CAPÍTULO 2. LA MISIÓN DE LA MONJA

1771 Words
Quieren saber como hacer sufrir a alguien lentamente. Fácil, déjenlos sin luz. Lo digo porque actualmente nosotros dependemos de muchos aparatos que hacen nuestra vida más cómoda como la televisión, el internet, aparatos de cocina y estos aparatos dependen de la energía eléctrica. Así que sin luz nosotros moriríamos lentamente. Se que tiene solo un par de horas desde que se fue la luz en mi departamento, pero pareciera que fue hace meses. Y lo digo por que el aburrimiento hace que todo parezca eterno. Podría jugar un juego con mi celular, pero justo unos minutos antes que se fuera la luz, se le acabo la batería. Podría pasear por la ciudad, pero no conozco lugares interesantes y para saberlo necesito de internet y para ocupar el internet necesito luz. Así que estoy encerrado sin nada que hacer excepto lanzar una pelota al aire. ¡acaso no hay una actividad divertida que no dependa de la luz! - Din, dong. Ding, dong. Quien podría ser. Ni amigos ni familiares me visitan, por lo cual solo se me ocurre que sea un vendedor o un vecino. Abro la puerta para encontrarme con una hermosa y joven monja de ojos azules. - Muy buenos días, tiene tiempo para hablar de la misión que nos encomendó nuestro señor. ¡demonios!. Tenia que ser esa clase de personas que solo quieren reclutar gente para su religión. Le cerraría la puerta en la cara, pero no tengo nada mas que hacer y la idea de platicar con alguien es tentadora. - Por supuesto, adelante pase. Al momento que oyó mis palabras los ojos de la monja se iluminaron y comenzó a llorar de alegría, creo. - ¡esta es la primera vez que alguien me invita a pasar y me quiere escuchar!. La mayoría de las personas solo me cierran la puerta en la cara. Es la primera persona que me invita a pasar ¡muchas gracias!, ¡muchas gracias!. La monja se limpió las lágrimas con sus mangas y entro. Si que debe de ser duro ser rechazada muchas veces. La invite a sentarse en la sala. Ella de inmediato comenzó a hablarme de algo. A decir verdad, no me importa lo que está diciendo. Se de que se trata, pero al momento que comenzó a hablar yo me estaba quedando dormido hasta que logre encontrar algo con lo que entretenerme, los pechos de la monja. Si, estaba viéndole los pechos e imaginándome cosas sucias, pero había algo que me inquietaba, el hábito de la monja. No es como los otros hábitos, su hábito le está marcando sus pechos y trasero haciendo que resalten, incluso sus piernas. Pareciera que el hábito que trae puesto fue hecho con él único propósito de excitarme. No puedo dejar de imaginar situaciones lascivas con la monja. – Y esa es lo la razón por la que me debe de ayudar con mi misión. a monja terminó su discurso, me pregunto de qué tratará. De seguro es para que le de dinero para la caridad. Bueno lo vale, si se puede quedar aquí un par de horas hasta que vuelva la luz. – Así que quieres que te de dinero para la caridad o algo así, ¿no?. – No. Se ve que no me prestaban atención.–La monja se paro en frente de mi y se empezó a alzar su hábito hasta que pude ver sus bragas rosas con un moño en medio.–Necesito que usted inserte su semilla de la vida dentro de mí y me deje preñada. – ¡…!. Me dejo sorprendido sus palabras. De seguro es una pervertida vestida de monja que solo quiere coger, porque no me creo eso de la misión. Me pare, me puse detrás de ella y comencé a acariciar sus pechos mientras que le susurro al oído. – Con que una misión, eh. ¿Estas segura que no eres una pervertida que solo quiere coger?, yo lo entendería. – Claro que no, ¡ahh!. Esta misión me la encomendó nuestro señor en un sueño. – Y dime, ¿cómo pasó?. – ¡Ahhh!. Sucedió unos meses después que me uniera al convento. Yo tuve un sueño húmedo donde tenía sexo con un desconocido mientras vestía un traje de monja . De seguro estaba cachonda por no poder coger, por eso tuvo ese sueño húmedo. La monja continuó hablando. – Cuando le conté a la madre superiora sobre mi sueño ella me dijo que el señor me eligió para una misión especial como mis compañeras y que no debía volver hasta que estuviera embarazada Parece creíble su historia, sobre todo la parte donde todas las monjas están cachondas. Le seguiré el juego. Con mi mano derecha empecé a acariciar su v****a sobre la tela de sus bragas. Al momento de hacerlo pude sentir un pequeño bulto, como si se tratase de un audífono. Metí mi mano y lo saque. Era un pequeño vibrador de huevo, así que se lo enseñé a la monja. – No me digas que la pervertida monja estaba utilizando esto en la calle. – Es obligatorio para que mi coño este listo en cualquier momento. Además, se siente muy bien tenerlo dentro mientras que pienso que la gente sabe que me estoy masturbando con un consolador en público. La monja lo dijo con una cara roja. – Entonces te lo pondré de nuevo. Me agacho y le bajo sus bragas. Al momento de hacerlo puedo observar como un hilo de jugo vaginal se desprendía de sus bragas. La monja estaba muy mojada, pero aun así jugaré un poco con ella. Empecé a rozar el huevo contra su v****a de arriba para abajo y a meterlo parcialmente. La monja se esta tapando la boca con sus manos para no gemir mucho, si que le esta gustando pero aún no término. Empecé a meter y sacar el huevo dentro de su v****a repetitivamente hasta que lo deje dentro, después me quité los pantalones. - Ya...ya lo vas a meter. - Aún no, espera un momento. Empecé a acariciar y apretar sus pechos mientras que frotaba mi pene contra su v****a. – ¡Ahhh!, ¡ahhh!. Se siente genial como tu pene está frotándose contra mi v****a. El sentirlo, más la vibración del huevo hace que quiera correrme. Puedo sentir como sus jugos vaginales caen a mi m*****o y al suelo donde se encuentran sus bragas. Lo está dejando completamente empapado. – ¡Ahhh!, ¡ahh!. Esto se siente muy bien, siento que en cualquier momento acabaré. Pero deberías de meterlo o sino no podre quedar embarazada. – Tranquila, te prometo que hoy mismo quedas embarazada. – ¿En serio?. ¡Ahhh!, ¡ahh!. Le dije un sí moviendo la cabeza. Después la cargo y la recuesto en el sillón de la sala. Me pongo delante de ella y continuo frotando mi pene contra su v****a, solo que esta vez cerré sus piernas para que pueda sentir como me aprietan sus muslos. Continuo de ese modo hasta terminar echando mi semen sobre el hábito de la monja. – Mi traje. Está todo sucio y pegajoso. Mejor me lo quito antes que se ensucie más. – !No!. Déjatelo puesto, me excita verte con el traje. – ¡Esos son pensamientos impuros!. ¡No debería tener pensamientos impuros!. Lo dijo la monja toda alterada, alejándose y señalándome. Vaya, si que es una chica inocente. Hasta empiezo a creer que si es una monja. – ¿Pero acaso no debería tenerlos para que pueda preñarte?. – Creo que tienes razón. Pero no tengas muchos de ellos, sí. Me acerque a la monja y le di un beso de lengua, luego nos acostamos en el sillón y comencé a penetrarla. – ¡Ahhhh!. Se te olvidó sacar el huevo de mi v****a. Lo empujaste hasta el fondo y ahora siento como esta vibrando en lo mas profundo. – Puede ser que sí, pero acaso ¿no se siente más rico? Empecé a penetrarla, tratando de meter más a fondo el huevo con mi pene. Puedo sentirlo con la punta como vibra. – ¡Ahhh!, ¡ahhh!, ¡ahhh!. Si, se siente muy rico tenerlo dentro. Siento sus vibraciones por todo mi coño. Con sus vibraciones y tus embestidas siento que voy a acabar muy pronto. – Yo igual siento como tu v****a cada vez me apreta más. Al igual logro sentir las vibraciones, no creo poder aguantar mucho tiempo. De esa manera continúe penetrándola hasta terminar soltando una gran carga dentro de ella. – ¡Ahhhh!. Tanto semen, siento que llena mi interior. Lo retire de su v****a y ella metió sus manos y sacó el huevo cubierto de semen. – Vaya, cuánto semen desperdiciado. Aunque aún tienes mucho más ¿verdad? Lo dijo la monja y después se quitó el hábito. Puedo ver los pechos desnudos de una monja. No son tan grandes, pero la idea de que son de una monja me pone de nuevo duro. La monja se acerca a mí y pone mi cara en su pecho. – ¿Quieres chuparlos?. Anda, hazlo. Que es esta actitud tan lasciva que tiene. Miro hacia arriba y veo que está monja tiene toda la cara roja. Si que es una chica inocente. Comienzo a lamer sus pezones y a chuparlos. Después la monja mete mi pene lo más hondo que pudo, casi tocaba mis huevos con su v****a. Comenzó a mover sus caderas. – ¡Ahhh!, ¡ahhh!, ¡ahh!. Este pene es maravilloso. Puede llegar a lugares nuevos que mis dedos no alcanzan. La monja continuaba moviéndose, tratando de exprimirlo para sacar toda mi semilla de la vida. Yo por mi parte tomo el huevo/dildo y comienzo a meterlo en su ano. – ¡Ahhh!, ¡ahhh!. ¡No lo metas ahí!. – ¿Meterlo?. ¿Donde?. – En…en…¡mi ano!. – ¿Te refieres aquí?. Meto el huevo más hondo. – ¡Ahhhh!. Siento sus vibraciones por todo mi trasero. Tomo el culo de la monja y meto mi pene por completo, hasta llegar a los testículos. Lo saco y lo vuelvo a meter. – ¡Ahhh!, ¡ahhh!, ¡ahh!. Siento que algo está a punto de salir. ¡Me vengo.! La monja liberó chorros por su coño, pero yo no paro. – ¡Ahhh!, ¡ahh!. Espera un momento, aún estoy muy sensible. Continuo así hasta liberar otra carga dentro de ella. Cuando termino, la monja me besó y luego mirándome me dice. – Gracias por ayudarme con mi misión, espero que no te importe ayudar también a mis hermanas monjas.
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