Trate de salir por hueco donde salí el agua del río. Estaba frente a los altos muros. Nada más importaba, solo alejarme de ese hombre. No quería ser una muñeca que el podía manejar.
Lance la espada allí, y dejé que el río me sacará, cerré la ojos y me metí al agua.
La fuerza del río me saco de allí, cuando volvía a abrir los ojos vi el cielo y yo al tratar de mirar alrededor, pude observar que yo estaba en un lago, a dos kilómetros de tierra firmé.
Busque mi espada, pero al parecer se había hundido, me sumergí en el agua y mire por todas partes. Hasta que la Vi enterrada en la profundidad, pero había caído parada. Baje hasta donde estaba y la tomé.
Subí de nuevo a la superficie y empecé a nadar hasta tierra la orilla del lago. Me sentía algo cansada por la sangre que perdí, pero no me importo, seguía Hasta que llegue allí.
Me arrastre por el suelo y trate de alejarme los más lejos posible. Toda la zona era plana y totalmente boscosa. No sabia a dónde iba, pero cualquiera era mejor que seguir viendo a esa persona.
[…]
Pase casi todo el resto del día caminando por ese busque solo trate de llegar a un árbol gigante de hojas rojas y verde claras.
Por la caída del sol, yo me subí a él. Hasta el lugar mas cómodo. Dormir abajo era muy peligroso. La ropa había secado debido al calor impresionante que había hecho las últimas horas.
Desde allí podía ver el reino de los elfos. Cómo siempre todas las antorchas encendidas y mucho movimiento en cada calle para estar atentos a cualquier ataque.
Lastimosamente en el lugar donde yo estaba hacía mucho frio y la túnica que traía estaba sucia y guarda ese olor mal lavando. Solo rogaba que terminara la noche y seguir mi camino lo más lejos posible de este sitio. Pensé en Henry y lo que probablemente estaba haciendo ahora, pero llegue a la conclusión que el no se enteraría de nada. Los elfos querían que el se casará con alguien de su r**a y así pensarían en hacer las pases con los humanos. Todo debía quedar en el olvido. Era lo mejor, el mundo se encontraba en caos y el amor allá no era importante.
Mientras cerraba los ojos pude ver un dragón volar cerca al reino de los elfos, pero no siquiera pudo entrar allí. Concluí que tenía una barrera mágica y por eso habían construido el puente de nuevo.
[…]
Sentí la luz del sol de nuevo, no se hace cuánto había salido, solo lance mi espada a la tierra y salte del árbol. Seguí mi camino hacía el oriente no sabia que me encontraría por el camino, pero era mejor que ser controlada por alguien.
No volví a mirar atrás solo me enfoque en ir a otro lugar donde pudiera estar tranquila. Aunque uno de mis problemas principales era que no tenía comida, podía atrapar conejos y pescar, pero no podía cocinarlos.
Aunque se me había ocurrido una idea, debía tratar de llegar al río más cercano y ver qué podía hacer. Yo llevaba más de medio día caminando sin un rumbo fijo, había avanzado tal vez 10 kilómetros en el tiempo que llevaba.
Vi un camino que tal vez conducía a un pueblo o una ciudad. Tal vez conducía de nuevo al reino y no me quise arriesgar. Trate de alejarme de ese sitio, pero vi a varios hombres venir a un kilómetro de aquí. Me llene de mucha curiosidad, ellos podrían ser mi salvación.
Decidí espera a que ellos llegarán, era una caravana, con carpas rojas, y decenas de personas.
Me pare en un poco alejada del camino. Ya más cerca vi a varios caballeros. Alguna vez ví a algunos hombres en mi ciudad así de vestido. Tenían un escudo con una oso y un zorro. Además estaban fuertemente armados, cada uno con dos espadas.
La caravana avanzo sin mirarme tenía siquiera, pero uno de los caballeros de detuvo y regreso hacia mi.
Se quitó el casco y me miró de arriba abajo.
—¿Qué haces con esa espada niña?
—Es mía…¿por?.
El parecía incrédulo cuando yo le dije eso. Suspiró un poco y me hablo.
—Sube..te llevaremos al reino, estás en medio de la nada, lo más probable es que te encuentres con ladrones o con monstruos.
No tenía nada más que hacer, así que decidí seguirlos y no perder más el tiempo.
[…]
Pase dos horas en ese caballo, sufriendo los movimientos bruscos en ese camino. Hasta que llegamos a ese reino, al igual que el de los elfos estaba separado por una especie de rio y solo se podía pasar por un puente.
Yo ya estaba mareada por el calor y por no comer en horas. Me apoye un poco más en el caballero y no abrí los ojos por un rato, solo oía voces en todas partes.
Sentí que alguien me tocó los brazos y me hablo.
—Niña, bájate, te llevaremos frente al real, debes explicar que hacías en este lugar.
No le dije nada solo me senté en el suelo y empecé a rascarme el cuerpo.
El nos e quedó callado y hablo.
—¿Tienes garrapatas?
—No, solo que mi ropa está sucia. Estuve casi todo el día de ayer con ellas, en medio de ese sol intenso.
Le seguía con los brazos cruzados frente a mi.
—Bueno, no hagas esperar al rey, todos solicitan tu presencia.
El me tomo de mi brazo derecho y me obligo a ir con el. Este lugar era bastante pequeño en comparación a los otros lugares. Lo único que lo destacaba eran las casas de más de dos pisos. Solo algunos llegaban a los cinco. Todos de piedra y un tipo de grafito. El techo era de paja. Algunos con una terraza.
Las calles eran de piedra, y estaban bastante sucias, habían ropa y comida en el piso.
Seguí al hombre sin preguntar nada, solo quería descansar, la cabeza me daba vueltas.
Cuando llegamos al castillo, habían un grupo de nobles mirándome, todos murmuraban sobre mi.
El hombre me obligo a arrodillarme y el rey que era una persona bastante joven, cabello negros, ojos negros, cara larga, con una pequeña barba me hablo.
—Dinos, ¿Quién eres?
Agache la cabeza te empecé a responderle.
—Mi nombre es Madison, solo me fui de mi país, y llegue hasta aquí, caminando.
Nadie me podía creer eso, pero era incapaz de decir la verdad. Yo sentí vergüenza de lo que me había pasado. El no me creyó mucho y me preguntó por la espada maldita.
—Dinos, ¿y esa espada?...¿donde la conseguiste?
—La encontré en una mazmorra…..
—Bueno, este país necesita ma aventureros. Hay veinte mazmorras cerca de aquí. Nadie ha podido limpiarlas. De allí salen un grupo de monstruos que permanecen en la noche. Ellos atacan las carretas y a las personas.
Me sorprendí un poco por eso, estaban muy cerca de los elfos, pero al parecer las dispuestas entre razas habían hecho imposible la comunicación.
Un guardia se paró a mi lado y me ayudó a levantar. Salí y de nuevo tuve que recibir las miradas de todos. Agache la cabeza, aún tenía esa molestia en el cuerpo.
[…]
Fui llevaba hasta un agua termal y habían dos empleadas del rey que me ayudaron con las heridas en la cabeza. Me dieron una ropa y solo esperaban que yo me cambiara.
Note que este lugar parecía esconder algo. Esto era muy extraño. Me estaban dando todo, para algo, me daba algo de miedo, aún así trate de bañarme un le mejor que pude y salir a recorrer el lugar.
Mi mente todavía estaba algo extraña, salí al rato y me dieron más ropa.
Una de las chicas, era un poco más pequeña que todas me hizo empezar Allí concluí porque había tantos misterios con este lugar. Era un pueblo de semihumanos y hobbit, un lugar de mezclas, este tipo de r**a era muy rechazada por ser tan pequeña y débil. Así que obligaron a todas las chicas a casarse con humanos ya que lastimosamente era la única forma de que su r**a pudiera continuar viviendo en medio de tantos peligros. Y lastimosamente esos padres humanos abandonaron a su familia hobbit, la consideraron inferior.
Entendía la esperanza que de la nada empezaron a tener todos en mi, por la espada que tenía, pero yo no era un héroe, solo una persona que consiguió esto por pura suerte.
Recibí la ropa que ellas me dieron y las seguí. Ellas me llevaron a un restaurante.
La boca se me hacía agua. Después de tanto tiempo por fin podía comer carne, pollo y cerdo. Era todo un banquete, trate de disimular, pero era imposible.
La mesa estaba llena de comida de toda clase de comidas, todo eso solo para mí. Henry estaría feliz aquí. Me empecé a sentir nostálgica por eso, así que empecé a comer sin ningún control. Tomé primero el pollo entero y la carne que se veían riquísimos.
En ese momento nada me importo, solo comer lo que más pude. Me lastimosamente por mi estatura y mi edad. No podía comer tanto. Así que se quedó la mitad de la comida.
Una de las empleadas se acerco a mi.
—?No se comerá el resto?.
—Eh…no ya es suficiente…no puedo más.
Aquella mujer era de cabello n***o, ojos azules, cara redonda, y algo gordita. Tenía algo de edad y se veía algo cansada. Solo pude hacer contacto visual un par de veces debido a los golpes de cabeza. No me podía mover bien.
Ella me dio la mano para que yo pudiera caminar. Estaba demasiada llena, me excedí un poco.