"Pon el altavoz" gesticulé rápidamente para poder enterarme de la conversación y así Cris lo hizo.
- Seas quien seas, que sepas que tener el móvil de otra persona sin su consentimiento es un delito de hurto - Arremetió ella con su mejor tono de abogada .
- ¿Cristina? -
- ¿ Leo? - pregunto enojada - ¿ Que haces con el móvil de Diana? No creas que no voy a reportarlo porque seas mi hermano -
- ¿De qué hablas? Yo ni siquiera sabía que lo tenía conmigo, creía que era mi móvil -
- No te creo nada - dijo Cris. - Devuelve el movil inmediatamente -
- Ahora no puedo, me han llamado para una reunión y me están esperando, solo será una hora, te veo en el almuerzo y lo tendrás -
- Más te vale que sea cierto -
- ¿Diana está contigo? - pregunto él
- Si ¿por qué? - respondió ella.
- ¿Estás en altavoz? -
- Si claro -
- Perdóname Di , de verdad no sabía que me había llevado tu móvil, no se en que momento lo tomé -
- Te creo Leo - respondí suspirando.
Cristina cortó la llamada sin que dijéramos nada más.
- Tii criio Liio - me imitó ella burlona.
Me dejó muy tranquila saber que mi móvil lo tenía Leo, contaba con su discreción , pero que hubiera pasado si algún otro compañero lo encontraba, o peor mi jefe, me recordé a mi misma
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- Leo -
No la había visto venir, en dos ocasiones durante el mismo día y cuando la tire al suelo me sentí un verdadero imbécil, por suerte me recupere del sobresalto y la ayude a levantarse, tome mis hojas tan rápido como pude y salí de ahí.
Ni siquiera me había dado cuenta que me había llevado su móvil, solo quería irme lo antes posible de ese lugar, antes de que ella notara que estaba enseñando un poco de más debido al accidente, no quería ponerla incómoda ni quedarme viéndola como un idiota, solo me marché y le envié un mensaje a Cris pidiéndole que fuera con ella.
Me puse a pensar que esa mañana cuando nos encontramos en el ascensor nada salió como lo había imaginado, había planeado un reencuentro completamente diferente, pero me sentí de nuevo como un crío de 16 años, me sudaban las manos , no encontré las palabras y ella ni siquiera noto quién era yo.
¿Tanto había cambiado mi aspecto?.
Sin embargo Diana seguía estando igual de hermosa que siempre, con sus pecas, sus bonitos ojos caramelo y su cabello castaño largo, parecía como si el tiempo no hubiera pasado para ella, la note cansada y algo nerviosa, seguramente estaría estresada.
Aún no sé cómo me atreví a hablarle , pero cuando me reconoció, puedo jurar que su sonrisa fue lo mejor de mi día.
Volviendo a la reunión, la cual transcurrió tranquilamente, fue mi turno de exponer mi parte y el análisis de mercado que redacté los dejo satisfechos, la charla continuo fluyendo hacia otros temas y terminaron hablando sobre la expansión de la empresa a otros países, me preguntaron por mi experiencia de trabajo en Alemania y comentaron que pensaban ampliar hacia ese país también el mercado.
Distraídamente metí la mano en mi bolsillo y recordé que tenía su móvil, lo tome para ver su salvapantallas, era una foto de ella y Cris en la escuela primaria, sonreí al verlas, se conocían desde niñas y eran casi como hermanas inseparables, siempre andaban juntas y era natural que después de graduarse y tomar ese año sabático, ambas terminaran también trabajando cerca de la otra, no se podía distanciar a esas dos.
Pase mi pulgar por la pantalla y note que no traía contraseña ni estaba bloqueado, el móvil se encendió y fue directamente a sus mensajes, sorprendido lo apague y volví a meterlo en mi bolsillo, aunque una maliciosa vocecita en mi cabeza me decía que le echara un ojo, de cualquier forma ella no lo notaría.
Luche contra el impulso de ver sus chats ya que no era correcto, además yo no era la clase de tipo que iba revisando las cosas privadas de los demás.
"Talvez solo un vistazo" me dije a mi mismo durante la pausa para el café, aunque sabía que era mentira una vez que iniciará no podría parar.
Impulsivamente volví a tomar el móvil y fui directo a su conexión, apague los datos y el wifi para que no notara la última vez que ingresé a su chat.
"Que interesante" : dije mientras leía sus mensajes, tenía un par de tíos de Tinder agendados, conversaciones con mi hermana por supuesto, los grupos del trabajo y algunas cosas más, pero lo más sorprendente fue su galería de fotos, me quedé mudo por segunda vez en el día.
Había visto una infinidad de mujeres desnudas o semi desnudas en mi vida, desde películas para adultos cuando tenía 14 o en mi primera vez a los 17, yo ya había adquirido bastante experiencia en esa materia, pero jamás pensé que a mis 26 años la simple visión de Diana en ropa interior se me subiría a la cabeza de tal forma que tuve que tomar aire lentamente para calmarme, sabía que no era correcto seguir pero el impulso le ganó a todo pensamiento racional, cerré los ojos pero las imágenes aún me acompañaban.
Tuve que apagar el móvil recordándome a mi mismo que estaba en una reunión, la charla siguió pero yo ya no pude concentrarme en los temas a tratar, además se había extendido media hora más de lo previsto y estábamos todos un poco cansados.
Una vez fuera de la sala, fuí directo al baño privado de la oficina que compartía con mi supervisor, abrí el grifo y me refresque la cara con agua helada, escuché el pitido de mi propio móvil pero lo ignore completamente, me convencí a mi mismo que fue un error ver las fotos privadas de Diana, un maravilloso error.
Y fue justo en ese momento dónde lo decidí, ella tenía que ser mía, había esperado demasiado tiempo y ya no era un crío, era un hombre ahora, y la quería para mí.
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