Sin querer postergar más el asunto, Dante suspiró e ingresó a la habitación, capturando de inmediato la atención de aquellas dos mujeres. Dante al ver a Emma con mejor semblante, sonrió un poco antes de sentarse con bastante cuidado en una de las orillas de la cama. -¿Te encuentras mejor? – Le preguntó cariñosamente, Emma no le respondió enseguida pues estaba muy apenada por que ese hombre la haya visto en su peor momento así que solo agachó la mirada. Aunque bueno, también la había visto huir despavorida de aquel bar esa noche. Por lo que de inmediato se dio cuenta de que si no hubiera sido por él, probablemente hubiera pasado algo peor. En cualquiera de las dos ocasiones. -A decir verdad aún estoy un poco débil, pero te agradezco bastante que hayas hecho esto por mí. – Le respondió

