Nos fuimos del centro comercial sin decirle una sola sílaba más a Angélica, sin embargo no podía sacar de mi cabeza sus palabras. "«Voy a destruir, vas a llorar lágrimas de sangre, él me trajo a tu vida y te haré sufrir tanto que desearás no haber conocido a Jackson Newman»" Recordé su amenaza una vez más y nuevamente sentí aquel escalofrío. —(Esa mujer está loca) —pensé mientras conducía el auto que Jackson me había prestado. Me negué a dejarme intimidar por ella y la saqué de mi cabeza concentrándome en los planes que hacían Kleo, la señora Sofía y Luna, sobre mi boda. Después de unos minutos llegamos a la tienda de vestidos de novias en dónde previamente hice una cita. Las tres entramos a la tienda y después que la recepcionista confirmó nuestra cita, una diseñadora de modas vino p

