*Narra Adam*
Nos paramos, después de hacer una transferencia fuimos donde la tenían. Ella estaba tirando para que la soltaran, uno de los hombres le iba a pegar.
── ¡que ni se le ocurra ponerle una mano encima! -todos me miraron. Incluyéndola a ella.-
── pero señor -lo interrumpí.-
── si la toca, se las verá conmigo. Usted, suéltela -el que la tenía sujetada la soltó.- Summer, vamos -me miró. No se movió. Me acerqué y la cogí de la mano. Salimos junto con Mateo. Cuando trajeron mi coche le abrí la puerta, pero no entró.-
── entra -no me hizo caso.- que entres -después de que entró, cerré la puerta.-
── ¿qué harás?
── llevarla a la casa de las afueras, me da miedo que se escape. Nos vemos mañana.
── hasta mañana.
Le dí la vuelta al coche y entré. Empecé a conducir hacia las afueras de Nueva York.
── ¿cómo acabaste en una subasta? -no respondió. Suspiré.- de acuerdo.
Después de casi tres horas, llegamos. El guardia le abrió la puerta del coche antes de que yo bajase. Por instinto, se echó a correr.
── ve tras ella.
Abrí la puerta de casa y entré.
── ¡Rocío!
── buenas noches, señor.
── buenas noches, ¿puedes preparar la cena? he venido acompañado.
── como ordene -se marchó.-
Más tarde entró el guardia con ella sujetada por un brazo.
── suéltala, a lo mejor le estás haciendo daño -me hizo caso.- por más que intentes escapar, no lo lograrás, estamos muy lejos de la ciudad y por aquí no hay más casas. Vamos, te enseñaré tu habitación.
Caminé seguido por ella. Subimos a la segunda planta. Abrí una puerta y la dejé pasar primero.
── esta es tu habitación.
── ¿mía sola? -sonreí.-
── hasta que por fin hablas -no dijo nada.- sí, tuya sola, puedes hacer los cambios que quieras.
── ¿me puedo duchar?
── por supuesto. No hay ropa para ti, mañana iremos a comprarte. Mientras te duchas, te buscaré algo mío y te lo dejaré en la cama.
Cerré la puerta y fuí a mi habitación. No iba a esa casa a menudo, solo los fines de semana, así que ahí yo no tenía mucha ropa. Le hubiese pedido ropa a Rocío, ya que tenían la misma edad, pero ella no tenía ropa en esa casa. Se iba y volvía todos los días.
Cogí una camiseta blanca y un chándal gris. Fuí a su habitación y dejé la ropa encima de la cama.
Bajé y fui a mi despacho. Miré varios emails y respondí a algunos de ellos.
Luego, me puse a ver algunos papeles.
── señor, la cena está lista.
── está bien, gracias.
Me paré y subí. Antes de abrir su puerta, toqué y luego la abrí. Estaba tumbada en la cama en forma de feto y tenía mi ropa puesta. La escuché sollozar. Suspiré y me acerqué a la cama, dí la vuelta hasta quedar enfrente de ella.
── ¿y ese ojo morado?
── en el hotel, cuando la chica acabó de arreglarme y el guardia abrió la puerta, intenté escapar y me pegó. No se veía por el maquillaje -limpió sus mejillas. Suspiré.-
── la cena está lista.
── no tengo hambre.
── tienes que comer.
── no tengo hambre.
── está bien, no te obligaré.
Salí y bajé. Me senté en la mesa y eché vino en una copa.
── ¿su invitada, señor?
── ahora se encuentra mal. Escúchame bien, mientras yo no esté, no la dejes salir ni siquiera al patio, mi oficina debe estar cerrada con llave y tú no traigas tu móvil. Necesito que mañana llames a la compañía de teléfono y canceles la línea, no quiero que haya ningún teléfono.
── como usted diga, señor. ¿Algo más?
── mañana vendré en la tarde, quiero que le tapes el morado del ojo con maquillaje.
── está bien.
── eso es todo.
── con permiso.
Se marchó dejándome solo. Después de cenar subí a su habitación.
── mañana vendré en la tarde. Cuando tengas hambre le pides lo que quieras a Rocío. Estaré en la habitación de al lado por si me necesitas.
── lo que necesito es irme -me miró. Tenía los ojos llenos de lágrimas.- deja que me vaya -agaché la cabeza.-
── lo siento -caminé hacia la puerta.- buenas noches, Summer.
── ¡te odio! -gritó justo cuando cerré la puerta. Me pegué en esta y suspiré.-
Me dí una ducha y me puse el pijama. Una vez en la cama, empecé a darle vueltas a todo.
── ¿qué has hecho, Adam? -susurré para mí mismo.- pero es que si la compraba uno de esos cerdos ella lo iba a pasar peor -suspiré.-