Luego mirándose a ella misma. Se dio cuenta de que la ropa que llevaba puesta no era la misma que traía mucho antes de llegar a ese lugar desconocido para ella. Pues ahora lo que llevaba puesto era una fina y delgada bata de seda con tirantes en color azul. Se sonrojo al pensar que alguien más la haya tocado mientras se encontraba inconsciente. Comenzó a buscar con la mirada sus cosas. Pero no había rastros de estas por ningún lado. Mientras se removia desesperada sobre la cama, se tapó un poco con la colcha, ya que aquella bata era un poco reveladora. -Me alegra que hayas despertado – aquella profunda y ronca voz la hizo sobresaltarse en su lugar. Con desesperación busco de dónde provenía y su vista se detuvo en un sofá de cuero, que se encontraba cerca de la ventana. Cómo la habitac

