Capítulo 5

943 Words
“Match” había preguntado si me podría conectar para seguir la conversación por la noche, le había respondido que sí, que ya habíamos quedado, y contratacó diciendo que realmente me esperaba, ya que muchas lo habían dejado plantado cuando quería platicar. Y después de eso, ya no contesté, tendría que averiguarlo si yo era de ese grupito de “las muchas”, caminé por el Central Park pensando que estaba realmente sumergida en mi rutina de trabajo y casa, que me estaba perdiendo un mundo, había bastante gente por todos lados, incluso, me compré una nieve cuando me decidí irme caminando hasta mi departamento. Empecé a ver detalles que no había visto desde que había llegado de Toronto, entonces la nostalgia me invadió por completo. Toronto era mi ciudad de cuna, y cuando finalmente pude independizarme y viajar, había llegado a New York a hacer una vida, descubrí el por qué decían que era la ciudad que nunca duerme, siempre había movimiento a cualquier hora del día, empecé a ver sus colores y detalles, algo que me recordó esa postal que me había regalado la hermana Sally, una de altos edificios y brillantes, una postal que aún conservaba con arrugas a pesar del pasar de los años. —Buenas noches, señorita Taylor. —me saludó Héctor, el guardia de seguridad del edificio donde vivía. —Buenas noches, señor López. —él sonrió y abrió la puerta, le agradecí agitando mi mano. —Ya sabe que puede decirme “Héctor” —y sonrió amable. —Ya sabe que puede decirme “Olivia” —se quedó pensativo por un par de segundos y luego una sonrisa apareció en sus labios. —Mi trabajo no me lo permite, lo siento. —Está bien, —le regalé otra sonrisa—buenas noches—dije en despedida al caminar hasta las puertas del elevador. Al llegar al departamento, encontré un paquete enfrente de mi puerta, algo extraño ya que no he comprado nada en línea como solía hacerlo hace meses atrás, lo revisé en lo que intentaba meter la llave para abrir la puerta, pero solo tenía una nota con unas breves palabras “Espero te guste, R.” me quedé inquieta, miré por el pasillo esperando encontrar a alguien aparte de mí, pero no, era yo nomas, entonces entré al departamento, dejé mi bolso y me descalcé aun con el paquete debajo de mi brazo, me dirigí a la sala y me senté en uno de los sillones, dejé la caja en la mesa del centro y la inspeccioné rápidamente por encima, preguntando quien podría haber dejado, ¿Sería de algún vecino? ¿Se habrán equivocado de departamento? Aunque nunca me ha tocado una equivocación desde que me he mudado, solté un largo suspiro. —Abriremos entonces para saber de qué se trata, —me dije a mi misma en voz alta. Tomé el paquete y comencé a abrirlo, mis ojos se abrieron de par en par, lo saqué del interior y era un conjunto deportivo con líneas delgadas, era bastante…. Delgado y descubierto. Lo dejé sobre la mesa como si me quemara al tacto, busqué la tarjeta y la firma era “R” “Soy Rick de Los Ángeles” dejé la tarjeta al igual que el conjunto, mi corazón se agitó con fuerza al recordar el hombre de las mañanas, ¿Ha dado con mi dirección? ¿Me ha seguido? Me levanté a toda prisa y cerré con todos los seguros la puerta. Al cerciorarme que todo estaba bien, me di una ducha y preparé mi ropa para correr, tomaría por la mañana otra ruta, sería la contraría que solía usar, y sería en dirección a Central Park, me gustó más la idea de ir. El sonido de mensaje desde mi laptop, fue una alerta, salí de la cocina con un gran bol de cereal, mi cabello envuelto en una toalla, me dejé caer en el sillón, era él. “—Hola, ¿Estás ahí o me has abandonado?” sonreí, tecleé una breve respuesta. “—He llegado, ¿Cómo estás?” —pregunté, aunque no era nada del otro mundo esa pregunta. “—Cansado, hoy he trabajado bastante. ¿Y tú?” —di una cuchara a mi bol de cereal. “—Bien, gracias. Disculpa si soy algo lenta en esto, soy nueva conociendo a alguien en línea” pude ver la leyenda “escribiendo”, me intrigaba su próxima respuesta. “—Te entiendo, así empecé yo cuando me harté de las citas. ¿Y dónde vives?” me tensé y negué de inmediato. “—Recuerda que nada de información de ese tipo.” Le di enviar. “—Tienes razón, disculpa, ¿De qué quieres hablar? Tengo una hora antes de cerrar mi negocio” “— ¿De qué es tu negocio?” “— ¿Recuerdas que nada de ese tipo de información?” me di una palmada en mi frente. “—Lo siento, se me ha escapado, mi curiosidad es la culpable” “—Bueno, solo diré que estoy al mando de un negocio familiar, aunque lo odio, tengo que sacarlo a adelante. Creo que no doy tanta información con esa respuesta.” Solté una risita. “—Ahora me estoy imaginando una gran empresa, trajes con corbatas, ceños fruncidos y estresados” enviar. “—No del todo, pero si, lo de –estresados- y una que otra corbata, ahora tu turno.” Pensé detenidamente lo que diría, me recordé que no todo lo que puse en mi perfil es real, entonces, que siga siendo así.
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