Atrapamos a Arnold. El estaba consiente y no opuso resistencia a los planes de Saúl. Permaneció en silencio todo el tiempo. Lo teníamos amarrado de brazos y manos, no podíamos dejarlo escapar. Se decidió empezar la guerra de una vez. No se esperaría más. Se mandaron cartas a todo el mundo. Apaíses de todas las razas sin importar que tuvieran problemas o no. Todo por el bien del mundo. Y nosotros emprendimos el viaje primero, casi mil elfos salieron de esa ciudad. Todos con un gran manejo de magia y preparados para luchar. Saúl estaba muy tranquilo, solo miraba los mapas que nos llevarían a Dunas. Esa ciudad donde se escondía el mago y hacia todos tipo de cosas con los humanos que llevaba allá. En menos de un día el reino de los elfos busco a cientos de personas de este lugar para l

