———Narración del autor——— Victor, el guardaespaldas de Jackson, tuvo que convencerlo de entrar a la mansión, ya que él había pasado más de media hora tirado en el pavimento sin importarle frío de la noche, él solo busca desahogar todo el dolor que sentía al ver que había perdido a la mujer que tanto amaba. Pero entrar al lugar en el que compartió tantos momentos con ella, solo sirvió para torturarlo más. El llanto y gritos de Jackson eran los únicos que llamaban aquel silencio de su cruel soledad. Prefirió quedarse sentado el suelo de la sala con su espalda recostada el mueble en dónde incontables veces hizo el amor con Aranza. Su mente le jugaba una mala pasada al hacerlo volver a esos momentos, tal vez estaba perdiendo la cabeza pero aún escuchaba la risa de ella y aún se veía a él mi

