William Había dicho que sí, que si viviría conmigo, un sentimiento explotó en mi pecho que lo primero que hice, fue abrazarla fuerte a mí, sentí como sus manos me rodearon por la cintura. No pensaba dejarla ir. Olivia se estaba convirtiendo en una parte fundamental de mí, de todo lo que quería. Pero aún faltaba decirle a donde nos mudaríamos. Los nervios me invadieron. — ¿Qué pasa?—preguntó contra mi pecho. —Te has tensado. —Conste que ya dijiste que sí. —se separó de nuestro abrazo, dejé mis manos en sus hombros y comencé a acariciarlos. —No puedes retractarte. —Ya me estas preocupado, ¿Qué es lo que...? —sus ojos se abrieron de par en par. —No. —dijo de repente, estaba a punto de soltar una risa cuando lo dijo. —No voy a vivir en la casa que era de tu familia. —miré mi reloj, luego a

