Miraba a mis niñas repetir los pasos en la barra que les enseñé, y me sentía muy orgullosa de ellas. Les doy clases a niñas de entre 10 y 13 años, y me sorprende ver lo disciplinadas que son. Si de algo sirve el ballet, es para aprender a ser una persona disciplinada. -Levanta un poco el cuello, Sasha – le dije a una de las niñas, tomando delicadamente su barbilla y levantándole un poco la cabeza – así, como un cisne. La niña me sonrió y siguió concentrada en la barra. Si había algo que me fastidiara cuando era estudiante, eran los ejercicios en las barras, pero hago la clase de tal manera que a las niñas no les fastidien esos ejercicios. Ser maestra es la mejor experiencia que he podido tener hasta ahora. -Muy bien mis amores, es todo por hoy – les dije a las niñas cuando vi que el

