*Narra Summer*
Llegué a casa de noche. Hice la cena y se la llevé a mamá.
── hola mamá.
── hola cariño, ¿dónde has estado todo el día?
── he ido a una entrevista, al final me contrataron -dije sonriendo.-
── lamento que esto esté pasando, me hubiese gustado que terminaras tu carrera.
── ya la terminaré, no te preocupes. Ahora cena, luego vendré a darte las pastillas.
Salí y fuí a mi habitación. Recogí mi pelo en un moño mal hecho y me dí una ducha.
Después de ponerme el pijama, fuí a la habitación de mamá. Le dí las pastillas y cogí la bandeja. Besé su frente y llevé las cosas a la cocina. Limpié las cosas sucias y fuí a mi habitación.
Me dejé caer en la cama y suspiré.
*Dos meses más tarde*
Subí corriendo las escaleras.
── hola mamá.
── hola mi amor.
── ya he pagado los dos meses que llevábamos de retraso, con el dinero sobrante te compré medicinas e hice una pequeña compra.
── me gustaría poder ayudarte.
── ya me ayudas tomándote las medicinas. Le dije al casero que estos dos meses que quedan por pagar, se lo pagaré en dos semanas y aceptó. Iré a darme una ducha y luego haré la cena.
── está bien.
Me dí una ducha y me puse el pijama. Cuando bajé escuché la puerta abrirse.
── joder, ¿qué te ha pasado? -me acerqué rápido. Pasó su brazo por mi cuello y fuimos al sofá. Cuando se sentó me senté en la mesa pequeña quedando de frente hacia él.-
── ¿qué ha pasado Sebastián?
── nada.
── algo hiciste para que te dejaran la cara así.
── ya buscaré la forma de resolverlo, tú no te metas.
── ¿debes dinero?
── sí.
── ¿cuánto? -no dijo nada.- ¿cuánto debes Sebastián?
── medio millón.
── es una broma, ¿verdad? -nos miramos fijamente.- me cago en ti -me paré.- ¿de dónde diablos vamos a sacar medio millón de dólares? con dificultad he conseguido pagar los dos meses de retraso de alquiler.
── buscaré la forma de pagarlos, trabajaré, haré lo que haga falta, no te preocupes.
── que no me preocupe dice -dije dando vueltas por el salón.- de una vez te digo que tienes que resolverlo, no quiero tener problemas con nadie.
── que sí, no te preocupes.
Resoplé y fuí al baño. Busqué el botiquín y Volví al salón. Me senté en frente suyo y empecé a curarlo.
── ¡ay! me haces daño.
── lo hago a posta -dije presionando más fuerte sobre la herida que tenía encima de la ceja.-
── deja, deja, ya lo hago yo -me quitó el algodón.-
Me quedé mirándolo seriamente. Me paré y fuí a la cocina.
Después de cocinar le llevé la cena a mamá.
── ¿Sebastián ha llegado?
── sí.
Cuando terminó de cenar cogí la bandeja y bajé. Limpié lo sucio y me acerqué a él.
── esta noche piensa en lo que harás para resolver este problema -subí a mi habitación.-
Me dejé caer en la cama mirando hacia el techo.