Rou Unos golpes sutiles me hacen despertar de mi siesta, me levanto mientras me frotó los ojos, me veo en el espejo y pareciera que dormí horas, se siente tan bien dormir en una cama que no sea de hospital. Me acerco a la puerta y la abro para ver el hombre que hace que mi corazón de un vuelco cada vez que está cerca. -¿Te desperté pequeña?- Abraham me habla dulcemente. -¿Por qué estás tan mojado?- le respondo con otra pregunta. -Estaba drenando sentimientos en el gimnasio, acaba de terminar pero quise pasar por acá para preguntarte algo- muerdo mi labio inferior porque sé que tiene muchos sentimientos encontrados -Ahora dime, ¿te desperté?- le sonrío y llevo mi mano a su rostro mojado de sudor, él no me quita los ojos de encima. -Sí, estaba durmiendo pero gracias por venir, porque si

