi hija, ella es un ser especial, es única. Ella es mi razón para vivir.
Ella me hace señas para que la siga, con mi cabeza me despido de Ryan y luego voy tras ella. Sin pronunciar ninguna palabra, vamos camino hasta el ascensor. Ella me hace una seña para que la espere mientras trae algo de su oficina, me acerco a la puerta para escuchar si Ryan dice algo.
Sin embargo, no se escuchaba nada claro, solo pude escuchar «Nadie se dará cuenta, solo guarda silencio» me retiré de la puerta cuando Sophia volvió a aparecer en mi campo visual.
—Lamento todo esto —pronuncie.
—Señor, ya consiguió lo que quería. Haremos lo que mi papá pidió, luego usted irá a su oficina y yo a la mía.
—¿Por qué actúa de esa manera? solo fue un mal inicio. Sophia, hablo en serio cuando le digo que quiero llevarme bien con usted, seremos más que compañeros de trabajo.
—¿Por qué escogió la empresa de mi familia para invertir?
—Porque es una empresa consolidada, la mejor del país, me gusta lo que veo aquí. quiero que mi patrimonio crezca al igual que el de ustedes.
—Eso espero, porque no pienso dejar que nadie se aproveche de mi familia de nuevo —ella dice, luego sale del ascensor.
Arrugo las cejas, necesito averiguar que pasó para que ella diga eso.
Me pongo la bata, entramos a la fábrica que colindaba con las oficinas. El olor inundó mis fosas nasales, aquí era cierto lo que decía, esta era una de las mejores empresas del sector. Mis ojos se iluminaron, era perfección pura. Como extrañaba esto, estar dentro de fragancias, dentro de esencias, Cristina se llevó consigo toda mi alegría y lo que quería, se llevó consigo mis ganas de vivir.
—Bueno, aquí es donde hacemos la extracción de la esencia, en el piso de allí maceramos y en la habitación de allí hacemos las pruebas. —La observo, ella habla con pasión, algo así como yo lo hacía.
—Se ve fabuloso, mi empresa es un tanto más pequeña que esta. Igual se fabrican con tanto amor las cosas.
—Si su empresa es más pequeña, ¿por qué invierte tanto dinero?
—Tengo el suficiente dinero para poder comprar esta y muchas más empresas, pero ese no es el propósito de mi estancia aquí.
Una mujer se acerca a ella y le pasa un fresco, Sophia me lo pasa y me indica que lo huela. Sin dudarlo, lo destapo y siento como mis sentidos se alteran, es sumamente exquisito, es impresionante, me erizo la piel por completo.
—Es fabuloso… No lo conocía.
—Es nuevo, está en proceso para ser distribuido —habla con una sonrisa.
—Déjeme decirle que es perfecto, transmite sensaciones inexplicables.
—Lo cree yo, es el segundo perfume que creo. Por lo general mi papá y Jackson son los encargados de las innovaciones y me animé y la verdad siento que vale la pena.
—Es perfecto. Tiene mucho talento, lo puedo reconocer.
—Mejor sigamos caminando, tengo mucho por hacer. —Carraspeo con mi garganta para luego seguirla.
Observé en el área de distribución las imágenes de las modelos, de nuevo vi unas cuantas fotos de Cristina. Quedé allí apreciando su belleza, única e inigualable. Sophia se acerca a mí y mira la foto.
—¿Linda, verdad?
—Se queda corto ese cumplido, es preciosa. —Ella levanta sus cejas.
—Así están todas, por lo visto usted se distrae fácilmente con las modelos. Le recomiendo que se enfoque en lo que le compete. —Solté una carcajada.
—No es eso, solo que soy un hombre que sabe reconocer lo que tiene enfrente.
—¿Eso le funciona en verdad? porque ya está pasado de moda. —Miro de nuevo la foto de mi Cristina, con un nudo en mi garganta.
—¿Sabe que pasó con esa modelo? Leí algunas cosas de ella y la verdad me da curiosidad, tengo entendido que ella era exclusiva de este lugar.
—No lo sé, tuvo un accidente, no me gusta meterme en cosas ajenas. Le recomiendo que se concentre.
—¿Usted siempre es así? —Ella cruzó sus brazos—. Como un ogro, o solo es hoy.
—Siempre soy así, es mi especialidad.
—Que bueno saberlo, ¿pensó en mi invitación? por lo visto a su novio no le molesta que salga conmigo.
—No tiene porque molestarse, al fin y al cabo lo amo y usted solo es un aparecido. —Ella continúa caminando, necesito información a como dé lugar.
—Entonces ¿le da miedo salir con un aparecido? —Ella se gira y puedo notar pequeñas pecas que sobresalen en su rostro.
En ese momento llega de nuevo aquel hombre, su novio. Se acerca y la toma de la mano, me da una sonrisa falsa, puedo notarlo, él le dice algo a su oído y luego se disculpan para irse.
Muevo el nudo de mi corbata, por lo visto ella es el punto débil no solo de la empresa, si no también de la familia Brown.