Camila estaba al lado de la cama de su hija. Zoé había actuado de manera inconsciente. A pesar de sus intentos de lastimarse para forzar a Oliver a quedarse solo con ella, estaba claro que no lo había logrado. Mientras Zoé estaba en aquella cama, dormida y totalmente fuera de peligro, Oliver se encontraba en la habitación de Victoria, dispuesto a luchar contra todos para estar con ella. La situación se les estaba saliendo de las manos. Pero lo que la tenía preocupada, era la aparición de Héctor Durán. Camila sabía lo que su presencia podía significar, pero estaba consciente de que si él supiera más de lo que realmente debía, los Solís estarían más que acabados. La muerte de Victoria los hubiera favorecido mucho. Oliver estaría libre y Héctor Durán jamás hubiera podido encontrar a su

