Olivia Estaba demasiado calurosa, el verlo llegar a su propio clímax fue otro momento que conservaré, mi mano la empecé a retirar lentamente, pero William, -supongo que por vergüenza,- evitó que la sacara, sentí el líquido tibio en mi mano. —Dios, no hay algo para limpiar tu mano…. —miró a nuestro alrededor. —Déjame sacarla para ir a lavarla, tengo agua. —asintió, noté sus ojos dilatados y las mejillas sonrojadas. —Bien, no mires tu mano—dijo cuándo la retiré, solté una risa. —No seas así, es normal tener a tus hijos en mi mano—el escuchar eso, hizo que rompiera en risa, me ayudó a bajarme y luego caminé hasta el fregadero de doble tina, abrí la llave y miré el líquido en mi mano. — ¿Por qué te avergüenza que mire mi mano? —sentí cuando se acercó por detrás y me rodeó, luego dejó

