Wilder Cuando entré a la habitación, me encontré con mi hermano. Lució tenso. Y mi padre lo miró en silencio. —Espero que recapacites—soltó mi padre en un gruñido. —Esto es una señal, no todos somos eternos, William. —mi hermano se puso de pie y suspiró. —Me iré, el doctor ha dicho que estarás en observación y es posible que el alta te la den en un par de días. —me acerqué a su lado y quedando al pie de la cama donde estaba mi padre. — ¿Qué pasa? —mi padre me miró y pude notar molestia. —Te dio un maldito infarto y estás vivo gracias a Dios, ¿Tienes que pelear en este momento? —no podía callarme simplemente, lo miré y luego a William. — ¿Ahora qué es lo que pasa entre ustedes? —él negó. —Solo diré que no volveré a hablarte. —dijo mi padre. —Bien, creo que entonces me voy, —William me

