capitulo 4

634 Words
- No creo que venga - dije mirando a Cris un poco desesperada. - Tiene que aparecer o ya verá lo que le pasa - renegó ella - todavía soy su hermana mayor -. amenazó comenzando a entrecerrar los ojos . Cristina llamo unas cinco veces a Leo mientras esperábamos a la mesera con los menús, comenzaba a ponerme nerviosa y por primera vez se ocurrió que Leo podía no ser tan discreto como creí, ¿y si había visto algo?.. No, no podía volver a ponerme paranoica, estaba segura de que él no haría eso. El alma me volvió al cuerpo cuando lo ví cruzar por la puerta del barestaurante. - Lamento llegar tarde, la reunión fue más larga de lo que creí - se disculpó. - Ya era hora de que llegaras ¿dónde está? - preguntó. - Justo aquí - respondió poniendo mi móvil sobre la mesa, lo tome inmediatamente y comencé a revisarlo, todo parecía en orden. - Juro que no lo he .. - - Mentira... - lo corto Cris - puede que haya pasado algun tiempo desde que no nos vemos, pero aún se cuando mientes - Leo palideció visiblemente: - No hice nada malo, solo he dejado mi número en su agenda - admitió mirándome. - Revísalo Di - inquirió ella. Fui a mi agenda y rápidamente lo busque, no había notado nada raro en mi móvil, ni siquiera en las búsquedas recientes. - Si, es verdad ,aquí está - dije. - Ok, eso es todo Leo, gracias - dijo Cris despidiéndose de él indirectamente. - Cris vamos! ..no seas así - pedí en un ataque de compasión, Leo se veía como un cachorro perdido con sus grandes ojos color miel. Cristina rodó sus ojos y respondió: - Está bien, que se quede a comer con nosotras, sigue siendo su primer día, ni siquiera yo soy tan cruel.. - finalizó. Pedimos y la comida llegó unos momentos después, nosotras hablábamos animadamente de trivialidades y algunos chismes del trabajo, aunque me sentí incomoda con la silenciosa mirada de Leo sobre nosotras durante todo el almuerzo. --------------------------------- Leo Me sentía un idiota, no pude dejar de mirarla en ningún momento y no sabía cómo disimular lo mucho que me gustaba, su cara , sus gestos delicados, sus hermosos ojos y su risa que me devolvía a los veranos en casa de mis padres; durante mi adolescencia pasé horas imaginándola desnuda en mi cama, soñando despierto y pensando en como acariciarla, besarla y complacerla, por supuesto que no hubiera sabido hacer nada de eso a esa edad tan temprana, pero por dios que ahora la historia sería muy diferente. Aún no decidía cómo proceder con ella, cómo le demostraría que ya no era un crío, necesitaba que me viera como un adulto, un hombre, pero no era inteligente hacerlo en el ambiente laboral, era muy obvio que iba tras ella, tenía que saber que hacía después del trabajo, conocer su rutina, sus gustos, si tenía algún novio... por dios! Ni siquiera lo había considerado. Diana era una mujer hermosa, espectacular, simpática y muy sexy, podía estar con el hombre que quisiera, si no estaba ya en alguna relación o casada. Mire inmediatamente a sus manos en busca de la señal de algún anillo pero para mí alivio no había nada, el solo pensar en algún idiota tocando su hermosa piel me ponía enfermo, la deseaba claro que sí dolorosamente desde que tenía 14 años y comencé a fijarme en las mujeres pero ella era inalcanzable para mí en aquel entonces y aún lo sigue siendo en cierto sentido. No quería hacerlo, pero tendría que pedirle ayuda a una profesional, no podía resolverlo yo solo, tendría que tragarme el orgullo y llamar a Jessica para pedirle su consejo en esto. -----------------------------
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