Dos año después… La alarma en mi teléfono me indica que ya es hora de despertarme, abro mis ojos y me froto la cara con ambas manos. No puedo creer que ya han paso dos años desde el último día que nos vimos, dos años donde he cumplido mi promesa, dos años donde no la visto ni he hablado con ella. Ciertamente dos años difíciles para mí porque no la he visto, no he hablado con ella, incluso habían días donde me amargaba y estaba de malas, pero siempre tuve la compañía de Rosa que hacía lo imposible para sacarme una sonrisa, pero a pesar de mis males estoy orgulloso en haber sido testigo en las sombras del éxito de mi de pequeña. Estuve con ella el día donde se le hizo justicia, luego de allí me tocó ver a lo lejos el camino que emprendió para sanar, para superarse, para crecer y para te

